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Joshua Van defiende su título de peso mosca en una noche épica

En una noche cargada de caos, remontadas y nocauts imposibles en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, Joshua Van volvió a salir con el cinturón del peso mosca de UFC. No fue por lesión rival ni por interrupción temprana. Esta vez, el campeón de Myanmar se ganó cada segundo de su reinado en una batalla de 25 minutos ante un Alexandre Pantoja que dejó el alma… y buena parte del rostro.

El combate llegó a las tarjetas con Van imponiéndose por decisión unánime (49-46, 49-47, 50-45) en su segunda defensa del título. Las cifras cuentan una historia; la pelea, otra todavía más salvaje.

Van sobrevive al vendaval y rompe a Pantoja

Pantoja entró al combate con algo personal. El recuerdo de la derrota del año pasado, condicionada por una lesión temprana, parecía empujarlo hacia adelante desde el primer segundo. Salió agresivo, mezclando manos pesadas con derribos bien cronometrados. Van, fiel a su estilo, arrancó a cámara lenta, leyendo, midiendo, absorbiendo.

En el segundo asalto, el brasileño rozó el momento que buscaba. Un derechazo seco impactó de lleno en el rostro de Van. El campeón tambaleó, las piernas le traicionaron por un instante y, en el caos del intercambio, llegó un choque de cabezas accidental. Pantoja estalló en protestas, reclamando a Herb Dean una deducción de punto que nunca llegó. El árbitro lo vio claro: sin intención, se sigue peleando.

Ese instante encendió otra pelea dentro de la pelea. Pantoja insistió en los derribos, tratando de desgastar y marcar territorio en el suelo. Van respondió donde más duele: en las combinaciones. Cada vez que encontraba espacio, soltaba ráfagas limpias, precisas, que comenzaron a abrir y profundizar los cortes en el rostro del brasileño. El campeón no solo remontaba en sensaciones, también en las tarjetas.

Conforme avanzaban los asaltos, la balanza física se inclinó. Pantoja seguía amenazante, pero el ritmo frenético empezó a pasarle factura. Van, en cambio, parecía encontrar gasolina donde no quedaba nada.

El quinto asalto selló la noche. Pantoja llegó exhausto, arrastrando el cansancio de una guerra a ritmo altísimo. Van olió la sangre, apretó el acelerador y lo mandó al suelo con un golpe limpio. Desde ahí, coqueteó con la finalización: trabajó un keylock que pareció encajar por un segundo, pero el brasileño tiró de orgullo y escapó. No alcanzó para darle la vuelta al combate, sí para salir de pie de un infierno.

Van cerró el duelo dominando, castigando y dejando claro que su cinturón no se mueve tan fácil. Sufrió, se levantó y ganó como campeón consolidado.

Tsarukyan noquea y llama a la puerta del título

Antes de que Arman Tsarukyan y Mauricio Ruffy se cruzaran, UFC fue claro con ambos: una victoria podía significar la próxima oportunidad por el título. Con ese peso sobre los hombros, el combate estaba programado a cinco asaltos. Solo necesitó uno.

Tsarukyan arrancó con su libreto habitual: presión, intento de derribo, desgaste. Ruffy, bien preparado, defendió las primeras entradas y mantuvo la pelea de pie durante un tramo importante del asalto. Parecía que el brasileño empezaba a encontrar su distancia.

La ilusión duró poco. En la recta final del primer round, Tsarukyan cambió de marcha. Se adueñó del centro del octágono, cerró los espacios y, cuando encontró el ángulo, descargó dos codos brutales que apagaron las luces de Ruffy a los 4:56. No hubo dudas, no hubo polémica. Solo un mensaje claro.

La pregunta ya no es si merece una nueva oportunidad por el título. La verdadera cuestión es cuándo se la van a dar.

Patricio Pitbull, versión vintage, irrumpe en UFC

El viejo depredador ha encontrado nuevo territorio. Patricio Pitbull, leyenda de Bellator, firmó su primera finalización en UFC con una actuación que recordó a sus mejores noches.

Frente al favorito DooHo Choi, el brasileño no esperó. Salió a morder. Presionó desde el primer segundo, recortó la jaula y convirtió cada intercambio en una prueba de resistencia para el coreano. Choi no encontró respuestas ni espacio.

La clave llegó con un puñetazo perfecto al mentón. Choi cayó al suelo y Pitbull olió el final. Se lanzó con un ground-and-pound implacable hasta que el árbitro intervino a los 3:28 del primer asalto. Victoria contundente ante un rival respetado, aviso directo a la división.

Sharaf silencia al mundo con un nocaut de 12 segundos

Sean Sharaf llegó como víctima anunciada. Gable Steveson, señalado como el gran proyecto del peso pesado, aparecía como favorito abrumador. Las apuestas, las predicciones, los titulares previos: todo apuntaba en una sola dirección.

Doce segundos bastaron para destrozar el guion.

Sharaf conectó un puñetazo perfecto que mandó a Steveson a la lona de inmediato. Sin tiempo para procesar lo que estaba ocurriendo, el estadounidense se abalanzó con golpes en el suelo hasta que la pelea se detuvo. Nocaut, sorpresa monumental y primera victoria en tres apariciones en UFC.

En una cartelera plagada de historias, esta fue la que dejó al público boquiabierto.

Vera se aferra al ranking con una actuación feroz

Marlon Vera llegó a la jaula con la espalda contra la pared. Cuatro derrotas consecutivas, etiqueta de no favorito ante un Charles Jourdain que encadenaba tres triunfos y llamaba a las puertas del ranking del peso gallo. El ecuatoriano no podía permitirse otro tropiezo.

Respondió con una versión afilada, agresiva y despiadada.

Vera dominó en el intercambio, más rápido, más preciso, más malicioso. Mandó a la lona a Jourdain tres veces, cada caída más dura que la anterior. En la tercera, el canadiense levantó la mano de otra forma: miró al árbitro y pidió que parara la pelea. TKO a los 2:02 del tercer asalto y un mensaje claro a la división: todavía no está listo para abandonar el top 15.

No fue solo una victoria. Fue supervivencia deportiva.

O’Neill convierte la defensa en una trampa letal

En las preliminares tempranas, Casey O’Neill firmó uno de los giros más llamativos de la noche. La peso mosca se vio al borde del abismo ante Eduarda Moura, que salió a imponer su lucha desde el inicio.

Moura consiguió el derribo rápido y controló gran parte del asalto desde arriba. Incluso llegó a encajar un d’arce choke que pareció muy cerca de la finalización. O’Neill aguantó, se giró, buscó aire y, cuando encontró un resquicio, cambió el combate en un instante.

Pasados los tres minutos, desde la posición inferior, O’Neill elevó a Moura, la volteó en el aire y, en pleno giro, atrapó el brazo. El armbar entró limpio. Moura no tuvo margen: tapó casi de inmediato a los 3:22 del primer asalto.

De estar a segundos de rendirse a cerrar su tercera victoria consecutiva. Un recordatorio de que en este deporte un error basta para perderlo todo.

El resto de la noche: decisiones cerradas y potencia pura

En el peso semipesado, Alonzo Menifield se llevó una ajustada decisión dividida frente a Iwo Baraniewski (28-29, 29-28, 29-28), en una pelea de ida y vuelta en la que los jueces reflejaron la paridad.

En el peso pesado, Robelis Despaigne superó a Tai Tuivasa por decisión dividida (29-28, 28-29, 29-28), en un duelo donde la potencia se combinó con momentos de estudio y respeto mutuo.

Michael Aswell Jr. también necesitó las tarjetas para imponerse a JooSang Yoo por decisión dividida (28-29, 29-28, 29-28), mientras que Ryan Gandra no dejó lugar a interpretaciones: TKO sobre Ozzy Diaz a los 2:04 del primer asalto, con una ráfaga de golpes que obligó al árbitro a intervenir.

En las preliminares más tempranas, Edmen Shahbazyan sumó una importante victoria a los puntos ante Brunno Ferreira (30-27, 29-28, 29-28), mostrando madurez táctica y control. Joanderson Brito, por su parte, necesitó menos de dos minutos para noquear a Giga Chikadze con una combinación demoledora a los 1:57 del primer asalto.

Una velada con de todo: guerras a cinco asaltos, nocauts relámpago, remontadas imposibles y veteranos renacidos. En medio del caos, una certeza: Joshua Van sigue sentado en el trono del peso mosca. La pregunta ahora es quién se atreve a intentar destronarlo después de lo que mostró en Los Ángeles.