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Las hermanas Williams y su emocionante regreso en el US Open

Serena y Venus Williams volvieron a ser el gran espectáculo del US Open. A tal punto que ni siquiera Carlos Alcaraz quiso perdérselo. El vigente campeón confirmó que, tras ganar su partido, su plan era claro: tratamiento físico… y ver a las Williams en dobles bajo las luces de Arthur Ashe Stadium.

El escenario estaba a la altura de la historia. La realidad, mucho más cruel.

Las hermanas perdieron 6-3, 6-7 (6), 7-6 (10-7) ante Hao-Ching Chan y Maya Joint en un duelo que lo tuvo todo: remontadas, tensión, nostalgia y un desenlace que dolió. Mucho. Porque Serena y Venus llegaron a mandar 5-0 en el superdesempate a 10 puntos. Lo tenían en la mano. Y se les escapó.

Un regreso que desafía al tiempo

Era su primer partido en el US Open desde 2022, en el Grand Slam donde levantaron el título de dobles en 1999 y 2009 y donde ahora presentan un balance de 27-8 en sus 10 apariciones juntas. Esta vez regresaban convertidas en leyenda viviente… y en una anomalía competitiva: Serena, de vuelta al circuito con 44 años; Venus, aún en activo con 46.

Durante buena parte del tercer set, el tiempo pareció retroceder. Las hermanas remontaron de 1-4 a 4-4, encendiendo a un Arthur Ashe Stadium que rara vez se reserva para un dobles de primera ronda. Pero no eran unas cualquiera. Eran las Williams, las mismas que dominaron la modalidad durante años con 14 títulos de Grand Slam y oros olímpicos en 2000, 2008 y 2012, y que llegaron a compartir el número 1 del mundo en dobles.

La atmósfera era de noche grande. El tenis, durante tramos, también.

El superdesempate que lo explica todo

El partido se decidió en un superdesempate que retrató la paradoja de su regreso. Serena y Venus arrancaron a todo ritmo, agresivas, precisas, castigando cada bola corta. 5-0. El estadio rugía. El cuento perfecto parecía en marcha.

Y entonces llegó el vértigo.

Las dudas se colaron donde antes había automatismos. Empezaron a aparecer los errores, los segundos saques blandos, las miradas entre ellas buscando respuestas. Ambas incurrieron en dobles faltas en el tiebreak, un contraste brutal con el nivel que habían mostrado en la recta final del tercer set y en los primeros puntos del desempate.

¿La edad? ¿El largo parón de Serena? ¿Los nervios de un regreso tan cargado de simbolismo? No hubo explicación oficial. La USTA comunicó que las hermanas no estarían disponibles para hablar con la prensa. El silencio amplificó la sensación de ocasión perdida.

Maya Joint, la piedra en el zapato de Serena

El nombre de Maya Joint empieza a convertirse en un problema recurrente para Serena. La australiana ya la había derrotado este verano en Wimbledon, en el regreso de la menor de las Williams a la competición individual, en un duelo a tres sets. Después, Serena y Venus tuvieron que retirarse de su partido de dobles por una lesión de rodilla de Serena.

Aquella dolencia retrasó su vuelta al gran escenario hasta Nueva York. Y el US Open, que tantas veces fue territorio conquistado para ellas, se ha transformado en un lugar de derrotas ajustadas y finales amargos: además de la caída de hoy, también perdieron en un match tiebreak en el Cincinnati Open.

El presente no da tregua a la nostalgia.

Venus, además, se marchó ya eliminada en primera ronda de individuales. El torneo, de momento, solo les ofrece despedidas.

Sabalenka sufre por fin; Alcaraz acelera

Mientras la noche se llenaba de emociones con las Williams, el cuadro individual seguía su curso con los grandes favoritos en acción.

Aryna Sabalenka, número 1 del cuadro femenino y vigente bicampeona, por fin encontró resistencia real. Derrotó 6-3, 6-4 a Kamilla Rakhimova en un partido en el que el segundo set se alargó hasta los 54 minutos, un dato revelador: duró un minuto más que su encuentro completo anterior. No solo la rival la exigió más; también el ambiente, alterado por el olor a marihuana que se percibió en la pista.

Sabalenka persigue un reto mayúsculo: convertirse en la primera jugadora que gana tres US Open consecutivos desde Serena Williams entre 2012 y 2014. Su siguiente obstáculo será Taylor Townsend en octavos de final.

Alcaraz, por su parte, no quiso líos. El español, dos veces campeón en Nueva York, firmó una victoria contundente ante Wu Yibing: 6-3, 6-4, 6-1 y billete de vuelta a los octavos. Llega a este US Open después de cuatro meses fuera por una lesión en la muñeca derecha, pero sus sensaciones van al alza. “Para ser sincero, estoy mejor de lo que pensaba”, admitió.

En la siguiente ronda le espera el cabeza de serie número 20, Tommy Paul, que necesitó cinco sets para tumbar al número 15, Alexander Bublik. Un examen serio para medir hasta dónde alcanza, a estas alturas, la recuperación del español.

El eco de una era

En un torneo que mira hacia el futuro con figuras como Alcaraz y Sabalenka, la noche en Arthur Ashe recordó de golpe quién construyó buena parte del presente del tenis moderno.

Serena y Venus ya no mandan en el circuito. Ya no levantan trofeos con la misma frecuencia. Pero siguen llenando estadios en una primera ronda de dobles, siguen condicionando la programación nocturna y siguen dejando la sensación de que, mientras ellas estén en la pista, nada es un trámite.

Esta vez, el marcador no las acompañó. La historia, en cambio, ya hace mucho que está escrita a su favor. La pregunta es cuánto tiempo más querrán –o podrán– seguir desafiando al reloj en noches como esta en Nueva York.