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Colorado destaca en el Milwaukee Tennis Classic

En el cierre del 50.º aniversario del Milwaukee Tennis Classic, Colorado no se limitó a cumplir. Impuso su ley. En la pista de Glendale, Wisconsin, las Buffaloes firmaron una jornada final impecable ante Wisconsin para marcharse del torneo con autoridad y con algo aún más valioso en el bolsillo: confianza.

Doble golpe para abrir el día

La mañana arrancó ligera de calendario, pero pesada de intensidad. Después de dos días con seis partidos de dobles y quince de individuales, el domingo ofrecía menos encuentros, aunque con el mismo peso competitivo.

En dobles, la pareja formada por Lera Alexin y Ema Bubalo marcó el tono desde el primer juego. Rompieron de inicio a Karolina Jacobson, jugadora local de Colorado, y a su compañera Gabriela Skrabalova. 1-0 y mensaje claro.

Wisconsin reaccionó de inmediato para igualar 1-1, pero ahí se acabó la concesión. Alexin y Bubalo subieron una marcha, encadenaron tres juegos seguidos y se escaparon 4-1. Las Badgers intentaron agarrarse al partido, redujeron a 4-2, pero la respuesta de las Buffaloes fue contundente: dos juegos más, sin titubeos, y un 6-2 que reflejó la superioridad y el control del encuentro.

El dobles dejaba algo más que un punto simbólico. Dejaba inercia.

Debut con carácter de Louise Ternstroem

Esa energía la recogió Louise Ternstroem, la única jugadora de Colorado en pista para los individuales del domingo y, además, debutante con CU. No pudo elegir mejor escenario ni mejor forma de presentarse.

Ante la propia Jacobson, Ternstroem arrancó firme, sólida desde el fondo y valiente en los momentos de definición. Se llevó el primer set por 6-3, imponiendo ritmo y mandando en los intercambios largos.

Jacobson, herida en su orgullo, apretó los dientes en la segunda manga. El partido se tensó, el margen se estrechó y cada punto empezó a pesar más. La jugadora de Wisconsin estiró el set hasta el ‘tie-break’ y allí logró forzar el desenlace definitivo con un 7-6 que cambió por completo el ambiente.

El duelo entró entonces en el superdesempate. Un cara o cruz mental, más que físico, para una debutante. Ternstroem no se encogió. Aguantó la presión, gestionó mejor los puntos clave y terminó cerrando el triunfo en el ‘match tiebreak’ para firmar su primera victoria con CU: 6-3, 6-7, 1-0.

No fue solo un resultado. Fue una declaración de intenciones.

Un fin de semana que deja huella

El balance del viaje al llamado Badger State habla por sí solo: muchas horas en pista, partidos acumulados y, sobre todo, una sensación clara de crecimiento. El propio entrenador, Anthony Pham, subrayó el progreso del grupo, la forma de competir y la madurez para gestionar la adversidad a lo largo de los tres días.

Colorado se marcha de Milwaukee con un dobles sólido, una debutante que ya sabe ganar un partido largo y un equipo que parece entender cada vez mejor lo que exige la temporada.

Ahora, el siguiente examen espera en casa. Las Buffaloes regresan a Boulder para una semana de trabajo con la mirada puesta en el Bedford Cup, que se disputará del 25 al 27 de septiembre en la Air Force Academy, en Colorado Springs.

Si el rendimiento en Milwaukee fue solo el punto de partida, la verdadera pregunta es hasta dónde puede llegar este grupo cuando el curso entre en su tramo decisivo.