Elina Svitolina denuncia el impacto de la guerra en el deporte ucraniano
En plena guerra, el deporte ucraniano volvió a recibir un golpe directo. Elina Svitolina, una de las grandes figuras del tenis de su país, denunció que un ataque ruso alcanzó el club de pádel que posee en Kiev, el SVITO Padel Club.
La ex número tres del mundo hizo público el impacto a través de un mensaje contundente en redes sociales, acompañado de cifras que dibujan un mapa devastador del deporte en Ucrania.
“Hasta hoy, 776 atletas y oficiales deportivos ucranianos han sido asesinados como resultado de la agresión rusa”, escribió Svitolina en Instagram. “942 instalaciones deportivas en toda Ucrania han sido dañadas o completamente destruidas. Hoy, mi club, SVITO Padel Club, se ha convertido en una de ellas”.
No se trata solo de ladrillos y pistas destrozadas. Para Svitolina, el ataque simboliza algo más profundo: una generación entera a la que le están robando su escenario.
“Los atletas ucranianos y nuestra joven generación no tienen la oportunidad de entrenar y prepararse para competiciones internacionales en igualdad de condiciones con deportistas de otros países”, lamentó.
La tenista, que se ha convertido en una de las voces más visibles del deporte ucraniano desde el inicio de la invasión, aprovechó el golpe personal para lanzar un mensaje directo a la comunidad internacional. No pidió solo empatía. Exigió acción.
“Con este mensaje, quiero dirigirme a nuestros socios internacionales y amigos que nos apoyan y animan a nosotros, los atletas ucranianos, en el escenario internacional, y pedir su apoyo y acciones concretas que puedan ayudar a detener al agresor”.
El impacto sobre el SVITO Padel Club es un episodio más dentro de una lista que no deja de crecer: casi un millar de instalaciones deportivas dañadas o arrasadas, cientos de deportistas muertos, proyectos truncados, carreras interrumpidas. Cada cifra es una historia que ya no llegará a escribirse en una pista, un gimnasio o un estadio.
Mientras el circuito profesional sigue su curso lejos de las sirenas y los cráteres, Svitolina vuelve a poner el foco donde más duele: en un país que intenta seguir compitiendo mientras sus canchas se convierten en objetivos. La pregunta ya no es solo cuántos títulos puede ganar Ucrania, sino cuántos sueños deportivos podrán sobrevivir a la guerra.




