logo

Harry Brook brilla con la influencia de Kevin Pietersen

Harry Brook tenía a Kevin Pietersen en la pantalla del móvil justo antes de salir a batear ante Sri Lanka en Southampton. Un guiño del destino. Minutos después, el bateador de Inglaterra ofrecía una entrada que recordó, y mucho, al antiguo ídolo: 114* de solo 49 bolas, con 10 fours y seis sixes, para destrozar el partido y abrir con una victoria de 119 carreras la serie de white-ball del martes.

No fue una coincidencia aislada. Brook salió al campo con Pietersen muy presente en la cabeza.

“Estaba viendo sus highlights antes, curiosamente”, admitió después de la exhibición.

No era simple nostalgia: la vuelta de Pietersen al entorno de Inglaterra como mentor especializado hasta el Mundial 2027 ha agitado el vestuario. Se trata del jugador que marcó a toda una generación que creció pegada a la pantalla viéndole reinventar la forma de atacar.

Brook lleva tiempo estudiando esa agresividad, esa capacidad casi insolente para castigar a los lanzadores y golpear hacia zonas poco ortodoxas del campo. Ahora, con 26 años, tiene acceso directo a esa fuente de conocimiento y no piensa desaprovecharla.

“Fue un jugador fenomenal. La forma en que encontraba diferentes zonas del campo hacía muy difícil capitanear y lanzar contra él, y tengo muchas ganas de tener muchas conversaciones sobre eso”, explicó el bateador, todavía con la adrenalina del 114* corriendo por las venas.

La charla no se queda en el vídeo motivacional. Brook ya ha empezado a pedirle a Pietersen algo más profundo: lectura de superficies, adaptación de recursos, cómo exprimir sus habilidades en cada tipo de pitch.

“Se lo mencioné antes, que me ayude a leer diferentes superficies y a usar mis habilidades para rendir también en ese tipo de wicket. Y no es solo para el white-ball, también para el Test cricket. Ojalá pueda tener un gran impacto en mi carrera”, añadió.

En el vestuario, la figura de Pietersen pesa. Y se nota.

“Es un héroe para muchos jugadores en ese vestuario. Todos crecimos viéndole y admirando lo que hacía, y es increíble tener a un hombre de su calibre en el changing room”, reconoció Brook, casi como si aún le costara creer que ahora comparte charlas privadas con el hombre que antes veía en YouTube.

Lo más llamativo es que, pese al poco tiempo trabajando juntos, Brook ya detecta puntos en común en la forma de entender el bateo. No se trata solo de copiar golpes espectaculares, sino de una mentalidad compartida.

“Obviamente no hemos tenido demasiado tiempo juntos aún, pero es una gran figura para tener en el vestuario; por el tipo de jugador que fue, veía el bateo de una forma algo diferente, de una manera similar a la mía también. Siempre quiere poner a los lanzadores bajo presión, y tengo muchas ganas de trabajar mucho más con él”, explicó.

La entrada ante Sri Lanka fue, precisamente, un manual de esa filosofía. Ataque constante, selección de golpes agresiva, desprecio por la idea de “consolidar” cuando el rival pedía clemencia. Cada vez que el lanzador intentaba recuperar el control, Brook respondía con otro latigazo. El eco de Pietersen estaba en la intención, en la manera de dominar el escenario.

Desde fuera, la actuación no pasó desapercibida. Otro peso pesado del cricket inglés, Ben Stokes, se sumó al coro de elogios y elevó aún más el listón de las comparaciones. En X, el excapitán no se guardó nada: aseguró que ni siquiera “el genio de KP” se acercaba al talento natural de Brook, al que calificó de “absolute freak” y “mint to watch”.

Palabras mayores, viniendo de quien vienen. Y un contraste interesante: el mentor en la banda, el heredero en el centro del campo y otro líder de vestuario, Stokes, apuntando que el techo del discípulo podría estar incluso por encima del maestro.

La noche de Southampton dejó números demoledores y un triunfo cómodo. Pero lo verdaderamente inquietante para los rivales de Inglaterra es otra cosa: Brook apenas empieza a explorar su alianza con Pietersen. Si este es solo el primer capítulo, ¿hasta dónde puede llegar esta sociedad cuando el diálogo entre ambos se vuelva rutina y no novedad?