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Kim Birrell conquista el US Open superando adversidades

Kim Birrell salió de la pista 7 con algo más que una victoria en primera ronda del US Open. Salió con aire nuevo, con la mochila un poco más ligera… y con la hipoteca un poco más pequeña.

La australiana, de 28 años, remontó un partido que tuvo perdido ante la croata Petra Marcinko para imponerse 3-6, 7-6 (7-4), 6-3 y, por fin, romper la maldición de sus estrenos en Flushing Meadows, tras caer en su debut en 2023, 2024 y 2025. Esta vez, ni la lluvia, ni los nervios, ni un match point en contra pudieron con ella.

Una noche en vela y un match point en contra

El triunfo empezó mucho antes del último punto. Empezó en una noche casi sin dormir. La lluvia obligó a interrumpir el duelo y Birrell tuvo que convivir con un parón de 14 horas que convirtió la espera en un suplicio.

“Me desperté sobre las 5 de la mañana, completamente despejada, lista para saltar a la pista y todavía faltaban horas para la alarma”, contó después. “Tuve que calmarme, despejar la mente y conseguir volver a dormir”.

Cuando regresó a la pista, el partido seguía cuesta arriba. Marcinko mandaba en el marcador y en el ritmo. Birrell, al borde del abismo, tuvo que salvar un match point en el duodécimo juego del segundo set el domingo. Aun así, continuaba por detrás: un set abajo y un mini break en contra en el tie-break.

Entonces cambió el guion.

La australiana se aferró a cada golpe, estiró los intercambios, obligó a la croata a pegar siempre una más. El desempate cayó de su lado, el gesto se endureció, las piernas empezaron a mandar. En el tercero, ya con la inercia completamente volcada, remató una de las victorias más importantes de su carrera.

De las derrotas previas al desquite

El duelo tenía historia. Hace dos meses, en la hierba de Eastbourne, Marcinko la había barrido en dos mangas. Y en su primer cruce, en febrero en Texas, Birrell había arrancado encajando un 6-0 antes de darle la vuelta al partido.

Otra vez tocó remar. Otra vez tocó resistir.

Esta vez, la recompensa fue mayúscula: un billete a la segunda ronda del US Open y un premio garantizado de 190.000 dólares estadounidenses, con opción a más si consigue sorprender en su siguiente compromiso a la rusa Ekaterina Alexandrova, número 19 del mundo.

“Es una locura”, admitió a AAP, todavía con la sonrisa pegada al rostro.

Boda, flores y la palabra prohibida: hipoteca

El triunfo llega en un momento muy particular de su vida. Birrell y su entrenador Matt Fraser están inmersos en los preparativos de su boda, prevista para finales de año en Kingscliff. El cheque del US Open encaja perfecto en ese puzzle.

“Dios mío, no creo que me lo gaste aquí”, dijo entre risas. “Definitivamente voy a guardar parte. Nos casamos a final de año, así que ayuda mucho y quizá compre algunas flores extra. Y tenemos una hipoteca. Sí, la hipoteca”.

El resultado también tiene impacto directo en la clasificación: se espera que Birrell suba 16 puestos hasta el número 55 del mundo, el mejor ranking de su carrera, y desplace a Talia Gibson como nueva número uno de Australia.

Día grande para Australia en Nueva York

El triunfo de Birrell coronó una jornada brillante para la delegación australiana en Nueva York.

La joven Maya Joint, de 20 años, firmó otra remontada de peso: 3-6, 6-2, 6-2 ante la rusa Liudmila Samsonova, mejor situada en el ranking. Joint llegaba hundida en resultados, con 13 derrotas en sus últimos 14 partidos desde enero, pero ha empezado a cambiar el rumbo durante la gira de pista dura en Estados Unidos. Ahora se ha ganado un desafío mayúsculo: la novena cabeza de serie, Elina Svitolina.

En el cuadro masculino, James Duckworth puso la rúbrica a una victoria de veterano curtido. A punto de cumplir 35 años en enero, se levantó tras perder el primer set para tumbar al italiano Matteo Arnaldi, semifinalista de Roland Garros 2026 y cabeza de serie número 30, por 5-7, 6-3, 6-2, 7-6 (10-8). Con este triunfo, Duckworth consigue por fin alcanzar la segunda ronda en los cuatro Grand Slams y se cita ahora con el chino Yibing Wu por un puesto en tercera ronda.

Taylah Preston, la joven promesa de Australia Occidental, ya había abierto el camino en días anteriores. Birrell, Joint y Duckworth se le han unido para dibujar un arranque de torneo ilusionante para el tenis australiano.

No todo fueron sonrisas. Aleksandar Vukic, atrapado también en un duelo marcado por la meteorología, no logró completar su propia remontada. Acabó cayendo ante Rei Sakamoto por 6-4, 6-7 (5-7), 6-4, 3-6, 6-4 en un pulso largo y desgastante.

Pero la imagen del día quedó en la pista 7: Kim Birrell, después de años chocando contra la misma pared en Nueva York, levantando los brazos, pensando en su boda, en las flores, en la hipoteca… y en la sensación, por fin, de pertenecer a este escenario. La siguiente pregunta ya está lanzada: ¿hasta dónde puede llevar este impulso en el último grande del año?