Jason Collins y su legado: gestión de patrimonio y apoyo a la comunidad LGBTQ+
El exjugador de la NBA Jason Collins, pionero como primer jugador abiertamente gay en la liga, dejó atada la gestión de su patrimonio meses antes de anunciar que padecía cáncer, según documentos judiciales revelados por TMZ Sports.
Los papeles detallan que Collins dejó bienes personales valorados en más de 1,8 millones de dólares, aunque podrían existir activos adicionales resguardados en fideicomisos privados no desglosados en el expediente. No solo se trataba de una cifra; era una planificación minuciosa.
En su testamento, firmado en octubre de 2025, el expívot dejó constancia de una nota escrita y guardada en una caja de seguridad, con instrucciones específicas para el albacea sobre el destino de sus joyas, relojes, cubertería de plata, ropa, automóviles y otros efectos personales. Quiso decidir hasta el último detalle de cómo repartir aquello que había ganado durante su carrera y su vida.
Collins designó a su tía Teri como albacea principal. Si ella no pudiera ejercer ese rol, el documento establece un orden claro de sustitución: su marido, William Green, y su hermano, Jarron Collins, figuran como alternativas para asumir la responsabilidad.
La lista de beneficiarios refleja el círculo íntimo del exjugador: sus padres, su hermano, un primo, su marido y su tía. El testamento también incluye a dos organizaciones benéficas, Glisten y Point Foundation, ambas dedicadas a apoyar a estudiantes LGBTQ+. Collins quiso que una parte de su legado económico se dirigiera de forma directa a las mismas comunidades a las que abrió camino con su visibilidad en la NBA.
Jason Collins falleció el 12 de mayo de 2026, tras una batalla contra un cáncer cerebral. Dejó una herencia ordenada, pero, sobre todo, una huella que trasciende las cifras de su patrimonio.




