logo

Infantino y Uefa: La guerra por el futuro del fútbol mundial

“Una sorprendente dejación de funciones”. “Gestión criminal”. “Un precio fraudulentamente fuera de mercado”.

Las frases no salen de una columna de opinión encendida, sino de los escritos que los abogados de Uefa han presentado ante la justicia de Estados Unidos contra el presidente de Fifa, Gianni Infantino, por el ya abortado plan Fifa Forward Enterprise (FFE), con el que se pretendía vender participaciones en competiciones a inversores privados.

Según Uefa, aquel proyecto no solo era un error estratégico. Era un ataque directo al valor del Mundial y, por extensión, al corazón económico del fútbol global.

Un Mundial “absurdamente” barato y bajo un “velo de secretismo”

En la documentación presentada, Uefa sostiene que el plan FFE asignaba a la Copa del Mundo “un valor empresarial absurdamente bajo”, unos 15.000 millones de libras, sin subasta abierta, sin puja competitiva y sin una valoración independiente. Todo, según la denuncia, envuelto en “un velo de secretismo” y diseñado en una operación que habría “infligido un daño directo y concreto en detrimento de Fifa y de sus 211 miembros”.

Los papeles hablan de “cronies” y “co-conspirators” de Infantino, e incluyen un capítulo sobre “la historia perdurable de corrupción entre dirigentes de Fifa”. Uefa pide a los tribunales estadounidenses acceso a pruebas y documentos para utilizarlos en un posible procedimiento penal en Suiza contra el máximo dirigente del fútbol mundial.

Más de un mes después de que el plan FFE saliera a la luz y se derrumbara en cuestión de días, el conflicto ya no parece una simple disputa política. Se ha convertido en una guerra civil abierta en la cúpula del fútbol.

De las presiones públicas al terreno judicial

Desde entonces, la ofensiva contra Infantino se ha intensificado. Exjugadores, políticos y grupos de aficionados han emitido comunicados demoledores. También se filtraron acusaciones —calificadas como “categóricamente falsas” por el propio Infantino— sobre una supuesta indemnización de despido a una presunta amante durante su etapa en Uefa.

Ahora, el enfrentamiento entra en su fase más agresiva: la amenaza de acciones penales.

Paradójicamente, todo esto llega en la que quizá haya sido la mejor semana política de Infantino desde que estalló el escándalo. El jueves recibió el respaldo matizado, pero significativo, de la poderosa Federación de Fútbol de Arabia Saudí, que declaró que “en este momento” apoya los esfuerzos del presidente de Fifa “para restaurar la unidad”.

Uefa, por su parte, retiró su amenaza de boicotear competiciones de Fifa tras recibir garantías de que el plan FFE no se reactivaría. Ese giro se interpretó como otra victoria táctica para Infantino, que se negó a dimitir pese a las presiones de tres confederaciones y otros actores clave.

Pero la calma duró poco. La noticia de que Uefa preparaba acciones penales fue percibida como una escalada dramática. Un mensaje claro: no va a renunciar a su objetivo de apartar a Infantino.

Un presidente en gira permanente mientras la tormenta arrecia

Infantino defendió en su día el FFE como una vía para desbloquear el potencial comercial de Fifa. Después pidió disculpas por “errores”. Desde entonces, ni él ni la propia Fifa han respondido a este último movimiento legal. En público, la organización insiste en que su prioridad inmediata es sacar adelante el Mundial sub-20 femenino, que arranca la próxima semana en Polonia.

El presidente, entretanto, mantiene una agenda frenética. Tras pasar por República Dominicana y París el fin de semana pasado, difundió imágenes de una “maravillosa” visita a Vietnam, otra parada en una gira mundial que suena a búsqueda desesperada de apoyos.

Uefa ya había avisado hace casi un mes de que contemplaba acciones legales y ordenó a Fifa conservar cualquier “material relevante” vinculado al plan. Infantino, previsiblemente, sabía que el choque en los tribunales era una posibilidad real.

La batalla en los tribunales de EE.UU.

Buena parte del pulso inmediato se jugará en Estados Unidos. Uefa ha pedido a los tribunales estadounidenses que le concedan acceso a pruebas relacionadas con FFE. Quiere información de Fifa, del fondo de capital riesgo Thrive Capital —señalado como inversor principal en el proyecto—, de su fundador Josh Kushner y del exjefe de Formula 1 Greg Maffei, descrito como “principal asesor comercial” de la operación.

En el caso de Thrive y Kushner, Uefa solicita citaciones para “la producción de documentos y comunicaciones y para testifical en deposición”.

Kushner, hermano del yerno del presidente de Estados Unidos, no se ha pronunciado. Algunos expertos legales creen que podría tratar de bloquear la citación alegando confidencialidad comercial para proteger sus intereses y futuras inversiones. Acaba de cerrar un acuerdo para comprar Los Angeles Lakers por un récord de 9.300 millones de libras.

Nadie sabe cuánto puede alargarse este proceso ni si Uefa logrará las pruebas que necesita para sostener su acusación de que el Mundial fue deliberadamente infravalorado. Tampoco está claro si finalmente presentará la denuncia penal en Suiza.

El precedente Blatter y la incógnita suiza

La gran pregunta es hasta qué punto Uefa puede confiar en que la Fiscalía suiza vaya a presentar cargos. La historia reciente invita a la cautela.

En 2002, en un clima de división similar, varios miembros del comité ejecutivo de Fifa presentaron una denuncia penal contra el entonces presidente Sepp Blatter en Zúrich. La fiscalía no actuó. Blatter negó cualquier irregularidad.

El año pasado, el largo intento de la Fiscalía General de Suiza de procesar a Blatter y al ex presidente de Uefa Michel Platini terminó con ambos absueltos de los cargos de corrupción.

“El reto para Uefa es demostrar que tiene un caso defendible para que se inicien actuaciones penales contra Infantino”, explica el prestigioso abogado deportivo Nick De Marco KC. “Si pueden demostrar eso, deberían obtener la divulgación de muchos documentos”.

Sobre las opciones reales de que el asunto termine en juicio, De Marco es prudente: “Estamos muy lejos de eso; el primer paso es la solicitud de divulgación. Mi opinión es que las probabilidades de éxito en esa fase, que es muy importante, son altas. Luego dependerá del fiscal suizo, que deberá decidir si hay caso. Eso llevará tiempo… pero probablemente veremos documentos muy interesantes y se arrojará más luz sobre este plan”.

Uefa pide reformas profundas y un límite al poder presidencial

Consciente de los obstáculos legales, Uefa combina la vía judicial con un discurso reformista. Ha prometido “asegurar una reforma fundamental, restaurar límites adecuados a la autoridad presidencial y garantizar que Fifa vuelva a ser gobernada como una institución, no en torno a un individuo”. También exige “una revisión externa genuinamente independiente del FFE”.

El problema para los opositores es que Infantino sigue contando con una base sólida de apoyo en Sudamérica, África y parte de Asia. Ha sobrevivido a semanas de fuego intenso desde Europa y, pese al desgaste, muchos dentro del ecosistema de Fifa siguen viéndolo como favorito para mantenerse en el cargo y buscar un cuarto mandato en primavera.

Uefa ya ha advertido que, si decide presentarse, “unirá fuerzas con sus confederaciones asociadas para garantizar que las asociaciones miembro dispongan de una alternativa creíble, comprometida con la integridad, la rendición de cuentas, el desarrollo y un cambio institucional genuino”.

Pero falta lo esencial: un candidato.

¿Quién se atreve a desafiar a Infantino?

Encontrar una figura capaz de aglutinar a un bloque tan diverso es el gran reto. No basta con una cara nueva: hace falta un proyecto y, sobre todo, músculo político fuera de Europa.

“Tenemos cierta claridad sobre los cambios necesarios para modernizar la gobernanza del fútbol y hacer que funcione de forma responsable ante sus partes interesadas más importantes”, explicó la vicepresidenta de Uefa, Laura McAllister, a la BBC en Mónaco. “Queremos un candidato que defienda esa agenda y se comprometa con un proceso de reforma y cambio. Creo que hay muchos candidatos creíbles, pero tiene que ser alguien que pueda unir esa posición y que tenga las credenciales, la credibilidad y el respaldo para impulsar esa agenda”.

McAllister subraya la necesidad de una gobernanza basada en principios como “transparencia, independencia, desafío crítico y la debida diligencia”. Y reconoce que nadie esperaba un camino fácil: “Sabíamos que no sería un proceso sencillo y que el cambio no llegaría de la noche a la mañana”.

Un otoño decisivo en Zúrich

El calendario ya está marcado. En octubre, Infantino se verá por fin cara a cara con algunos de sus críticos en la que se anuncia como una tensa reunión del Consejo de Fifa, la primera desde la rebelión por el FFE.

En noviembre vence el plazo para presentar candidaturas presidenciales. Y en marzo está prevista una elección que, si Infantino decide concurrir, puede marcar el rumbo del fútbol mundial durante la próxima década.

Hasta entonces, todo apunta a que continuarán la división y el resentimiento que han envuelto al juego en este episodio de intrigas y lucha por el poder.

La cuestión ya no es solo quién ganará esta batalla. Es si el fútbol será capaz de salir de ella con una gobernanza a la altura de su influencia planetaria.