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Marc Guehi provoca caos en Oporto: codazo y sangre en la Champions

El duelo entre Manchester City y Porto en Portugal, dentro de la fase de liga de la Champions League, dejó mucho más que fútbol. Dejó sangre, gritos y una sensación de injusticia que todavía recorre las redes sociales.

El codazo que encendió el partido

La jugada llegó en la primera parte. Balón aéreo dividido, Marc Guehi se eleva para disputar el cabezazo y, en el salto, su codo impacta de lleno en Gabri Veiga. No fue un simple roce. El centrocampista de Porto cayó al césped claramente dolorido, con el rostro cubierto de sangre, mientras el estadio se quedaba en silencio unos segundos.

El árbitro, Szymon Marciniak, dejó seguir sin mostrar ni tarjeta amarilla ni roja al defensa de 26 años. Ni siquiera una falta castigada con sanción disciplinaria. Nada.

Ahí empezó el incendio.

En cuestión de minutos, las redes se llenaron de mensajes indignados. Aficionados de todos los colores coincidían en el mismo veredicto: Guehi “se ha ido de rositas”. Uno escribió que el central “absolutamente destrozó” a Gabri Veiga. Otro fue más allá: “Guehi se ha salido con la suya. Es un crimen”. Un tercero insistía en la misma línea: “Guehi saliendo impune. Nunca cambiéis, Uefa”. Para muchos, la acción era de roja directa. Para otros, como mínimo, de amarilla clara.

Veiga, tras varios minutos de atención médica sobre el césped, logró reincorporarse y continuar. Pero el daño, en el ambiente, ya estaba hecho.

Un descanso convertido en batalla

El eco de la acción no se quedó en el césped. Al sonar el silbato del descanso, la tensión acumulada explotó. Jugadores y miembros del cuerpo técnico de ambos equipos se encararon camino del túnel. Empujones, gritos, gestos airados. El tipo de escena que revela que el partido se ha roto por dentro.

La seguridad de los dos clubes tuvo que intervenir para separar a los protagonistas en la boca del túnel. Desde la grada, algunos testigos aseguraban que el propio túnel “temblaba” durante el altercado, una imagen que resume el nivel de crispación que se vivía en Oporto.

El reportero de Amazon Prime, Gabriel Clarke, describió el clima que se respiraba al descanso: esa rabia nacida del choque Veiga-Guehi, la sensación de agravio, el mal genio que se prolongó más allá del pitido y se trasladó a la zona interior del estadio.

La defensa de Guehi y el debate arbitral

En medio del ruido, hubo también voces que salieron en defensa de Marc Guehi. El exjugador de Chelsea y Everton, Pat Nevin, analizó la jugada y puso el foco en la propia naturaleza del duelo aéreo. Para él, el brazo del defensa no puede “desaparecer” cuando salta a por el balón. Es decir, ve una acción propia de un choque físico intenso, no necesariamente de mala intención.

Eso sí, Nevin admitió que la entrada podía calificarse de “temeraria”. Un matiz que alimenta el debate: si es temeraria, ¿no merecía al menos una tarjeta? El escocés, sin embargo, elogió el criterio de Szymon Marciniak durante el encuentro, subrayando que, a su juicio, “el árbitro lo ha clavado todo hasta ahora”.

Ahí se abre la grieta que divide a aficionados y analistas. Para unos, el reglamento es claro y un codazo que deja a un rival ensangrentado debe castigarse con más dureza. Para otros, se trata de un lance del juego, duro, feo, pero propio de un partido de máxima exigencia en Champions League.

Lo que queda, más allá del resultado, es la imagen: Gabri Veiga en el suelo, la camiseta manchada de rojo, y un Marc Guehi que se marcha sin castigo mientras el estadio ruge. Y una pregunta que seguirá flotando cada vez que el City vuelva a Europa: ¿hasta dónde puede llegar la intensidad antes de cruzar la línea de lo permitido?