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Como 1907 arrasa en su debut en la Champions contra RB Leipzig

La primera noche europea de Como 1907 en la UEFA Champions League no fue un tímido saludo al continente. Fue un puñetazo en la mesa: 4-1 a RB Leipzig y una declaración de intenciones firmada por un equipo que jugó como si llevara años en este escenario.

El conjunto dirigido por Cesc Fàbregas salió sin complejos, con la pelota como bandera y un nombre propio marcando el ritmo de todo: Martin Baturina.

Baturina abre el camino y firma la historia

Quince minutos tardó Como en escribir su primera línea en la Champions. Baturina, señalado ya como el hombre a seguir, apareció en el área para firmar el 1-0 y anotar el primer gol europeo en la historia del club. No fue solo un tanto; fue el símbolo de una noche que el lago y la ciudad no olvidarán.

Lejos de encerrarse tras el golpe inicial, Como olió sangre. El equipo se soltó, combinó con personalidad y encontró de nuevo a su faro croata entre líneas. De sus botas nació el 2-0: asistencia precisa para que Tasos Douvikas ampliara la ventaja y desatara la euforia en la grada.

Leipzig, aturdido. Como, desatado.

Diao castiga, Leipzig responde tarde

Tras el descanso, el guion no cambió. El equipo italiano siguió mandando en el centro del campo, con Baturina manejando tiempos, girando sobre sí mismo, abriendo líneas de pase donde no parecía haberlas. El dominio tuvo premio de nuevo: Assane Diao apareció para colocar el 3-0 y transformar una noche ilusionante en una exhibición.

RB Leipzig reaccionó tarde. Eredin Maksimovic recortó distancias y puso el 3-1, un pequeño recordatorio de que en este torneo ningún rival se rinde del todo. Pero no bastó para alterar el pulso de Como.

Cuando el partido se acercaba al cierre, llegó la sentencia definitiva. Minuto 90, otra transición bien llevada, Nico Paz levanta la cabeza y encuentra a Maximo Perrone. Definición certera y 4-1. Goleada consumada, debut soñado.

El cerebro del medio: un “Modric” para Como

El impacto de Baturina no pasó desapercibido. El Grupo de Observadores Técnicos de la UEFA lo nombró Jugador del Partido, reconocimiento lógico a una actuación en la que dominó el centro del campo con una madurez llamativa para sus 23 años.

Comparado con frecuencia con Luka Modric por su movimiento inteligente y su lectura de los espacios, el croata se adueñó de la zona ancha, siempre bien perfilado, siempre ofreciendo una línea de pase. No se escondió en ningún momento, ni siquiera en el tramo en el que Leipzig apretó para recortar.

Tras el encuentro, Baturina rebajó el tono épico y subrayó la serenidad del grupo. Explicó que el equipo preparó este estreno europeo “como cualquier otro partido”, con la idea clara de no dejarse arrastrar por la magnitud del escenario ni por la atmósfera de la Champions.

En otra entrevista, con CBS Sports Golazo, el croata profundizó en el peso emocional de su gol, consciente de que su nombre ya queda ligado para siempre a la historia europea de Como. Aun así, cuando se habló de objetivos, eligió el camino pragmático: ir paso a paso, partido a partido, con la clasificación a las rondas eliminatorias como horizonte, pero sin perder de vista la realidad del grupo y la variedad de estilos a los que se enfrentarán.

Ambición contenida y la mirada en la Serie A

Entre la euforia del debut y la contundencia del marcador, el vestuario de Como mantiene un mensaje nítido: disfrutar, sí, pero sin perder el foco. Baturina insistió en la importancia de adaptarse a rivales muy distintos, un rasgo clave en una competición donde cada jornada propone un reto táctico diferente.

La fiesta europea deja ahora paso a la rutina doméstica. El equipo de Fàbregas regresa a la Serie A el lunes, cuando reciba a Parma en el Stadio Giuseppe Sinigaglia. El desafío es inmediato: transformar esta noche histórica en un impulso sostenido, no en un destello aislado.

Baturina, orgulloso del estreno y consciente de lo que significa para el club y para la ciudad, lo resumió con una idea que encaja con el nuevo escenario de Como: el primer partido de Champions ya es victoria. La verdadera prueba empieza ahora, en cada balón dividido, en cada viaje europeo y en cada noche de Serie A en la orilla del lago.