logo

Carlos Alcaraz avanza firme en el US Open: candidato al título

En Flushing Meadows ya no se habla de dudas. Se habla de Carlos Alcaraz. De nuevo.

El español, de 23 años, se metió en los cuartos de final del US Open con una actuación imponente ante el local Tommy Paul, al que despachó por 6-4, 6-3 y 6-4. Un marcador limpio, sin concesiones, que estira su racha de victorias en Grand Slam a 18 partidos y lo reafirma como gran favorito en Nueva York.

Hace apenas unas semanas, la pregunta era si su muñeca aguantaría el ritmo de un grande tras casi cinco meses fuera de combate. Hoy la cuestión es otra: ¿quién lo frena?

De la incertidumbre a la convicción

Alcaraz aterrizó en el torneo con el freno echado. Lo admitió sin rodeos.

«Al principio del torneo no tenía ninguna expectativa. Solo vine aquí para ver cómo reaccionaría mi cuerpo, sobre todo la muñeca, y, por encima de todo, para disfrutar de volver a competir», explicó ante la prensa.

Ese era el plan: probarse, no forzar, recuperar sensaciones. Cuatro partidos después, el discurso ha cambiado de tono, pero no de esencia.

«Después de cuatro partidos realmente buenos, ahora me siento capaz de ganar el torneo. Sigo con las mismas expectativas. Sigo con la misma mentalidad de saber que cada vez que piso la pista es un regalo y es un momento para disfrutar».

La mezcla es peligrosa para sus rivales: confianza plena, pero sin perder el hambre ni la perspectiva.

Un patrón que se repite en los grandes

Alcaraz, siete veces campeón de Grand Slam, se mueve ya con una naturalidad pasmosa en los escenarios más exigentes. Ha alcanzado los cuartos de final del US Open en cinco de sus seis participaciones, una estadística que habla de regularidad, pero también de carácter.

Ante Tommy Paul, el guion siguió una línea conocida. Dominio desde el fondo, agresividad controlada, cambios de ritmo, ese punto eléctrico que desborda al contrario. Y un detalle curioso: cada vez que había vencido antes a Paul en un grande, acabó levantando el trofeo.

Sus tres triunfos previos sobre el estadounidense en Grand Slam llegaron en Wimbledon 2024, Roland Garros 2025 y el Abierto de Australia de este año. En las tres ocasiones, el camino terminó en título.

Alcaraz se lo toma con calma: «Te hace feliz cuando sabes esas cosas, pero no significa nada. Siempre digo que hay una primera vez para todo, así que intentemos que no pase».

No hay superstición, solo una advertencia: los datos no ganan partidos, pero acompañan a quien sabe leerlos.

Un regalo llamado cuartos de final

Lejos de instalarse en la rutina del éxito, el murciano sigue hablando de privilegio, no de obligación.

«Para mí sigue siendo un regalo poder competir una vez más y jugar otros cuartos de final aquí en el US Open, así que voy a intentar disfrutarlo y dar lo mejor de mí»

Su tenis, sin embargo, desprende algo más que disfrute. Hay autoridad. Hay jerarquía. Hay una sensación clara de que, cuando acelera, pocos pueden seguirle el paso en pista dura.

Shelton o Tsitsipas, próximo examen

El siguiente obstáculo saldrá del duelo entre el estadounidense Ben Shelton y el griego Stefanos Tsitsipas. Dos perfiles distintos, dos amenazas serias.

Alcaraz no se engaña: «Los dos van a ser muy difíciles de enfrentar».

Shelton, con su servicio descomunal y el empuje del público; Tsitsipas, con la experiencia de los grandes escenarios y un tenis completo que, en su mejor versión, exige máxima precisión.

Sea quien sea el rival, el cuadro ya sabe lo esencial: el campeón defensor ha dejado atrás los miedos físicos y vuelve a jugar como lo que es, un candidato feroz al título.

En Nueva York, cuando un jugador en racha empieza a hablar de cada partido como un regalo, suele ser una mala noticia para todos los demás.