logo

Gary O’Neil y su desafío personal y profesional

Gary O’Neil afronta uno de esos fines de semana que separan al entrenador del simple técnico. Llega a un “gran partido”, como él mismo lo define, con la mente partida en dos: el duelo profesional que le espera y el golpe personal por la muerte de su padre esta misma semana.

“Las últimas 24 horas han sido duras”, admitió, todavía con la emoción a flor de piel. Aun así, no se esconde. Habla de su capacidad para compartimentar, para estar con la familia y, al mismo tiempo, sostener al vestuario. El duelo seguirá, los recuerdos también, pero su mensaje es claro: el foco, ahora, está en el equipo. “El club ha estado fantástico, los jugadores también. Aprecio el apoyo de todos. Han sido días difíciles, pero como en la vida, hay que seguir adelante. Tengo muchas ganas de llevar al club a un gran partido mañana”.

No es una frase hecha. Su tono no suena a recurso de manual, sino a alguien que se agarra al fútbol como refugio y responsabilidad.

Un once sin jerarquías fijas

En lo puramente deportivo, O’Neil se aleja del molde del entrenador que se casa con un once y lo repite hasta el desgaste. Su idea es otra. Más dinámica, más agresiva en la gestión del grupo.

“El equipo no está fijado y no es que esté atado a un once inicial”, explicó. “Va cambiando constantemente según el estado de forma y lo que podamos hacer contra cada rival”. Mensaje directo para la plantilla: nadie tiene el puesto garantizado, pero todos tienen una puerta abierta si responden.

Ese enfoque encaja con el momento de la temporada y con la situación física del grupo. Hay competencia, hay opciones y, de momento, pocas bajas.

Parte médico: casi todos disponibles

La única ausencia confirmada es Jack Taylor. “Todos están bien salvo Jack Taylor. Está muy cerca, así que el parón internacional llega en un buen momento”, detalló O’Neil. La sensación es que, salvo contratiempo inesperado, el técnico contará con un grupo prácticamente completo tras el descanso por selecciones. “El fútbol siempre te lanza nuevos desafíos. Si no ocurre nada, deberíamos tener la plantilla al completo”.

El caso de Azor Matusiwa se maneja con especial cuidado. El mediocentro ya entrena a pleno ritmo, incluso participa en los ejercicios de 11 contra 11, pero el cuerpo técnico no quiere precipitarse. “Solo esperamos a que tenga suficientes repeticiones en los entrenamientos para que se sienta cómodo”, explicó el entrenador. “Ha estado fuera bastante tiempo, no hace falta lanzarlo de golpe. Tenemos muchos centrocampistas y muchos jugadores en buen estado. Buscamos el momento adecuado para meterlo de nuevo en el equipo. Está disponible para mañana, pero aún no hemos decidido si tendrá minutos”.

Esa última frase resume bien el equilibrio que persigue: tener recursos, no forzar regresos, pero mantener a todos enchufados.

En el caso de Emersonn Correia da Silva, las noticias son mucho más limpias. El problema en el cuádriceps ha quedado atrás. “Todo bien, todo correcto. Ha sido otra buena semana para él. El cuádriceps se ha calmado y el partido entre semana le ayudó. Está disponible”. Otra pieza más para un ataque que necesitará chispa y precisión.

Dos victorias, buen arranque… y una prueba seria

El contexto clasificatorio acompaña. Dos triunfos ante rivales que no pertenecen a la categoría de “grandes clubes”, como subrayó O’Neil, han dado aire y confianza al grupo. No se deja llevar, pero reconoce el valor del arranque. “Creo que las dos victorias han sido excelentes para nosotros, y haberlas logrado ante dos equipos que no están en la categoría de ‘gran club’ es un muy buen inicio. Aun así, todavía tenemos que intentar hacerlo mejor”.

La siguiente parada sube el listón: Everton, en casa. Un campo siempre incómodo, un rival que, incluso en sus momentos más irregulares, suele crecer arropado por su público. O’Neil lo sabe y no lo disimula: “Everton será una prueba. Son excelentes en casa, siempre lo son”.

No hay miedo en su discurso, sí respeto y ambición. “Es un partido al que llegamos con confianza y creencia, y tengo una fe enorme en nosotros. Nos hemos preparado muy bien y hemos entrenado bien”.

Entre el duelo íntimo por la pérdida de su padre y el reto competitivo que le espera, el técnico se planta en la banda con una certeza: este tipo de partidos, jugados con el corazón en carne viva y la plantilla casi al completo, suelen marcar carácter. Y la temporada, al final, se decide en noches como la que le espera.