Balón de Oro: Messi y dos décadas de dominio
Lionel Messi lleva dos décadas acostumbrado a reescribir la historia. Títulos, récords, noches inolvidables. Pero esta vez la marca que firma no se mide en goles ni en copas levantadas, sino en algo más implacable: el paso del tiempo.
Entre su primera nominación al Balón de Oro, en 2006, y la actual, en 2026, han pasado exactamente 20 años. Una generación completa. Dos mundos del fútbol casi irreconocibles entre sí, unidos por un mismo nombre.
De la promesa de 19 años al dueño de una era
Aquella primera vez, Messi era poco más que una promesa deslumbrante. Tenía 19 años, el pelo largo, la camiseta del FC Barcelona pegada al cuerpo y una zurda que ya empezaba a desordenar defensas en Europa. No era todavía el eje de nada, pero el fútbol ya intuía que allí había algo distinto.
Desde entonces, la historia dio un giro definitivo. El chico que se abría paso en el Camp Nou terminó convertido en uno de los grandes dominadores del premio: ocho Balones de Oro, una hegemonía que marcó una época y que obligó a reescribir cualquier discusión sobre los mejores de todos los tiempos.
Ahora, con la nominación de 2026, el registro adquiere otra dimensión: 20 años exactos entre su primera aparición en la lista de candidatos y la actual. Nadie había estirado así su presencia en la élite del galardón. Nadie había sostenido durante tanto tiempo ese nivel de excelencia.
Tres décadas, tres clubes, la misma firma
El currículum de Messi con el Balón de Oro ya era único antes de esta nueva candidatura. El rosarino es el único futbolista que ha ganado el trofeo en tres décadas distintas: 2000, 2010 y 2020. Y lo hizo, además, defendiendo tres camisetas diferentes: FC Barcelona, PSG e Inter Miami.
Cada uno de esos ciclos cuenta una versión distinta del mismo genio. El joven imparable que destrozaba récords en España y Europa. El veterano que, en París, seguía decidiendo partidos al más alto nivel. El líder que cruzó el Atlántico para ponerse al frente del proyecto de Inter Miami sin perder peso competitivo con la selección argentina.
Su nominación de 2026 no llega por inercia ni por nostalgia. Responde a un año en el que volvió a ser protagonista tanto en la MLS como con la camiseta albiceleste, con la que alcanzó la final del Mundial 2026. A los 39 años, seguir instalado entre los mejores del planeta no es un gesto de cariño del jurado: es la consecuencia de un rendimiento que se niega a declinar.
Un récord que parece fuera de alcance
Messi ya camina solo en la cima con sus ocho Balones de Oro. La distancia con el resto es enorme. Pero la posibilidad que se abre el 26 de octubre, en Londres, lleva el listón aún más lejos: si gana, llegará a nueve.
Nueve Balones de Oro.
En ese caso, la brecha con Cristiano Ronaldo, que tiene cinco, se ampliaría a cuatro trofeos. Una diferencia casi imposible de imaginar cuando ambos empezaron a repartirse el premio y el debate se encendía año tras año.
El dato resume mejor que cualquier elogio la magnitud de lo que está en juego. No se trata solo de un nuevo premio, sino de blindar una marca que, hoy, parece inalcanzable para cualquier futbolista presente o futuro.
Veinte años después de aquella primera nominación, Messi sigue ahí, en la misma lista, en otra época, con otros rivales, en otro club y en otro continente. El fútbol cambió de cara. Él, en cambio, sigue obligado a convivir con la misma pregunta: ¿dónde se pone el límite a una carrera que se niega a envejecer?




