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El fútbol argentino se detiene para aplaudir a Messi

La liga argentina se prepara para algo poco habitual este fin de semana: el juego se parará a propósito. No por el VAR, no por una revisión médica, no por un apagón. Por Lionel Messi.

En todos los partidos, en todos los estadios, el reloj marcará el minuto 10 y el árbitro levantará la mano. Silbato. Juego detenido. Y una ovación de 60 segundos para el hombre que llevó la camiseta 10 de la selección a la cima del mundo.

Un adiós que duele incluso en la distancia

Messi, de 39 años, anunció el lunes su retirada definitiva de la selección argentina. Lo hace como capitán campeón del mundo en Qatar 2022 y tras haber disputado su último partido con la Albiceleste en la final del Mundial 2026, perdida ante España en julio.

La Asociación del Fútbol Argentino lo dejó claro en un comunicado: “En homenaje a la carrera de Lionel Messi con la selección argentina, en el minuto 10 de juego de todos los partidos los árbitros detendrán el encuentro y se llevará a cabo un minuto general de aplausos”. Y remató con una invitación directa a los hinchas: “Los esperamos en las canchas, súmense a este reconocimiento”.

No habrá discursos. No habrá videos interminables. Solo un gesto simple y poderoso: el país del fútbol parando el balón para aplaudir al mejor jugador de su historia.

El número 10 que cambió la historia

El número 10 de Argentina se marcha de la escena internacional con una colección de cifras que parecen imposibles. Récord de presencias con la selección: 207 partidos. Récord de goles: 125. Dos Copas América. Un Mundial. Y un peso simbólico que trasciende cualquier estadística.

Su debut con la selección mayor llegó en 2005, en un amistoso ante Hungría, entrando como suplente en el minuto 63. A partir de ahí, una carrera que mezcló gloria, frustraciones y una relación intensa con un país que lo exigió como a pocos.

Messi ya había intentado irse una vez. Tras la derrota en la final de la Copa América 2016 ante Chile, con penal fallado incluido, anunció su retiro. Era la cuarta final perdida en nueve años. Volvió. Y esa vuelta cambió la historia de la selección: Copa América, Finalissima, Mundial. El círculo que parecía maldito se cerró con una vuelta olímpica en Lusail.

Entre Mbappé y Cristiano, pero con sello propio

Incluso en los fríos listados de récords, Messi sigue instalado en la cima. Es el segundo máximo goleador de la historia de los Mundiales con 21 tantos, solo por detrás de Kylian Mbappé, que suma 22. También es segundo en goles a nivel de selecciones, con 125, detrás de su gran rival de época, Cristiano Ronaldo, que acumula 146.

Pero la dimensión de su figura en Argentina va mucho más allá de las tablas comparativas. Messi se fue de Rosario a los 13 años para instalarse en La Masia de Barcelona. Nunca jugó un solo minuto de fútbol profesional en su país. Y, sin embargo, pocas camisetas se ven tanto en las canchas argentinas como la suya.

Este fin de semana, la liga intentará saldar, aunque sea de manera simbólica, esa deuda sentimental: el ídolo que se hizo gigante lejos de casa, homenajeado por un torneo que nunca lo tuvo en su calendario.

El peso de una decisión personal

En agosto, Messi ya había dejado entrever que el final se acercaba. La muerte de su padre, Jorge, a los 68 años tras una larga enfermedad, lo obligó a mirar su carrera con otros ojos. En el anuncio de su retirada internacional, explicó que, tras esa pérdida, estaba “aún más convencido que antes” de que era el momento adecuado para dar un paso al costado con la selección.

No es, sin embargo, un adiós total al fútbol. El 10 seguirá en activo en la Major League Soccer, con Inter Miami, club con el que tiene contrato hasta finales de la temporada 2028. El mundo lo seguirá viendo en rosa; la camiseta celeste y blanca, en cambio, quedará como un recuerdo imborrable.

Un minuto que dirá mucho

Cuando el cronómetro marque el 10 este fin de semana, cada estadio argentino se convertirá en un pequeño altar laico. Habrá aplausos, banderas, quizá alguna lágrima suelta. No será una despedida de cuerpo presente, pero sí una forma de decir: “te vimos, te disfrutamos, no lo vamos a olvidar”.

Messi ya no volverá a vestir la camiseta de la selección. La pregunta, ahora, es cuánto tiempo pasará hasta que Argentina vuelva a tener un futbolista capaz de detener un país entero… con solo un minuto de aplausos.