Messi adquiere el Eldense: un nuevo paso en su carrera
Lionel Messi ha dado un paso más en su silenciosa pero firme reconversión en magnate del fútbol español. Según publicó este martes el diario Marca, el argentino ha alcanzado un acuerdo preliminar para adquirir el Eldense, club recién ascendido a la Segunda División.
No se trata de una participación minoritaria ni de una operación simbólica. El acuerdo contempla la compra del 100% de las acciones del club, sin terceros implicados. Un control total para un proyecto muy personal.
De Cornellà a Elda: un mapa propio en el fútbol español
Messi ya había abierto la puerta de los despachos en España hace unos meses, cuando se hizo con el Cornellà, histórico club catalán de Tercera categoría. Ahora apunta un escalón más arriba: un equipo profesional, en LaLiga Hypermotion, con todo lo que eso implica en exposición, estructura y exigencia.
El Eldense tiene su casa en Elda, en la provincia de Alicante. Una zona cercana a Cataluña, donde el argentino planea fijar su residencia cuando cuelgue las botas en el Inter Miami. El mapa empieza a tener sentido: una base en Cataluña, otra en la Comunidad Valenciana, ambas integradas en el ecosistema del fútbol español que le vio convertirse en leyenda.
Detrás del movimiento, según se filtra desde el entorno de la operación, hay una idea sencilla: invertir su legado dentro del propio juego. No en negocios ajenos al balón, sino en clubes que puedan crecer con su sello.
Traspaso de poder y nombres propios
El Eldense ya había cambiado de manos en la última década. En octubre de 2015, un grupo inversor internacional con raíces colombianas, encabezado por el empresario Juan Carlos Trujillo, compró el club a Pascual Pérez. Ese proyecto permitió estabilizar la entidad y, con el tiempo, impulsarla de nuevo al fútbol profesional.
En los últimos meses, otro nombre había sonado con fuerza: el argentino Ricardo Beni, vinculado a una posible compra por unos 12 millones de euros. Aquella operación no terminó de cristalizar. Ahora el apellido que domina la escena es uno solo: Messi.
El impacto mediático es inmediato. El simple hecho de que su entorno negocie la compra de un club de Segunda dispara la atención sobre una entidad que, hasta hace muy poco, peleaba lejos del foco.
Plazos, despachos y controles
La operación no está cerrada, pero entra en su tramo final. Falta completar los últimos pasos legales y contractuales, incluida la due diligence financiera, ese examen minucioso de las cuentas que acompaña a cualquier compra de este calibre.
El acuerdo, además, necesita el visto bueno del Consejo Superior de Deportes de España, paso obligatorio para formalizar el cambio de propiedad en un club profesional. Si no surge ningún contratiempo en los despachos, la firma podría llegar en cuestión de días.
Messi, de este modo, se asomaría por primera vez como propietario a la élite profesional del fútbol español, aunque sea desde la trastienda y no desde el césped.
Un club en crisis deportiva, a la espera de dueño
Mientras los papeles se mueven, el césped arde. El Eldense vive un arranque de temporada muy complicado. Solo ha sumado dos puntos en las primeras cuatro jornadas de liga y ya ha tomado una decisión drástica: destituir a Claudio Barragán el pasado lunes, convirtiéndolo en el primer entrenador cesado de la Segunda División este curso.
El banquillo está vacío, el equipo sin rumbo claro y la clasificación aprieta desde el inicio. El contexto es delicado. El próximo propietario, si la operación se consuma, no solo comprará un club en crecimiento institucional, sino también un problema deportivo inmediato.
El futuro entrenador tendrá que trabajar con la sombra de un nuevo dueño del calibre de Messi sobrevolando cada decisión. La presión, para todos, subirá varios grados.
Un nuevo rol para una vieja obsesión
Messi siempre vivió el fútbol desde dentro del campo. Ahora empieza a construir su influencia desde otro lugar: el del empresario que elige dónde, cómo y en qué nivel quiere dejar huella.
Cornellà como laboratorio. Eldense como primer gran salto al profesionalismo español. Un proyecto que mezcla nostalgia por el país donde se hizo eterno, ambición empresarial y una idea clara: seguir jugando al fútbol, aunque sea desde el palco.
La pelota, esta vez, no está en su zurda. Está en los despachos, en las firmas y en la aprobación final de los organismos. Si todo se confirma, la Segunda División española tendrá algo inédito: un club cuyo dueño es uno de los mejores futbolistas de la historia. Y entonces la pregunta será otra: ¿hasta dónde puede llegar un equipo cuando el proyecto lleva el apellido Messi en la puerta?




