Lucas Herrington: De Queensland a la Premier League
En el minuto 62 del primer partido de la temporada en la Premier League, con el estadio rugiendo y el marcador 2-0 ante Manchester United, Sergej Jakirović miró al banquillo de Hull City y tomó una decisión que decía mucho más que un simple cambio. Señaló a un chico de 18 años que llevaba poco más de una semana en el país. Lucas Herrington se levantó, respiró hondo y entró a un mundo que hasta hace nada solo veía por televisión.
Sabía exactamente a lo que iba.
«Sabía el trabajo que había que hacer», recuerda dos semanas después de su debut. «Sabía que teníamos que cerrar el partido. No iba a ser fácil porque ellos iban a tirar todo hacia adelante. Con los cambios, lo hicieron. Fueron más ofensivos».
Jakirović le pidió que sustituyera al lesionado Nobel Mendy, autor de uno de los goles. No era un cambio decorativo. Era un mensaje: el técnico confiaba en que el adolescente australiano ayudara a sostener un resultado histórico para un recién ascendido frente a uno de los gigantes de la liga.
De Queensland a la Premier en tiempo récord
La historia de Herrington no es solo meteórica; es casi vertiginosa. Hace un año, celebraba un amistoso de pretemporada ante Olympic FC, un equipo de la NPL QLD. Hoy se prepara para recibir a Aston Villa en su 19º cumpleaños. Entre medias, una secuencia de hitos que en otros jugadores ocupa media carrera: fichaje por Colorado Rapids, titularidades en la MLS, debut con la selección absoluta, estreno mundialista y, finalmente, salto a la Premier League.
Llegó a Hull con un contrato de cinco años procedente de Colorado Rapids. Las cifras del traspaso bailan según la fuente, tanto en el fijo como en las variables, pero el consenso es claro: se ha convertido en uno de los Socceroos más caros de la historia, el adolescente australiano más caro de todos los tiempos y protagonista del acuerdo más lucrativo jamás firmado por un defensa procedente de la MLS.
Menos de 50 partidos profesionales a sus espaldas. Y ya en el escaparate más exigente del planeta.
Herrington ha salido desde el banquillo en los dos primeros encuentros de Hull, un equipo que comparte pleno de victorias con Manchester City, Chelsea y Arsenal. Nadie esperaba ver al recién ascendido en ese grupo de privilegiados tan pronto. Tampoco al zaguero de Queensland, todavía en edad juvenil. Sin embargo, su irrupción ha rebajado el dramatismo de lo que, sobre el papel, parecía una montaña imposible.
«No diría que es fácil. Pero está siendo muy disfrutable», admite. «La intensidad de los partidos… tienes que estar concentrado todo el tiempo. Tienes que conocer siempre tu entorno, estar escaneando, comunicando. Es genial para mí; en mi posición, tienes que estar comunicando. Ves todo el campo. Está siendo fantástico».
Un chico de 18 años en un mundo de gigantes
Fuera del césped, su vida ha cambiado casi tan rápido como su carrera. En Hull ya le paran por la calle para pedirle fotos. Se ha comprado un coche lo suficientemente “bonito” como para no desentonar en un aparcamiento de Premier League. Y mira el calendario con la impaciencia de quien sabe que pronto tendrá delante a algunos de los mejores delanteros del mundo.
Uno, por encima del resto, le llama la atención: Erling Haaland. «Es difícil mirar más allá de él cuando se trata de delanteros», reconoce.
El asombro no le impide mantener los pies en el suelo. «Es una locura. Es la trayectoria con la que siempre soñé», explica. «Pero estoy muy agradecido a los entrenadores que me han dado la oportunidad, y eso incluye a [Tony Popovic] por dejarme jugar el Mundial tan joven. Cada técnico que me ha ayudado a nivel de clubes. Todo ha significado muchísimo para mí».
Australia ha producido en los últimos años una buena hornada de talentos, pero ninguno ha irrumpido con tanta velocidad ni con tanta contundencia como Herrington.
Ruben Zadkovich, entonces técnico de Brisbane Roar, se atrevió a llamarlo «el mejor defensa del fútbol australiano» antes incluso de que debutara en la A-League, y mucho antes de pisar la Premier. Harry Souttar, capitán de los Socceroos, lo definió como un «Rolls-Royce» tras su estreno mundialista contra Paraguay. Popovic confió en él para ser titular en un partido de eliminación directa ante Egipto y, decisión discutible o no, para lanzar un penalti en la tanda decisiva de los octavos de final. En Norteamérica, sus compañeros repetían una palabra una y otra vez cuando les preguntaban por él: «increíble».
El consejo de un gigante
Tras aquel penalti fallado ante Egipto, llegó una llamada inesperada. Zlatan Ibrahimović, que ya le había ofrecido hablar, cumplió su promesa. No fue una charla táctica, ni un sermón. Fue un mensaje directo.
«Me dijo: “de verdad, no temas a nadie; estás aquí por una razón, así que sal y disfrútalo”», cuenta Herrington. «Es una gran liga; él jugó en ella. Su mensaje fue simplemente salir a divertirme y no temer nada. Trabajar duro, ser yo mismo… porque es una experiencia increíble jugar en la Premier League».
El consejo encaja con la imagen que el joven proyecta: sereno, seguro, sin estridencias. Lo que impresiona a quienes le rodean no es solo su capacidad defensiva, sino la cabeza fría con la que asume cada escalón.
En las próximas semanas le tocará otro pequeño ajuste personal: su madre, que estuvo en la grada el día de su debut ante United y le ayudó a asentarse en Yorkshire, regresará a Brisbane. Se quedará solo en una ciudad nueva, en un país nuevo, en una liga que no perdona errores. Pero su discurso no cambia.
«Mis padres siempre han inculcado ese factor de humildad en mi vida, esa humildad para mantenerme con los pies en la tierra y seguir trabajando duro», explica. «Obviamente, todavía tengo solo 18 años, así que tengo mucho que trabajar, mucho que mejorar. Lo recuerdo cada día. Muchos entrenadores me lo han repetido: mantener la humildad, seguir trabajando duro. Escucharlo de todos los que me rodean me refuerza, y siempre intento ser mejor».
No se vende como una estrella hecha y derecha. Más bien al contrario. «Siempre con esa mentalidad positiva de que todavía tengo muchas cosas que mejorar. No soy el producto terminado. Así que seguir trabajando duro».
La Premier League no espera a nadie. Lucas Herrington tampoco parece dispuesto a esperar demasiado.




