Curwood defiende el mercado de Blackburn Rovers: "Todos estamos frustrados"
El nuevo director ejecutivo de Blackburn Rovers, Steve Curwood, no se escondió. Admitió que “todos están frustrados” tras un verano de fichajes que ha dejado a buena parte de la afición profundamente descontenta, aunque defendió con firmeza el trabajo realizado por el club.
El equipo de Championship solo cerró cuatro incorporaciones antes del cierre del mercado el martes, mientras que tres operaciones se vinieron abajo en el último día. Demasiado poco para una grada que esperaba un impulso claro al proyecto.
“Había acuerdos sobre la mesa”, explicó Curwood en BBC Radio Lancashire. “Había acuerdos con jugadores y con clubes. Podemos hablar de la moral en el fútbol, quizá ya no quede mucha, y eso es lo que ha pasado”.
El dirigente fue más allá: “Nos sobrepujaron en el último minuto en un par de operaciones, y una era con un jugador extranjero que llevó más tiempo del esperado”.
Según BBC Radio Lancashire, dos de esos fichajes frustrados fueron Reo Hatate, que acabó firmando por Burnley, y Brian De Keersmaecker, que se marchó a Bristol City. Dos objetivos serios que se escaparon cuando parecían encarrilados.
“La inversión ha estado ahí”
Curwood insistió en que el problema no ha sido la falta de respaldo económico desde el consejo.
“La inversión ha estado ahí”, subrayó. “No ha habido falta de voluntad por parte del consejo. Ha habido colaboración durante todo el proceso. Creo que en el último obstáculo no hemos sido capaces de rematar las operaciones”.
La sensación es compartida en el club. “Sí, es frustrante, estamos frustrados, y Tony (Mowbray) quería ese puntito extra que no hemos logrado darle”, reconoció el CEO.
Blackburn afrontaba este mercado con una situación particular. Michael O’Neill mantuvo al equipo en Championship la pasada temporada mientras compaginaba el cargo con la selección de Irlanda del Norte. Finalmente rechazó el puesto de manera permanente en Ewood Park a mediados de mayo, lo que obligó al club a girar de nuevo hacia un viejo conocido: Tony Mowbray, reappointment el 5 de junio.
Ese retraso en la decisión sobre el banquillo marcó todo el verano.
Un mercado “caótico” y un calendario en contra
Curwood no maquilló la realidad: el mercado fue “caótico”. Pero lo atribuyó a una serie de factores encadenados, con la fecha de llegada de Mowbray en el centro del problema.
“Idealmente, tu entrenador debería estar dentro a comienzos de mayo para planificar hacia dónde vamos el próximo año”, explicó. “Esa línea de tiempo se ha visto recortada, y además se ha complicado con las lesiones”.
El dilema fue claro: lanzarse pronto o esperar a los mejores. “Si quieres cerrar tus operaciones pronto, quizá no puedas ir a por los mejores jugadores”, apuntó Curwood. “Tienes que decidir: o esperas e intentas ir a por el objetivo número uno asumiendo ese riesgo, o aseguras a alguien en el edificio porque sabes que puedes traerlo, como Jayden Fevrier, por ejemplo”.
El club trabajó con varias opciones por posición, pero siempre con una premisa marcada por Mowbray. “Podemos señalar tres o cuatro objetivos, pero Tony quiere asegurarse de que la gente que llegue quiera estar aquí y jugar para él”, remarcó Curwood.
Ahí apareció otra pregunta incómoda: “¿Fue un error insistir en los jugadores específicos que Tony quería? Estas cosas pasan cuando intentas ser tan específico, pero ninguno de nosotros quiere traer jugadores solo para sumar cuerpos en el edificio”.
La apuesta por el perfil exacto, no solo por el número, dejó al equipo corto de refuerzos cuando el reloj ya corría en contra.
Siete salidas y un vestuario “cargado por arriba”
Mientras los fichajes se complicaban, Blackburn vio salir a siete jugadores en verano. Una decisión que, pese a que el mercado entrante no acompañó, Curwood sigue defendiendo.
“Tienes que permitir que el entrenador tome ciertas decisiones”, argumentó. “La lista de la plantilla estaba muy cargada por arriba. Algunos jugadores necesitaban minutos, como George Pratt, que se fue cedido a Bradford”.
Según la misma emisora, el club también rechazó ofertas por Ryoya Morishita, Sean McLoughlin, Balasz Toth, Yuki Ohashi y Ryan Alebiosu. Señal clara de que no se trataba solo de vender para cuadrar números, sino de perfilar un grupo que Mowbray considera competitivo y comprometido.
Curwood, que llegó hace apenas dos meses procedente de Fleetwood Town, en League Two, aterrizó en medio de un torbellino institucional y deportivo. Y no lo esconde.
“Ha sido un torbellino desde que llegué: una ventana de fichajes, un administrador que se marcha a otro club y un fisioterapeuta senior que también se va”, relató el dirigente de 54 años.
Tiempo, procesos y la próxima ventana
En un contexto tan agitado, Curwood pidió algo que en el fútbol moderno escasea: tiempo.
“Los primeros 90 días me darán margen para reflexionar y traer algunos de los procesos que este club necesita para mejorar donde estamos”, explicó. No habló de revolución inmediata, sino de estructura, de método.
Su mirada ya está puesta en lo que viene: “Estaremos en una posición muy diferente de cara a la próxima ventana, y más allá de ella”.
El verano ha dejado heridas y dudas en Ewood Park. También una promesa: que el caos de este mercado sirva de punto de partida para un Blackburn Rovers más preparado cuando el mercado vuelva a abrir. La próxima vez, el margen de error será mucho menor.




