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El Etihad inicia la era Maresca con autoridad ante el Coventry

El nuevo Manchester City de Enzo Maresca quiere algo más que continuidad. Quiere autoridad. Dos jornadas, dos victorias y un mensaje claro: el campeón ha cambiado de acento en el banquillo, pero no de ambición. El siguiente examen llega este sábado en el Etihad Stadium, con la visita de un Coventry City recién ascendido y dirigido por Frank Lampard, que aterriza en Mánchester sin puntos, sin goles y con demasiadas dudas.

No se veían las caras en partido oficial desde marzo de 2002, cuando el City aún era un club de segunda división y jugaba en Maine Road. Ganó 4-2 aquel día, con Kevin Keegan en el banquillo. Hoy el escenario es otro, el peso específico de los ‘Citizens’ también. El reto, sin embargo, sigue siendo el mismo: imponer su fútbol.

El City, máquina de pases en la posera Guardiola

El arranque de la Premier 2026-27 ha sido el que se esperaba de un candidato al título. Sufrimiento y remontada en casa ante el Bournemouth (2-1), golpe de autoridad en Selhurst Park frente al Crystal Palace (1-4), con doblete de Rayan Cherki y otros dos tantos de Erling Haaland. Un aviso a cualquiera que pensara que el adiós de Pep Guardiola abriría una ventana de debilidad.

Maresca ha acelerado el proceso. Su idea de posesión obsesiva ya se refleja en los números: el City lidera la liga en pases completados (1.315) y domina todas las métricas de precisión. El 94,6% de sus envíos son cortos, la cifra más alta del campeonato, y firma un 90,9% de acierto global, con un 85,8% incluso bajo presión alta. El balón no es una opción; es la ley.

El Etihad, además, se ha convertido en una fortaleza. Desde el inicio de la pasada temporada solo ha visto dos derrotas en 20 partidos de Premier (15 victorias, 3 empates). En cuatro de las últimas cinco campañas, el City ganó sus dos primeros encuentros ligueros en casa. El patrón es claro: quien llega a Mánchester suele salir golpeado.

Hay otro dato que pesa como una losa para el Coventry: el City no pierde ante un recién ascendido desde abril de 2021, cuando cayó 2-1 frente al Leeds de Marcelo Bielsa. Desde entonces, 30 partidos ante equipos que suben de categoría, con 27 victorias y 3 empates. Ni una sola derrota. Curiosamente, la última vez que Maresca se midió a un recién ascendido, ya como técnico del Chelsea, perdió 3-1 ante ese mismo Leeds en diciembre de 2025. Un recuerdo que no querrá revivir.

El Coventry de Lampard, sin gol y bajo presión

Al otro lado, el contraste es brutal. Mientras Hull City e Ipswich Town se han adaptado con brío al regreso a la élite, el Coventry se ha quedado clavado en la salida. Dos jornadas, cero puntos, cero goles. Campeón del Championship hace unos meses, equipo desbordado en su aterrizaje en la Premier.

En la primera fecha, el Arsenal le pasó por encima con un 3-0 contundente. En la segunda, derrota en casa ante Hull (0-1) que dolió mucho más. Lampard no lo maquilló: habló de “lecciones serias que aprender”. Y la estadística reciente no le ayuda. Solo cuatro victorias en sus últimos 32 partidos como entrenador en la Premier (8 empates, 20 derrotas). Peor aún: un triunfo en sus últimos 19 encuentros ligueros (4 empates, 14 derrotas), con 18 partidos seguidos encajando al menos un gol y 37 tantos recibidos en ese tramo.

Su última victoria en la élite se remonta a mayo de 2023, un 3-1 con el Chelsea como técnico interino ante el Bournemouth. Desde entonces, una larga travesía. Ahora regresa al Etihad, estadio que conoce como exjugador del City en la temporada 2014-15, pero lo hace en un contexto muy distinto: con un recién ascendido que corre el riesgo de hundirse nada más empezar.

La historia tampoco ayuda, pero al menos ofrece un pequeño refugio. Solo cuatro veces en toda su historia el Coventry ha perdido sus tres primeros partidos de liga: 1968-69 en la máxima categoría, y 1919-20, 1949-50 y 2011-12 en segunda. Nunca lo hizo, eso sí, sin marcar un solo gol en ese tramo. Ese es el mínimo al que se aferra el vestuario: romper el silencio ofensivo.

Hay un dato curioso: el Coventry no pierde ante el City en la élite desde la temporada inaugural de la Premier League, 1992-93, cuando los ‘Citizens’ ganaron los dos partidos. Desde entonces, ocho duelos entre ambos en la máxima categoría, con cuatro victorias para los ‘Sky Blues’ y cuatro empates. Es otra época, otro fútbol, otros presupuestos. Pero la estadística está ahí, como un guiño a la historia.

Maresca, entre rotar y consolidar

En clave local, las noticias médicas marcan parte del plan. Jeremy Doku sigue fuera por una lesión en la pantorrilla. Matheus Nunes es duda por un problema muscular, lo que abre la puerta a que Abdukodir Khusanov mantenga su sitio en el lateral derecho.

La gran incógnita está en el centro del campo. El fichaje estrella, Enzo Fernández, podría disfrutar de su primera titularidad con la camiseta del City. El argentino pelea por un hueco con otros dos recién llegados, Elliot Anderson y Ayyoub Bouaddi, para acompañar el motor de la sala de máquinas.

En las bandas, Maresca ya tiene otra pieza más: Iliman Ndiaye, incorporado en el último día de mercado, está disponible para arrancar en cualquiera de los costados. Aun así, el técnico podría apostar por la continuidad de Antoine Semenyo y Phil Foden, que han respondido bien en los dos primeros encuentros.

Por dentro, Rayan Cherki se ha ganado el derecho a mandar. En 20 titularidades de Premier con el City suma participación directa en 15 goles (cinco tantos y 10 asistencias). Un ritmo de estrella. El francés se perfila de nuevo como mediapunta por detrás de Haaland, que presenta un registro demoledor frente a recién ascendidos: 19 goles en 20 partidos de liga ante este tipo de rivales. Pocas áreas huelen tanto a peligro como la del noruego cuando ve una defensa nueva en la categoría.

El once probable del City pasa por Donnarumma en portería; Khusanov, Rúben Dias, Marc Guéhi y Josko Gvardiol en defensa; Anderson y Bouaddi como pareja de mediocentros; Foden, Cherki y Semenyo en la línea de tres por detrás de Haaland.

Lampard baraja una muralla en el Etihad

El parte médico del Coventry no invita al optimismo. Haji Wright sigue fuera por un problema en el muslo y se perfila como baja de larga duración. Frank Onyeka (cadera) y Sidiki Cherif (estado físico) ya se perdieron la derrota ante Hull y serán evaluados de nuevo antes del viaje a Mánchester.

Bobby Thomas tuvo que retirarse con calambres en el último encuentro, pero debería estar disponible para seguir en el eje de la zaga. Lampard valora seriamente blindarse con una defensa de cinco, lo que permitiría alinear juntos a Thomas, Aurele Amenda y Ethan Pinnock como trío de centrales.

En el centro del campo, el capitán Matt Grimes y Caleb Yirenkyi tienen plaza casi asegurada. El tercer hombre saldrá probablemente de Jack Rudoni o Victor Torp, sobre todo si Onyeka no llega a tiempo. Arriba, Ephron Mason-Clark podría acompañar a Taiwo Awoniyi en un doble punta destinado a castigar a la contra los pocos errores que conceda el City.

El dibujo posible del Coventry: Rushworth bajo palos; Van Ewijk, Thomas, Pinnock, Amenda y Dasilva en la línea de cinco; Yirenkyi, Grimes y Rudoni en la medular; Mason-Clark y Awoniyi en ataque.

Pronóstico: un gigante lanzado contra un recién ascendido herido

Todo apunta a un guion muy claro. Un City dominante, instalado en campo rival desde el primer minuto, amasando pases y sometiendo a un Coventry obligado a resistir bajo un bloque bajo disciplinado. Un equipo que no ha marcado todavía en la Premier frente a otro que vive instalado en el último tercio rival.

La diferencia de talento, de momento de forma y de confianza es abismal. El Coventry puede aferrarse a su pasado favorable en los duelos directos y al orgullo de un campeón del Championship, pero el presente pesa más que la nostalgia.

La lógica invita a pensar en una goleada local. Un 4-1 encaja con la dinámica de ambos: City desatado, Coventry con alguna opción aislada para, al menos, estrenar su casillero goleador. La cuestión ya no es si el equipo de Maresca ganará, sino cuánto tardará en romper el muro visitante y hasta dónde llegará el castigo. Y, sobre todo, cuánto tiempo puede permitirse Lampard seguir aprendiendo “lecciones serias” en la élite antes de que la paciencia se agote.