logo

Dortmund se enfrenta a Hoffenheim: primera prueba seria de la temporada

Superado el ruido del verano, Borussia Dortmund ya no tiene excusas. Se acabaron los rumores, se cerró la ventana de fichajes. Solo queda fútbol. Y el primer examen de verdad se llama Hoffenheim.

El equipo de Niko Kovac arranca este duelo con confianza: tres puntos en el estreno liguero ante Hamburg, clasificación copera frente a HEBC y una sensación clara de superioridad ofensiva. Entre ambos partidos, 35 disparos a puerta por solo 9 de sus rivales. Veinte tiros solo en la primera jornada de Bundesliga. Dominio, iniciativa, colmillo.

El problema es que Hoffenheim no es Hamburg. Ni en talento ni en madurez competitiva.

El Hoffenheim de Ilzer, de la angustia al respeto

Christian Ilzer aterrizó en Sinsheim en plena tormenta. Hoffenheim coqueteaba con el descenso en la 24/25 y el técnico tuvo que apagar el incendio antes de pensar en crecer. Lo consiguió. Salvó al equipo y, un año después, dobló la puntuación en liga hasta dejarlo a solo un punto de la clasificación para la Champions.

Ese salto no fue casualidad. El conjunto se convirtió en uno de los más fiables de la Bundesliga, agresivo con balón y con una idea clara: mandar a través de la posesión. La temporada pasada terminó cuarto en porcentaje de posesión. Solo tres equipos tocaron más la pelota. Dortmund, sexto en ese registro, sabe que esta vez no podrá instalarse tan cómodo en campo rival.

El verano, sin embargo, dejó heridas. Bazoumana Toure, uno de los extremos más desequilibrantes del equipo, se marchó. El fichaje de Fisnik Asllani por RB Leipzig se vino abajo tras no superar el reconocimiento médico, y para colmo el delantero sigue lesionado. Dos golpes importantes en ataque.

La respuesta del club fue rápida. Llegó Patrick Wimmer desde Wolfsburg para ocupar el vacío que deja Toure en banda. Y se sumaron dos jóvenes con nombres que ya llaman la atención en Alemania: Mats Rots y Nathan De Cat. Este último, un centrocampista de ida y vuelta, está llamado a asociarse con Wouter Burger en la medular, una pareja con mucho recorrido físico y capacidad para morder.

Ante Köln, en el debut liguero, solo Wimmer tuvo minutos en la derrota por 2-3. Hoffenheim mandó en la posesión (59%), pero se quedó corto en las áreas. Todo apunta a que Ilzer moverá piezas para medirse a Dortmund. El margen de error, esta vez, es mínimo.

Kovac, entre las bajas y el tablero táctico

El reto para Dortmund no es solo quién juega. Es cómo va a jugar.

La lesión de ligamento cruzado de Konstantelias y la sanción de Samuele Inacio obligan a Kovac a recomponer la línea de mediapuntas. Necesita un socio nuevo para Karetsas por detrás de Serhou Guirassy. Las opciones están claras: Sabitzer, Chukwuemeka o el recién llegado Ethan Nwaneri. El perfil que elija marcará el tono del partido entre líneas.

Todo indica que el elegido será Marcel Sabitzer. Experiencia, lectura del juego y llegada desde segunda línea. Un jugador que entiende cuándo acelerar y cuándo enfriar, ideal para un encuentro que puede romperse si Dortmund se precipita.

Hay otro dilema, más estructural: el sistema. Kovac probó un 4-3-3 en la copa ante HEBC, pero el escenario invita a volver al 3-4-2-1. Más seguridad atrás, más altura por fuera, más libertad para los mediapuntas. El dibujo previsto: Kobel regresando a la portería tras la aparición de Meyer en el torneo copero; Gadou, Anton y Ryerson como trío de centrales; Svensson y Beier actuando como carrileros largos.

En el centro del campo, Nmecha y Bellingham seguirán siendo la pareja de referencia. Mucho músculo, mucha zancada, capacidad para abarcar metros y sostener al equipo cuando Hoffenheim trate de instalarse en campo contrario. Por delante, Sabitzer y Karetsas, con Guirassy como referencia ofensiva tras estrenarse con gol la semana pasada.

El plan es claro: si Dortmund no puede ganar la batalla de la posesión, tendrá que convertir cada recuperación en una amenaza real. Menos balón, más veneno.

Kramaric, el viejo fantasma de Dortmund

Hay un nombre que en Dortmund se repite con un ligero gesto de incomodidad: Andrej Kramaric.

Tiene 35 años, asume ya el rol de revulsivo, pero su historia frente al conjunto negriamarillo es contundente. En toda la historia de Borussia Dortmund, solo cinco jugadores han marcado más goles que él contra die Schwarzgelben. Cuatro de ellos están en el top 10 de máximos goleadores de la Bundesliga. El otro ocupa el puesto 15. No es una casualidad. Es un patrón.

Kramaric ha jugado 18 veces contra Dortmund. Ha marcado 11 goles. Dos de ellos, el curso pasado, en este mismo enfrentamiento. Sabe dónde hacer daño, sabe cómo castigar los espacios cuando la defensa adelanta metros y se desordena.

No será titular fijo, pero todo apunta a un guion conocido: el croata saliendo desde el banquillo con el partido abierto, con defensas cansadas y un punto que demostrar. Si el encuentro llega igualado al tramo final, su entrada puede cambiar la noche.

Un duelo de estilos… y de carácter

Los números dibujan el choque como una pelea por el control del centro del campo. Hoffenheim quiere el balón, Dortmund también. Pero solo uno podrá imponer su ritmo.

Si Kovac consigue que su equipo convierta cada robo en una ocasión, el partido puede inclinarse hacia los visitantes incluso con menos posesión. Si Hoffenheim logra que el encuentro se juegue a su cadencia, con ataques largos y Dortmund corriendo detrás del balón, el desgaste puede pasar factura a los de negro y amarillo.

No es una final, ni un partido decisivo en la clasificación. Todavía es pronto. Pero sí es una primera medida real del Dortmund de esta temporada: qué hace cuando el rival no se deja dominar y qué respuesta tiene cuando el talento no basta.

El examen llega en Sinsheim. Y la Bundesliga, atenta, quiere ver quién toma la palabra.