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Crystal Palace busca continuidad y un nuevo héroe inesperado

Crystal Palace llega al sábado con algo que no sentía desde hace tiempo: impulso. El triunfo por 3-2 ante Fulham dio a Pierre Sage su primera victoria en la Premier League y, de paso, abrió una pequeña rendija de optimismo antes de recibir a un Ipswich recién ascendido que intenta frenar una peligrosa caída de tres derrotas consecutivas.

El técnico francés, sin embargo, no se recreó en el éxito. Tras ganar en Craven Cottage, su discurso fue tan elegante como firme: admitió estar “decepcionado por el otro equipo y el entrenador, ellos también tuvieron oportunidades”. No son palabras habituales en un campeonato implacable, pero empiezan a definir el carácter de Sage: competitivo, sí, pero también respetuoso con el rival.

Días después, mismo guion, distinto escenario. En la victoria en la Carabao Cup ante Middlesbrough, Crystal Palace volvió a sufrir sin balón. Boro tuvo más posesión, marcó el ritmo durante tramos largos, pero el marcador cayó del lado londinense. Sage no se escondió: elogió a “un equipo realmente bueno” y remató con una frase que resume la noche: “El resultado es para nosotros, pero ellos jugaron bien”. El francés sabe que su equipo aún no domina los partidos. De momento, sobrevive y golpea.

Una defensa que sufre… y decide

El siguiente reto es mayúsculo en apariencia sencilla: encadenar dos triunfos ligueros por primera vez en lo que va de año. Para un equipo que ha encajado dos o más goles en nueve jornadas consecutivas de Premier, un récord negativo en la historia del club, no es un detalle menor. La fragilidad atrás ha sido una constante. La diferencia, ante Fulham, la marcaron precisamente los defensas.

En Craven Cottage, el foco se lo llevó Tyrick Mitchell. El carrilero zurdo firmó el primer doblete de su carrera, irrumpiendo una y otra vez desde la banda con una libertad que antes no tenía. Bajo el mando de Oliver Glasner, Mitchell solía frenar sus incorporaciones, obligado a medir cada subida mientras Daniel Muñoz asumía el papel de puñal ofensivo por la derecha. Ante Fulham, el libreto cambió: Mitchell atacó el espacio, pisó área y decidió.

Cuando su trabajo estaba hecho, apareció otro protagonista desde el banquillo. Ben Chilwell, su sustituto en la segunda parte, terminó marcando el gol de la victoria. Dos laterales, tres goles, un mensaje claro: si la defensa no puede presumir de solidez, al menos puede inclinar partidos en el área contraria.

La estadística defensiva sigue siendo preocupante, pero el giro de guion en Londres ofrece una pista del nuevo Palace: un equipo que sufre, concede, pero no se resigna. Un conjunto que, sin necesidad de monopolizar la pelota, encuentra la forma de castigar al rival cuando se abre una rendija.

El sábado, ante un Ipswich herido y necesitado de un respiro, la misión de Sage es dar el siguiente paso lógico: transformar brotes de carácter en una racha. Y comprobar si el impulso de Mitchell fue una noche mágica… o el inicio de una nueva versión de Crystal Palace.