Gael Monfils celebra 40 años con victoria en el US Open
La mayoría sopla las velas con una cena tranquila, una tarta y fotos de familia. Gael Monfils eligió Nueva York, focos, cemento caliente y un partido de Grand Slam para celebrar sus 40 años.
En el que es el último US Open de su carrera, el francés se regaló algo más que una victoria: una noche para el recuerdo. Remontó y derrotó al paraguayo Adolfo Daniel Vallejo por 2-6, 6-1, 6-2 y 6-0, un marcador que resume bien la transformación del duelo y el carácter competitivo de un jugador que siempre ha vivido el tenis como espectáculo.
Primer Set
El arranque fue duro. Vallejo castigó las dudas iniciales de Monfils y se llevó el primer set con autoridad. Parecía una velada incómoda para el veterano, una de esas noches en las que el cuerpo recuerda la edad y el calendario. Pero Monfils reaccionó como tantas otras veces en su carrera: subió el ritmo, afiló el resto y encendió a la grada.
Desarrollo del Partido
A partir del 6-1 del segundo parcial, el partido cambió de dueño. El francés empezó a mandar, a encontrar ángulos, a disfrutar. El 6-2 del tercero consolidó la sensación de dominio. El 6-0 del cuarto fue casi una declaración: aún le queda tenis, aún le queda show.
Con este triunfo, el antiguo número seis del mundo se convierte en el hombre de más edad en ganar un partido del cuadro principal del US Open desde Jimmy Connors, que también celebró su 40º cumpleaños con victoria en 1992.
Historia que dialoga con historia, separada por más de tres décadas pero unida por el mismo escenario y la misma cifra en el pastel.
Ambiente en el Estadio
El ambiente en el Louis Armstrong Stadium estuvo a la altura del personaje. Cuando terminó el encuentro y Monfils tomó el micrófono para la entrevista en pista, el público rompió espontáneamente en un “Happy Birthday” que envolvió al francés y convirtió la ceremonia en una pequeña fiesta neoyorquina.
“Jugar en mi 40º cumpleaños es muy especial”, recordó Monfils, semifinalista del US Open en 2016, que ya anunció el año pasado que se retirará al final de esta temporada. No es una frase cualquiera: cada paso en este torneo tiene sabor a despedida.
La ciudad, sin embargo, le sigue dando energía. “La atmósfera aquí es siempre eléctrica, me siento muy bien aquí. Siempre intento jugar un gran tenis y ofrecer un gran espectáculo”, explicó, fiel a su identidad de showman, esa mezcla de potencia, elasticidad y carisma que lo ha convertido en uno de los favoritos del público en casi cualquier pista del mundo.
Frente a miles de aficionados que habían convertido el estadio en una fiesta de cumpleaños improvisada, Monfils cerró el mensaje mirando ya al siguiente reto: “Ustedes son increíbles, sigamos así para la segunda ronda”.
La temporada dirá hasta dónde llega en este último baile. De momento, en Nueva York, el tiempo se detuvo un instante para que Gael Monfils soplara las velas a su manera: ganando, sonriendo y haciendo vibrar a todo un estadio.




