Katerina Siniakova y Taylor Townsend conquistan el US Open 2024
Nueva York se rindió ante Katerina Siniakova y Taylor Townsend. No solo por un título más. Por historia pura.
En el imponente Arthur Ashe Stadium, la pareja número 1 del cuadro remontó para conquistar su primer título de dobles femeninos del US Open juntas, derrotando a las jóvenes estadounidenses Ashlyn Krueger y Robin Montgomery por 5-7, 6-0, 6-2 este viernes 11 de septiembre.
Una remontada con carácter
El inicio fue un aviso: 0-3 abajo, ritmo cortado, dudas en los intercambios. Krueger y Montgomery, invitadas por la organización, entraron sin complejos, pegando con libertad, aprovechando cada titubeo de las favoritas. Ese empuje les alcanzó para llevarse el primer set por 7-5 y sembrar una incómoda inquietud en la grada.
A partir de ahí, cambió todo.
Siniakova y Townsend subieron una marcha. Luego otra. Ajustaron las devoluciones, se adueñaron de la red y empezaron a castigar con el resto. El 6-0 del segundo set fue un mensaje claro: las número 1 habían llegado, por fin, al partido.
La presión terminó por romper la resistencia de las wildcards. En el set definitivo, Townsend y Siniakova combinaron potencia y precisión desde el fondo, con la checa dominando los ángulos y la estadounidense imponiéndose en la cinta. El 6-2 final selló una remontada autoritaria, construida a base de saques sólidos, restos profundos y una presencia imponente en los puntos clave.
“Había muchos nervios”, admitió Siniakova tras el encuentro. “Realmente estábamos luchando por este, así que estoy muy orgullosa. Lo logramos”.
Un Grand Slam de carrera… por partida doble
Para Townsend, de 30 años, y Siniakova, también de 30 y nacida en Czechia, el triunfo tiene un peso especial: es la pieza final de un Grand Slam de carrera en dobles como pareja. Ganaron su primer grande en Wimbledon 2024 y desde entonces fueron encadenando conquistas: Australian Open 2025, Roland Garros 2026 y ahora este US Open.
Para Siniakova, sin embargo, la dimensión es todavía mayor. Es la segunda vez que completa el Grand Slam de carrera en dobles. Ya lo había logrado junto a Barbora Krejcikova cuando ambas levantaron el título del US Open en 2022. A esa colección se suma también un título de dobles en Roland Garros 2024 con Coco Gauff. Un palmarés que la sitúa en una esfera reservada a muy pocas especialistas de dobles en la historia reciente.
El sueño de las wildcards
Al otro lado de la red, Krueger y Montgomery firmaron una campaña que nadie olvidará en Flushing Meadows. Llegaron con una invitación y se marchan con una final de Grand Slam en el bolsillo y varias victorias de prestigio.
En su camino dejaron por separado a las vigentes campeonas, Erin Routliffe y Gabriela Dabrowski, que este año competían con distintas compañeras. Un detalle que no resta mérito: las jóvenes estadounidenses mostraron temple en rondas grandes y confirmaron que su tenis ya pide paso en el circuito profesional.
Para Krueger y Montgomery, la final también tuvo un sabor de reencuentro. Cuatro años atrás, en 2021, se proclamaron campeonas de dobles junior en este mismo torneo. Volver juntas a una final, ahora en la categoría absoluta, cerró un círculo muy simbólico.
“Creo que lo que acabamos de hacer ha sido increíble”, dijo Montgomery. “Creo que se nos olvidó que entramos con una wild card, así que me alegra que la hayamos aprovechado bien, y me alegra que hayamos podido volver a jugar juntas aquí, especialmente después de nuestro éxito en juniors”.
Orgullo, historia y representación
Para Townsend, la noche fue mucho más que un trofeo. Fue un marcador histórico para el tenis afroamericano.
Ante los aficionados en el Ashe, la estadounidense subrayó un detalle cargado de significado: dos mujeres negras estadounidenses en la final de dobles –ella misma y Montgomery– el mismo día en que dos hombres negros estadounidenses disputan las semifinales de individuales por un lugar en la final del domingo.
Ya en rueda de prensa, desarrolló la idea y la dimensión de este US Open para la comunidad negra en el tenis.
“Estoy muy orgullosa de poder encender la televisión y ver a Frances (Tiafoe) y Ben (Shelton), y saber que uno de ellos va a estar en una final de Grand Slam, y eso es algo hermoso”, afirmó Townsend. “Robin, yo misma, ha sido Coco… ha sido un US Open fenomenal para la gente de color, y poder mostrarle a la gente que es posible, ¿sabes?
“Pero no somos las primeras; definitivamente no vamos a ser las últimas”.
En una noche de récords, remontadas y símbolos, Siniakova y Townsend no solo cerraron un Grand Slam de carrera. Abrieron, también, otra puerta: la de una nueva generación que crece viendo que los grandes escenarios ya no son territorio ajeno.




