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Coco Gauff avanza en el US Open; dolorosas derrotas de Keys y Anisimova

En Nueva York, en el torneo que la vio coronarse en 2023, Coco Gauff volvió a dejar claro que el Arthur Ashe es territorio familiar, aunque no siempre cómodo. La número uno del momento en el circuito femenino avanzó a octavos del US Open tras imponerse 6-3, 6-4 a la española Cristina Bucsa, en un duelo que exigió más temple que brillo, pero que reforzó la sensación de que está preparada para otro asalto al título.

No fue un paseo. Gauff arrancó por detrás, 1-3 en el primer set, algo desconectada, con el público inquieto ante un posible susto prematuro. La reacción fue inmediata: ajustó la devolución, se metió en la pista y encadenó cinco juegos seguidos para cerrar el parcial. En el segundo, Bucsa se agarró al partido y llegó a romper en blanco, pero la campeona de Roland Garros 2025 respondió al instante, sin dejar que el nerviosismo prendiera en la grada.

La estadounidense enlaza ya ocho victorias consecutivas en sets corridos a nivel WTA Tour. Llega a la segunda semana del US Open por quinta edición seguida, un dato que, a sus 22 años, habla tanto de su regularidad como de la carga de expectativas que arrastra desde adolescente. Ella misma lo reconoce: el escenario, el himno, las luces, todo pesa más cuando eres la gran esperanza local.

“Ya siento que estoy acostumbrada a llegar a la segunda semana. Me desperté hoy y pensé: ‘ah, ya estamos en tercera ronda’”, explicó tras el partido. El comentario, medio broma, medio constatación, refleja un cambio de piel. El año pasado se quedó otra vez en octavos y admitió que la presión la desbordó. Esta versión, en cambio, parece más cómoda con el ruido, más dueña del momento.

La victoria ante Bucsa la coloca en un territorio que se le ha atragantado en las dos últimas ediciones: la cuarta ronda. Ahí se frenó su camino en 2024 y 2025. Ahora llega como la jugadora más en forma del circuito, con el recuerdo de aquel título de 2023 —la primera estadounidense adolescente en ganar el US Open desde Serena Williams en 1999— convertido ya en punto de partida, no en techo.

Un día agridulce para las locales

Mientras Gauff sigue marcando el paso, el resto del contingente estadounidense vivió una jornada mucho más turbulenta. El cuadro femenino aún puede presentar hasta cinco jugadoras en octavos —Iva Jovic aspira a unirse a la propia Gauff, Jessica Pegula, Taylor Townsend y Emma Navarro—, pero el relato del día estuvo marcado por dos salidas dolorosas: Madison Keys y Amanda Anisimova.

Lo de Keys fue un golpe seco. La finalista del US Open 2017 rozó su primera presencia en octavos en Nueva York desde 2023. Tenía el partido en la mano ante la campeona olímpica Zheng Qinwen: 1-6, 7-6 (7-3), 5-0 y bola de partido. El estadio ya se preparaba para la ovación final.

Entonces, todo se vino abajo.

Keys empezó a encoger el brazo. La derecha dejó de soltar, la primera no entraba, las piernas pesaban. Zheng, que nunca dejó de competir, olió la duda y se lanzó a por ella. Siete juegos consecutivos, un 7-5 demoledor y un silencio incrédulo en la grada. La estadounidense, de 31 años, no escondió después el terremoto interior que vivió en ese último set.

Confesó que se sintió “asustada”, incapaz de seguir golpeando la pelota con libertad, como si de repente el partido hubiese dejado de ser “solo un partido de tenis”. La frase duele porque llega de una jugadora que ya ha estado en todas las alturas: finalista en Nueva York, habitual en segundas semanas de Grand Slam, cuarta ronda en los otros tres grandes esta misma temporada. Pero también revela una lucha más profunda.

“Llevo un tiempo sintiendo que estoy teniendo problemas. Voy a tener que hacer algún tipo de cambio”, admitió, cansada de posponer decisiones en un calendario que no da tregua. Su salida, más que una simple derrota, suena a punto de inflexión.

Anisimova, del subidón de 2025 al golpe seco

La otra gran noticia amarga para el público local llegó con la eliminación de Amanda Anisimova. Finalista el año pasado ante Aryna Sabalenka, la estadounidense no encontró respuestas ante Anastasia Potapova, cabeza de serie número 24, nacida en Rusia y ahora representante de Austria.

Anisimova cayó en dos sets, sin encontrar estabilidad ni con el servicio ni con las emociones. Entregó su saque dos veces en el primer parcial y hasta en cuatro ocasiones en un segundo set caótico, lleno de altibajos, en el que nunca logró sostener una racha positiva. A los 25 años, y tras haber rozado el título en 2025, la imagen fue la de una jugadora atrapada en su propia frustración, gesticulando, mirando al box, sin hallar una vía de escape.

El contraste con la serenidad de Gauff fue brutal. Mientras una se deshacía en pequeños detalles, la otra supo corregir sobre la marcha, apagar fuegos y reafirmar su candidatura.

Marea estadounidense también en el cuadro masculino

El protagonismo local no se limita al cuadro femenino. En el torneo masculino, el US Open se prepara para una auténtica invasión de jugadores estadounidenses en los octavos de final. Ben Shelton, Frances Tiafoe, Tommy Paul y Alex Michelsen ya están clasificados, y aún quedan por debutar en tercera ronda Learner Tien y Michael Zheng. Si la jornada acompaña, hasta seis de los ocho duelos de cuarta ronda podrían tener bandera local en uno de los lados de la red.

En un escenario tan cargado de historia para el tenis estadounidense, la pregunta ya no es solo cuántos llegarán a la segunda semana, sino quién será capaz de aguantar más tiempo la presión de jugar “en casa”. Gauff, por ahora, la está usando como combustible. No todas pueden decir lo mismo.

El torneo entra en su tramo decisivo y la campeona de 2023 avanza sin ceder un set, con la mirada fija en una ronda —los octavos— que antes fue un muro y ahora se presenta como el primer gran examen real. Si mantiene este pulso, la Arthur Ashe podría volver a escuchar su nombre el último fin de semana. Y entonces, la presión ya no sería un problema, sino parte del espectáculo.