Cambio de estrategia en el tenis: nuevos consejos para los jugadores
Los líderes del vestuario del tenis mundial han decidido cambiar de pista. Después de un año y medio de pulso público con los cuatro Grand Slam, el grupo de jugadores que encabezó la campaña por más voz y mayor parte del pastel económico pondrá fin a sus acciones de presión y trasladará la batalla a un nuevo terreno: un Player Advisory Council creado junto a los propios torneos, según recoge Asharq Al-Awsat.
No es una retirada. Es un cambio de estrategia.
De la confrontación pública a la mesa de negociación
La campaña arrancó en marzo de 2025 con un mensaje claro: más peso en la toma de decisiones de los Grand Slam, más inversión en bienestar del jugador y una porción más grande de los ingresos de los grandes. Sobre la mesa, una cifra concreta que agitó los despachos: el 22% de los ingresos de cada torneo destinado a premios.
La presión fue subiendo de tono. Este año, el grupo endureció su postura reduciendo sus compromisos con la prensa antes de Roland Garros y Wimbledon, una medida que evidenció el malestar y obligó a los organizadores a reaccionar.
Los cuatro grandes respondieron donde más duele y más se nota: en el cheque.
Millones sobre la mesa
Los datos de esta temporada explican por qué los jugadores hablan ahora de “avances sustanciales”. El Australian Open alcanzó un fondo de premios de 79,92 millones de dólares. Roland Garros llegó a 71,56 millones. Wimbledon se elevó hasta 86,79 millones. Y el US Open rompió el techo con un récord de 108 millones.
Según los cálculos del grupo, más de 30 millones de dólares del incremento reciente en los Grand Slam superan con creces las tasas históricas de crecimiento. Es decir, la campaña ha tenido efecto. Y los jugadores lo saben.
Roland Garros dio además un paso simbólico y estratégico: propuso vincular los pagos a los beneficios del torneo. Un guiño directo a la idea de “participación en los ingresos” que los jugadores llevan reclamando desde el inicio.
El otro gran movimiento llegó desde Nueva York. El US Open se convirtió en el primer Grand Slam en comprometer 2 millones de dólares específicamente a programas de bienestar del jugador. Una cifra aún modesta para el volumen de negocio del torneo, pero un precedente que el vestuario quiere convertir en norma en los otros tres grandes.
El nuevo poder: un consejo con asiento fijo
Con este contexto, el grupo ha anunciado que abandona la campaña pública para centrarse en la creación de un Player Advisory Council junto a los cuatro Grand Slam. La idea es clara: dejar de depender de gestos puntuales o negociaciones improvisadas y establecer un formato permanente, estructurado, en el que los jugadores sean consultados de manera directa y puedan negociar con continuidad.
No se trata solo de premios. El consejo aspira a influir en todo lo que afecta al día a día del circuito en los grandes escenarios: calendarios, condiciones de juego, protocolos médicos, protección de la salud mental y física, y, por supuesto, la evolución de los fondos de premios hasta 2030.
Porque el objetivo clave sigue intacto. Ese 22% de los ingresos de los torneos destinado a premios para 2030 aún está lejos de concretarse. Los jugadores lo admiten, pero lo contraponen con la realidad actual: el salto económico desde el inicio de la campaña es innegable.
Una tregua condicionada
El mensaje final del grupo no suena a rendición, sino a aviso. La campaña se detiene, pero no se archiva. Los jugadores han dejado claro que están dispuestos a reactivarla si el nuevo consejo no garantiza avances reales hacia las metas fijadas.
Los Grand Slam han abierto la puerta. Los cheques son más grandes. El bienestar del jugador entra por fin en el presupuesto con una partida propia. Ahora falta saber si este nuevo órgano se convertirá en un auténtico contrapeso dentro del ecosistema del tenis… o en otro foro consultivo sin dientes.
La próxima jugada ya no se decidirá en una rueda de prensa recortada, sino en una sala de reuniones. Y ahí se verá hasta dónde llega, de verdad, la nueva voz del vestuario.




