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García y Opetaia brillan en Zuffa Boxing: victorias contundentes

La noche en Las Vegas dejó dos mensajes claros: Ryan Garcia es ahora mismo una amenaza letal en el peso wélter, y Jai Opetaia se ha instalado sin discusión en la cima del peso crucero.

Ryan Garcia destruye a Benn en dos asaltos

La pelea estelar duró lo que tarda un error en convertirse en castigo. Conor Benn salió entre abucheos, tragando el ambiente hostil del público estadounidense, mientras al otro lado del túnel Ryan Garcia caminaba arropado por Rey Mysterio, envuelto en las banderas de México y Estados Unidos. Villano para muchos, ídolo absoluto en esta arena.

Desde la primera campanada, el campeón del WBC wélter pisó el acelerador sin miramientos. En el primer asalto, un gancho de izquierda de García hizo tambalear a Benn. El inglés reaccionó, siguió al frente, pero el aviso ya estaba lanzado: la potencia estaba del lado del campeón.

García se vació pronto, soltando manos salvajes, combinaciones explosivas, algunas certeras, otras al aire, dejando espacios para posibles contras. Andre Ward lo vio claro desde la mesa de comentaristas de Paramount+: el mentón de García quedaba demasiado expuesto, el ritmo era más alto de lo aconsejable. Pero el mexicano no estaba dispuesto a especular.

El segundo asalto fue una ejecución. Un derechazo descomunal mandó a Benn a la lona y cambió el tono de la pelea en un instante. El inglés se levantó muy tocado, atrapado en su propio cuerpo, con la mirada perdida. García olió la sangre y se lanzó como un depredador: lo acorraló contra las cuerdas, encadenó una serie de golpes demoledores y obligó al árbitro a detener el combate.

Hubo debate inmediato sobre si la detención llegó demasiado pronto. Ward lo resumió con frialdad: “Puede que haya sido un poco temprano, pero no es problema de Ryan”. Las repeticiones disiparon dudas: el castigo sobre Benn era severo, la reacción defensiva prácticamente inexistente. No iba a salir de ahí.

García retuvo así su cinturón mundial WBC del peso wélter con un TKO en el segundo asalto y, lo que es más importante, añadió una nueva arma a su repertorio. Famoso por su gancho de izquierda, esta vez fue la derecha la que abrió la pelea y la que la cerró. Una señal inequívoca de que su arsenal es más amplio de lo que muchos pensaban.

Con este triunfo, el mexicano se afianza como uno de los hombres más peligrosos de una categoría repleta de talento. Con el oro del WBC en su cintura, mencionó a Teofimo Lopez y Devin Haney, otros campeones en la división de 147 libras. El gran ausente en sus palabras fue el australiano Liam Paro, dueño del cinturón IBF tras coronarse este año en casa.

La parte alta del peso wélter hierve: García, Lopez, Haney y Paro forman un núcleo de campeones que apunta a choques de unificación y noches de alto voltaje. La pregunta ya no es si habrá cruces entre ellos, sino quién se atreverá primero a arriesgarlo todo.

Opetaia domina a Mikaelian y apunta a Benavidez

Antes del huracán García, la noche ya tenía dueño: Jai Opetaia. El australiano defendió con autoridad sus cinturones The Ring y Zuffa del peso crucero ante Noel Mikaelian, en una actuación metódica, paciente y, al final, demoledora.

Durante ocho asaltos, Opetaia fue erosionando a su rival con una izquierda constante, precisa, sin necesidad de golpes espectaculares, pero con la insistencia de quien sabe que el desgaste también noquea. Cada impacto sumaba. Cada intercambio dejaba a Mikaelian un poco más lento, un poco más desgastado.

Hubo un momento de respiro para el alemán cuando el árbitro advirtió a Opetaia por un golpe bajo en la zona del cinturón. Mikaelian aprovechó el parón para tomar aire, mientras en la retransmisión Joe Tessitore subrayaba que el impacto había sido “en la línea del cinturón” tras revisar la repetición. Pero la pausa no cambió la dinámica: el control seguía del lado del campeón.

En el noveno asalto, la superioridad acumulada se convirtió en sentencia. Opetaia aumentó el ritmo, siguió encontrando la distancia con la izquierda y forzó la detención por TKO, manteniendo su condición de invicto y confirmando su estatus de referencia absoluta en el peso crucero.

Lo más ruidoso, sin embargo, llegó después. Con el público aún procesando la exhibición, el australiano llamó al ring a David Benavidez, el hombre al que lleva tiempo persiguiendo. Frente a frente, sin rodeos, acordaron pelear el próximo año en el fin de semana del Cinco de Mayo, con la etiqueta de combate por el título indiscutido en el horizonte.

Benavidez no escatimó elogios: definió a Opetaia como el “boogeyman” de la división crucero y dejó claro que respeta al australiano por querer ese desafío. El respeto, eso sí, no oculta lo evidente: si se concreta, será uno de los choques más grandes del 2027.

Una cartelera que golpeó rápido y fuerte

La velada de Zuffa Boxing dejó también otros nombres propios. Da’Mazion Vanhouter fulminó a Raphael Akpejiori por KO en el primer asalto. Andres Cortes superó a Mark Magsayo por decisión unánime (97-93 en las tres tarjetas). Sean Garcia se impuso a Abraham Morales por decisión mayoritaria (56-56, 58-54, 58-54). Alexis Rocha derrotó a Jose Carlos Ramirez por decisión unánime (98-91, 98-91, 97-92). Vlad Panin venció por TKO en el cuarto asalto a Dakota Linger. Abel Gonzalez y Oswaldo Molina completaron la noche con triunfos a los puntos, ambos por decisión unánime.

Pero el eco que saldrá de Las Vegas será otro. Ryan Garcia, polémico, explosivo, imprevisible, se ha reafirmado como un campeón capaz de acabar una pelea en un parpadeo. Jai Opetaia, silencioso y clínico, ha dejado claro que en el peso crucero no hay lugar para los dudas.

Si el 2026 fue el año de las preguntas en estas divisiones, la velada de Zuffa ha dejado una nueva duda colgando en el aire: ¿quién se atreverá a ser el primero en entrar en el fuego cruzado de estos campeones?