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Carlos Alcaraz arrolla a Tommy Paul y avanza en el US Open

Carlos Alcaraz ha vuelto a Nueva York como si nunca se hubiera ido. Cuatro meses y pico fuera por una lesión en la muñeca derecha, sin competir desde abril en Barcelona, y en el Arthur Ashe parece que hubiera enlazado torneo tras torneo. Ante Tommy Paul, ni rastro de óxido: 6-4, 6-3, 6-4, billete a cuartos de final y la sensación de que el campeón defensor está afinando justo a tiempo.

En cuatro partidos en este US Open solo ha cedido un set. El resto ha sido una exhibición sostenida de autoridad, ritmo y agresividad. Contra Paul, directamente, un monólogo con acento murciano.

Un derechazo que desconcierta hasta al rival… y a su entrenador

La escena tras el partido lo dice todo. Brad Stine, veterano entrenador de Tommy Paul, se sienta ante las cámaras de Tennis Channel y, lejos de refugiarse en excusas tácticas, se rinde ante el vendaval que acaba de ver.

La clave, para él, está clarísima: la derecha de Alcaraz.

“Carlos’s forehand was absolutely astounding”, reconoció Stine, antes de soltar la broma que ya recorre el torneo: quiere “controles de dopaje” para la raqueta del español, porque la pelota “sale como un cañón” cada vez que impacta con ella.

El comentario es una exageración, sí, pero refleja bien el impacto que está teniendo el juego de Alcaraz en este US Open. Descoloca. Desborda. Desmoraliza.

Paul llegaba con confianza. No era un convidado de piedra: venía de tumbar a Alexander Zverev en Cincinnati y de acumular buenas sensaciones en pista dura. Número 21 del mundo, en casa, en el estadio central y con el público empujando. Sobre el papel, un examen serio para un segundo cabeza de serie que no competía desde abril.

En la pista, el guion fue otro.

Alcaraz mandó desde el primer intercambio, cambió alturas, ángulos y velocidades, y dejó a Paul persiguiendo sombras durante dos horas y veinte minutos. Cada vez que el estadounidense creyó abrir una rendija, el español respondió con un latigazo de derecha o un cambio de ritmo que apagó cualquier conato de rebelión.

Dominio, historial y un récord más para la colección

La victoria no solo mantiene vivo el camino de Alcaraz hacia la defensa del título. También escribe una línea más en la historia del torneo y en la suya propia. Con este triunfo, el murciano se convierte en apenas el décimo jugador de la Era Abierta que derrota al mismo rival en los cuatro Grand Slams.

El elegido, en este caso, es Tommy Paul. Alcaraz ya le había ganado en el Australian Open, Roland Garros y Wimbledon. Faltaba Nueva York para completar el círculo. Ya no falta nada.

El cara a cara entre ambos empieza a tener peso en el circuito: nueve duelos, con un balance de 7-2 para el español. El último precedente, antes de este domingo, había sido también en octavos de final, pero del Australian Open 2026, donde Alcaraz arrasó en tres sets camino del título.

Paul, antes de este nuevo capítulo, había resumido bien la dimensión del reto: “Es la prueba. Él y Sinner; han estado jugando genial”. No exageraba. Cada vez que se cruzan, el listón sube un poco más.

De Paul a Shelton: otro desafío americano en el Ashe

Superado el escollo de Paul, el torneo no le da tregua al campeón. En cuartos de final le espera otro estadounidense, Ben Shelton, y otra noche grande en el Arthur Ashe. El duelo está programado para el martes 8 de septiembre, en la sesión nocturna, a partir de las 19:00 ET.

Shelton aporta algo distinto: potencia bruta, servicio demoledor, energía desbordante y un vínculo inmediato con la grada neoyorquina. Es el tipo de rival que incendia un estadio en cuestión de minutos.

Pero Alcaraz llega a esa cita con algo todavía más intimidante que su derecha “de cañón”: la sensación de que, tras cuatro meses parado, ha vuelto al máximo nivel sin periodo de adaptación, como si la muñeca lesionada hubiera sido solo una pausa, no un freno.

El US Open ya lo sabe: el campeón está de regreso. Y su raqueta, más que sospechosa, parece preparada para dictar sentencia otra vez en Nueva York.