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Miami Heat y la búsqueda de un creador en el perímetro

El Miami Heat lleva una semana tachando casillas en su libreta de necesidades. Klay Thompson ya puso el tiro. Nick Richards, el tamaño. Queda un hueco en el vestuario y una pregunta que suena cada vez más fuerte en South Florida:

¿Quién crea juego en el perímetro cuando Davion Mitchell no está en pista?

Mitchell apunta hoy a base titular, pero detrás de él el mapa se vuelve extraño. Dru Smith es la alternativa más natural, mientras Tim Hardaway Jr., Thompson y Pelle Larsson viven mucho más cómodos sin la pelota en las manos. Giannis Antetokounmpo y Bam Adebayo pueden iniciar ataques desde el frontcourt, sí, pero el equipo sigue sin tener otro manejador fiable que organice posesiones y marque el ritmo.

Ahí entra en escena un nombre que parecía olvidado: Ben Simmons.

Un experimento muy Heat

Simmons, 30 años, intenta regresar a la NBA tras pasar en blanco la última temporada. El gerente general de Sacramento Kings, Scott Perry, viajó esta semana a Florida para verlo entrenar, según Sactown Sports 1140. Carmichael Dave añadió después que alguien presente en la sesión le aseguró que Simmons “lució fantástico”.

Para Miami, firmarlo por el mínimo sería exactamente el tipo de apuesta calculada que ha definido gran parte de su construcción de plantilla en la era reciente. Riesgo controlado, techo interesante.

No se trata de recuperar al tres veces All-Star de Philadelphia. Esa versión ya no es el punto de referencia. Se trata de otra cosa: que defienda, que rebote y que genere juego.

Con sus 2,08 metros, Simmons sigue siendo uno de los creadores más singulares disponibles. En su última campaña en la liga, la 2024-25, promedió 5,0 puntos, 5,6 asistencias y 4,7 rebotes en 51 partidos entre Brooklyn y Los Angeles Clippers. Números discretos en anotación, pero todavía útiles como organizador secundario.

El problema es conocido y no ha desaparecido: el tiro. Sus limitaciones exteriores obligan a hilar muy fino con las alineaciones. Juntarlo durante muchos minutos con Antetokounmpo y Adebayo podría encoger la pista hasta niveles incómodos.

Pero el contexto en Miami ha cambiado.

Más tiro, más margen para arriesgar

La llegada de Thompson le da a Erik Spoelstra a uno de los mejores tiradores de la historia. Hardaway, Andrew Wiggins y Simone Fontecchio añaden más pólvora en el perímetro. Y con Richards como pívot suplente detrás de Adebayo, el cuerpo técnico ya no necesita que Simmons haga de cinco camuflado.

Eso abre un rol muy concreto: generador de segunda unidad, point forward y defensor capaz de cambiar en casi todas las posiciones. Justo el tipo de pieza que le falta al puzzle.

Antes del fichaje de Richards, el plan para la plaza 14 del roster era claro: otro interior. Barry Jackson, del Miami Herald, había informado de que el Heat quería usar ese hueco en un ala-pívot o un pívot, con el propio Richards entre los nombres que más interés generaban en la franquicia.

Esa necesidad ya está cubierta. La 15 puede destinarse a algo distinto.

La plantilla se ha transformado alrededor de Antetokounmpo y Adebayo. Thompson aporta experiencia de campeón y tiro élite. Richards suma tamaño y rebote. La carencia que persiste es evidente: otro jugador capaz de subir la bola, ordenar el ataque y sostener la creación cuando Mitchell descansa o se carga de faltas.

Simmons encaja en esa descripción, pero trae equipaje. Los problemas de espalda descarrilaron su carrera, y no disputa un partido NBA desde 2025. En una entrevista reciente con Men’s Health explicó que el dolor nervioso fue clave en su decisión de parar antes de iniciar este intento de regreso durante el verano.

Competencia por un último tren

Si el entrenamiento en Florida fue tan alentador como se ha filtrado, no será el único equipo en la puja. Sacramento busca un base veterano que arrope al novato Darius Acuff Jr., un contexto en el que Simmons podría encontrar un camino más despejado hacia minutos consistentes.

Miami ofrece otra cosa.

Un rol secundario muy definido en un aspirante. Un staff acostumbrado a exprimir perfiles poco convencionales. Y, tras el movimiento por Richards, el equilibrio de plantilla suficiente como para permitirse una apuesta de alto riesgo y potencial alta recompensa.

Por el mínimo de veterano, la combinación de tamaño, defensa y playmaking de Simmons encaja de lleno en el tipo de jugada agresiva que suele intentar el Heat cuando ve una rendija en el mercado.

La cuestión ya no es si vale la pena estudiarlo. Es si Miami se atreverá a poner el balón, y parte de su ofensiva, en manos de un talento que todavía divide a toda la liga.