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Flora Pili: De desconocida a rival de Katie Taylor en Croke Park

El sábado por la noche, bajo los focos de Croke Park, el nombre de Flora Pili sonará nuevo para casi todo el público irlandés. Pero no será la primera vez que la francesa se suba a un ring en Irlanda. Ni mucho menos la primera vez que se cruce con una leyenda local.

En los archivos de la IABA, una entrada del 28 de abril de 2017 deja constancia de una cita casi olvidada: una joven francesa, registrada como “Flora Pile”, se enfrentaba a Kellie Harrington en un torneo internacional élite en el National Boxing Stadium. Aquella semana en Dublín fue dura. Harrington la derrotó con un contundente 5-0 y, como si no bastara, Pili cayó dos veces ante la italiana Irma Testa, otra que acabaría colgándose medallas olímpicas.

Aquellos días en la South Circular Road fueron un baño de realidad. Un castigo deportivo. Pero también una bisagra en su carrera.

Porque Pili no se quedó en aquella versión adolescente que encajaba derrotas en silencio. Ya había sido campeona de Francia júnior en 2015 y cuatro años más tarde dio el salto definitivo en casa: título nacional sénior del peso superligero en 2019. El talento estaba ahí; el escaparate internacional, no tanto.

Su palmarés amateur fuera de Francia fue discreto. Sin Juegos Olímpicos, sin grandes noches continentales, con un tope en unos cuartos de final del Europeo sub-22 en 2019. Nada que hiciera ruido. Nada que la colocara en el radar de los grandes promotores.

Así que tomó una decisión clara: hacerse profesional.

Se pasó al campo de pago a finales de 2019, con 21 años, y desde entonces no ha vuelto a perder. Doce peleas, doce victorias. Invicta. La mayoría de esas noches se han escrito en Francia, lejos de los focos globales, con apenas dos escapadas: una velada en Rumelange, Luxemburgo, y otra en Padua, Italia.

En los últimos tiempos, Pili ha construido su pequeño feudo en casa. Sus tres combates más recientes se han disputado en Saint-Avold, su ciudad natal en el noreste francés, pegada a la frontera alemana. Un rincón discreto de Europa para una boxeadora que, hasta hace muy poco, vivía en el anonimato internacional.

Todo cambió en diciembre del año pasado. En Saint-Avold, Pili se jugó el cinturón mundial superligero de la IBO, vacante, frente a la serbia Jelena Janicijevic. No fue un paseo. Ganó por decisión mayoritaria y se colgó su primer título mundial. El tipo de victoria que abre puertas. O, en su caso, que hace sonar teléfonos.

Y aun así, en Irlanda seguía siendo prácticamente invisible. Para cualquiera que no fuera un reportero especializado hasta la obsesión, Pili era una completa desconocida. Ni siquiera había atraído la atención de los editores de Wikipedia. Una campeona del mundo sin página propia. Un síntoma brutal de lo poco que su nombre había viajado.

Todo eso se quebró en un solo vistazo, en un solo panel, en una sola frase.

En junio, cuando los periodistas entraron al Croke Park para la rueda de prensa, se encontraron con un anuncio que levantó cejas y abrió cuadernos: “TAYLOR V PILI” brillaba en los paneles tras la mesa aún vacía. Katie Taylor, icono absoluto del boxeo femenino, frente a una francesa que casi nadie podía describir sin mirar las notas.

Eddie Hearn recordó entonces que el último gran nombre que había peleado en Croke Park era Muhammad Ali. Y, en ese paralelismo inevitable, Pili aterriza en Dublín como una especie de Al “Blue” Lewis de esta era: la rival que, dentro de unos años, aparecerá en las preguntas de trivial para separar a los auténticos fanáticos del resto.

Su entrenador italiano, Christian Cherchi, no disimuló el impacto que les produjo la llamada de Matchroom. No era una oferta cualquiera. Era una puerta a la historia.

“Esto no es una pelea de boxeo… es un evento histórico”, reconoció. Contó que, cuando recibió el mensaje con la pregunta “¿estáis interesados en pelear con Katie Taylor?”, ni siquiera dudó. No consultó con su boxeadora. Respondió al instante: “Sí, será un honor”. Porque, para ellos, no había nada que pensar.

Pili habló ante la sala en francés, empujada por Hearn, con Cherchi como intérprete. Sin artificios, sin alardes.

Dijo que, por supuesto, ha seguido la carrera de Katie Taylor. Que sabe perfectamente quién es. Que es una leyenda del deporte femenino. Y que ella llega a Irlanda con todo su equipo para algo muy simple y muy ambicioso a la vez: hacerse un nombre.

El sábado, en el coloso de Croke Park, la adolescente castigada en el National Boxing Stadium se presentará como campeona mundial invicta. Irlanda ya conoce a su heroína. La incógnita es otra: ¿saldrá Flora Pili de esta noche como nota al pie en la historia de Taylor o como la francesa que aprovechó la mayor oportunidad de su vida para dejar de ser una desconocida para siempre?