Kevin Durant reflexiona sobre la retirada de Russell Westbrook
La NBA vive una era extraña. Las grandes figuras se resisten a soltar el balón. LeBron James, Stephen Curry, Kevin Durant. Todos siguen ahí, apurando temporadas mientras la liga cambia a su alrededor. Pero, de vez en cuando, algo les recuerda que el final también les está esperando.
A Durant le llegó ese golpe este verano, cuando Russell Westbrook anunció su retirada. No era un jugador cualquiera. Era el compañero con el que creció, con el que compartió vestuario, sueños y frustraciones en aquellos años eléctricos de Oklahoma City Thunder.
En una entrevista con Speedy Morman, Durant no escondió lo que sintió al conocer la noticia.
“Me dio de lleno, tío, porque es como… ese es uno de los primeros tipos con los que entras en la liga y con el que estabas todos los días, y de repente deja todo esta m****. Muchos de los que eran más jóvenes que yo o fueron drafteados después que yo ya se han retirado, pero no era tan cercano a ellos como lo era a Russell. Y además es alguien que siento que todavía puede jugar.
Me sorprendió. Así que sí, es una de esas cosas en las que puedes apreciar todo el tiempo compartido, y luego, con alguien como Russell, que también está haciendo muchas cosas fuera de la cancha, quiero ver qué hace ahora”.
No es solo nostalgia. Es la constatación de que una generación empieza a apagarse.
De promesa a potencia: la era Thunder
Durant y Westbrook no solo coincidieron. Irrumpieron juntos. Oklahoma City se convirtió en una de las historias más vibrantes de la liga con Durant, Westbrook y James Harden explotando como estrellas en sus primeros años. Un equipo joven, descarado, que parecía destinado a marcar una época.
Para Durant, ver a Westbrook retirarse no es simplemente ver cómo un excompañero cuelga las zapatillas. Es ver cómo se cierra un capítulo entero de su propia vida en la NBA. El chico con el que llegó, con el que compartió vestuario y lideró a una franquicia pequeña hacia la élite, ya no está en la cancha. Eso coloca la palabra “retirada” en un lugar mucho más cercano de lo que cualquier estrella quiere admitir.
Del enfado a la paz: una relación reconstruida
La historia entre Durant y Westbrook no fue lineal. Ni mucho menos.
En 2016, Durant tomó una decisión que sacudió a la liga: dejar Oklahoma City para unirse a Golden State Warriors, el mismo equipo que los había eliminado. El movimiento desató críticas feroces. Dentro y fuera de los vestuarios. Muchos lo tildaron de blando. Westbrook, entre ellos, se sintió traicionado.
La tensión se vio en la pista. Enfrentamientos directos, miradas desafiantes, palabras cruzadas. Dos exsocios convertidos en rivales con cuentas pendientes.
Con el tiempo, la pelota hizo su trabajo. Un All-Star Game los volvió a juntar en el mismo equipo. Un alley-oop, una celebración exagerada de los compañeros, risas nerviosas. Aquella jugada no solo valió dos puntos. Abrió la puerta a una reconciliación que parecía imposible unos años antes.
Después, sus caminos siguieron dando vueltas por la liga. Cambios de equipo, nuevos intentos de anillo, nuevas ciudades. Las viejas heridas se cerraron. El respeto quedó. Westbrook terminó su carrera tras su última temporada con unos Sacramento Kings hundidos. Eligió parar ahí. Eligió salir por su propio pie.
Durant mira hacia adelante… con el reloj sonando de fondo
La retirada de Westbrook obligó a Durant a mirarse al espejo. No como el anotador imparable de siempre, sino como un veterano que ya ve cómo sus contemporáneos se bajan del escenario.
Durant admitió que todavía siente que puede jugar “unos cuantos años más” mientras se prepara para una nueva temporada con Houston Rockets. Su discurso no suena a despedida inmediata, pero ya no es el de un jugador que vive como si el final fuera un concepto lejano.
La NBA, mientras tanto, se prepara para el día en que Durant, Curry y LeBron digan basta. Tres nombres que han definido una era. Tres carreras que la afición querrá celebrar hasta el último segundo. Detrás vienen otros como Harden o Kawhi Leonard, parte de la misma generación que también recibirá su homenaje cuando llegue el momento.
Por ahora, Durant sigue en la pista. Sigue anotando, sigue compitiendo, sigue alargando la historia. Pero la retirada de Westbrook le ha dejado un mensaje claro: la generación que cambió la liga ya ha empezado a despedirse. ¿Cuánto tardará en llegar su turno?




