logo

Khachanov avanza a semifinales del US Open tras batalla de Blockx

Karen Khachanov ya está en semifinales del US Open, pero el relato de la noche pertenece, en buena parte, a Alexander Blockx. El belga de 21 años, debutante en el cuadro principal, dijo basta a mitad del tercer set, agotado física y golpeado por las lesiones, después de resistir todo lo que pudo.

“Blockx no tiene nada más”, resumió Nick Lester en la retransmisión mientras los dos jugadores se daban la mano en la red. No era una exageración. El cuerpo del joven se había quedado sin respuestas.

Blockx arrastraba ampollas, un problema en la espalda que obligó a varias atenciones médicas en los cambios de lado y, según se informó, una lesión en las costillas con la que ya había entrado a la pista. Aun así, plantó cara hasta donde le dio. No se arrastró, no regaló puntos. Compitió.

Jelena Dokic, desde el micrófono de Nine, no escatimó elogios: destacó su carácter, su negativa a retirarse antes de tiempo y el mensaje que deja en el vestuario. “Podemos ver qué gran competidor es… le doy muchísimo crédito por seguir compitiendo porque no quiere retirarse y quiere quedarse en la pista y terminar el partido”, analizó. Pero también subrayó el dilema: con tantas molestias, y especialmente con la costilla tocada, la pregunta era si corría el riesgo de hacerse aún más daño.

El segundo set había caído del lado de Khachanov y el marcador del tercero mostraba 1-1 cuando Blockx se detuvo. Había pedido otro tiempo médico entre mangas para que trabajaran de nuevo en su espalda. La frase de Lester lo resumió todo: “Tiene mala pinta para el belga en su debut en el US Open. Ha sido memorable, pero el reloj corre”.

Memorable lo ha sido. Cuartos de final en su primera aparición en el cuadro principal de Nueva York, 21 años, victorias de peso y tenis “hipnotizante”, como recordó Robbie Koenig, con mención especial a su actuación frente a Flavio Cobolli. Koenig fue claro: los aficionados verán mucho más de Blockx en los próximos años. Siempre que el físico le respete.

“Tiene un juego tan emocionante, una actitud fantástica en la pista y mentalidad de gran escenario”, remarcó el comentarista. Dokic fue en la misma línea: este tipo de esfuerzo, insistió, “manda un gran mensaje al vestuario”. Un jugador que, con 21 años, se niega a abandonar y se queda hasta el límite, deja huella.

Khachanov, mientras tanto, hizo su trabajo. Aprovechó el desgaste del rival, mantuvo el pulso y se metió entre los cuatro mejores. El ruso sigue adelante; Blockx se marcha con el reconocimiento de todos y la sensación de que, si el cuerpo aguanta, volverá a este escenario con otras metas. En un torneo donde los cuerpos se exprimen hasta la última gota, su retirada no suena a rendición, sino a punto y seguido.