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Iraola inicia su etapa en Anfield contra Nottingham Forest

El nuevo Anfield de Andoni Iraola deja atrás las pruebas y entra en materia seria. Después de los amistosos de pretemporada frente a AS Monaco y Como 1907, el técnico vasco se estrena en casa en la Premier League 2026-27 con Nottingham Forest como primer invitado a L4 en la tarde del sábado. Esta vez, con puntos en juego y sin red.

Iraola ya ha sentido el estadio. Lo ha visto encendido en verano, lo ha escuchado, lo ha medido. Pero sabe que el ruido real empieza ahora. Así lo admite en el programa oficial del partido, donde se dirige directamente a una grada que lleva meses contando los días desde que se publicaron los calendarios en junio.

“El primer partido de la temporada en tu propio estadio siempre es especial”, escribe el entrenador, subrayando que la expectación no es solo cosa de la afición: también la comparten jugadores, cuerpo técnico y él mismo. Los amistosos sirvieron para saborear la experiencia Anfield, para los que pisaban el césped por primera vez y para los veteranos. Un aperitivo. El menú empieza hoy.

El técnico no se engaña: el viaje compartido con la grada, insiste, solo arranca de verdad cuando hay puntos en juego. Y ahí coloca el listón. Habiendo sido ya entrenador visitante en este escenario, sabe mejor que muchos el impacto que puede tener el estadio cuando se enciende. Pero no lo presenta como un regalo, sino como una responsabilidad.

Para que Anfield marque diferencias, recalca, primero tienen que hacerlo sus futbolistas. “La responsabilidad recae en los jugadores y en mí para daros algo a lo que responder”, apunta en el texto. Si la energía es positiva sobre el césped, casi siempre lo será en la grada. Esa retroalimentación, ese círculo entre campo y tribuna, es el arma que quiere activar desde el primer día en casa.

Ahí se apoya buena parte de su discurso desde que tomó el relevo en junio: no basta con aprovechar la pasión del hincha de Liverpool, hay que vivir de ella. Iraola insiste en que este es un club especial, y que una de las razones es precisamente la intensidad emocional de su gente. Para el seguidor de Liverpool, el fútbol no es algo que se observa; es algo que se vive, que se siente con una implicación casi física.

El plan del entrenador pasa por conectar juego, ciudad y valores. Identificarse con la gente, con el entorno y con lo que representa el club. Llevar eso al campo. Si el equipo logra trasladar esa identidad a su manera de competir, considera que las opciones de cumplir las expectativas internas crecerán de forma natural. Lo define como un reto que todos deben asumir, desde el vestuario hasta la última fila del fondo.

El partido ante Nottingham Forest marca, en sus palabras, “el inicio de nuestro viaje en Anfield”, y la ilusión es evidente. Iraola no vende un producto terminado. Reconoce que el tiempo de trabajo conjunto es corto y que el estreno liguero en Newcastle dejó ver tanto los avances como las carencias. Pero lejos de verlo como un problema, lo presenta como parte del atractivo del desafío: un grupo con calidad y, sobre todo, con margen de crecimiento.

El matiz es importante: desarrollo sí, excusas no. El entrenador deja claro que eso no significa renunciar a ganar desde ya. Todo lo contrario. Asume que la obligación de Liverpool es competir para vencer en cada encuentro, sin refugiarse en objetivos a largo plazo. “Tenemos que desafiarnos a ser competitivos desde el primer día”, subraya, y da valor a sacar resultados positivos en esta fase de adaptación a nuevos métodos y nuevas relaciones dentro del equipo.

El examen inmediato se llama Nottingham Forest, un rival que en las últimas temporadas se ha ganado la etiqueta de incómodo. Un equipo que se ha acostumbrado a complicar la vida a clubes grandes y que no suele viajar a escenarios de élite con complejo de invitado. Justo el tipo de obstáculo que define a la Premier League: partidos duros, adversarios que buscan hacer ruido en estadios icónicos.

Iraola avisa: hay que estar preparados para eso. Para la intensidad del rival, para el intento de Forest de aguar la fiesta del estreno, para un duelo que pondrá a prueba la conexión entre el nuevo Liverpool del banquillo y el viejo Liverpool de la grada. Por encima de todo, insiste en una idea: aprovechar Anfield al máximo.

El telón se levanta hoy. El ruido, también. Ahora le toca al equipo decidir qué tipo de casa quiere que sea Anfield en esta nueva era.