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Mikel Arteta suplica a la Premier League por cambios en las convocatorias

Mikel Arteta ya no habla solo de táctica, rotaciones o presión alta. Habla de algo mucho más básico: quién puede sentarse en el banquillo. Y lo hace con una palabra que no suele escucharse en boca de un entrenador de la élite: “suplicando”.

A horas de enfrentarse a Aston Villa, el técnico de Arsenal lanzó un mensaje directo a los dirigentes de la Premier League. Quiere una decisión rápida. Y la quiere ya, para esta misma temporada: ampliar el número de jugadores en las convocatorias de los días de partido.

Un banquillo que se queda corto

Las normas actuales permiten a los entrenadores inscribir nueve suplentes, una cifra que ya creció desde los siete permitidos antes de la pandemia de Covid-19. Para Arteta, ese paso se quedó a medias. El calendario se ha endurecido, los viajes se multiplican, las exigencias físicas se disparan, pero el límite de la lista se mantiene.

El español lo vive en carne propia. Este curso se ha visto obligado a dejar fuera de la convocatoria, directamente en la grada, a futbolistas del calibre de Gabriel Martinelli o Gabriel Jesus. No es una cuestión menor: estrellas internacionales que pasan del foco del césped a ver el partido por televisión.

En su visión, esa situación no solo genera frustración; abre una cadena de problemas en el vestuario, en la gestión del grupo y en la propia carrera de los jugadores.

“Seguridad de los jugadores”, el argumento central

Arteta no lo plantea como un capricho de entrenador que quiere tener más opciones tácticas. Lo envuelve en un concepto que la industria del fútbol repite cada vez más: el bienestar del futbolista.

“Por eso he estado suplicando a los responsables de la Premier League que amplíen esos números solo por la seguridad de los jugadores, que es lo más importante”, subrayó el técnico de Arsenal.

Para él, el fútbol moderno no se puede sostener con grupos tan limitados en la hoja oficial del partido: “Creo que cada equipo necesita más de 20 jugadores en el día de partido, idealmente, para mantener el nivel de exigencia en los encuentros internacionales que afrontamos. Pero estas son las reglas y, dentro de ellas, tenemos que jugar”.

La idea es sencilla: se necesitan plantillas largas para sobrevivir al calendario, pero las normas obligan a dejar a varios futbolistas completamente fuera de la dinámica del encuentro. Arteta ve ahí una contradicción estructural.

Conversaciones que duelen

Detrás de cada jugador que se queda en casa hay una conversación incómoda. Y Arteta no la esconde. Reconoce que esas charlas le pesan, sobre todo con quienes preferirían estar con el grupo, aunque no disputen un solo minuto.

“Tenemos que estar muy cerca de los jugadores para explicar esas situaciones de la manera adecuada, para que todos sientan su importancia, porque de verdad van a ser importantes”, explicó.

Es el lado menos visible de la gestión de un gran club: convencer a un internacional de que, pese a no aparecer ni en la lista del partido, sigue contando. Que no estar ni en el banquillo no significa desaparecer del proyecto. Un discurso que se sostiene mal cuando la imagen del domingo es clara: unos celebran en el césped, otros en el sofá.

Arteta lo reduce a una pregunta básica: “La pregunta debería hacerse a los jugadores más que a nadie. ¿Qué quieren ellos? Si dicen: no, prefiero quedarme en casa, entonces tendremos un problema porque no les va a gustar lo que están haciendo”.

Él está convencido de la respuesta. “Estoy seguro de que, si preguntas a los jugadores, todos querrían formar parte del equipo en el día de partido, de lo contrario tendrías que decirle a uno que ni siquiera forma parte de la convocatoria. Eso es extremadamente duro. Y no beneficia a nadie”.

Un problema con solución “muy simple”

Para el entrenador de Arsenal, el perjuicio es global. No se trata solo del ego del futbolista descartado ni del mal trago del técnico.

“Esto no beneficia al club, ni beneficia a la valoración del jugador, ni les ayuda a sentirse parte de todo”, insistió. Desde su óptica, el sistema actual erosiona el sentido de pertenencia de quienes quedan fuera de la lista, reduce sus oportunidades de mostrarse y complica la lectura interna de su rendimiento.

Arteta lo define sin rodeos: “En mi opinión, es un problema real y tiene una solución muy simple”.

Esa solución pasa por un gesto administrativo: permitir que los entrenadores incluyan a más futbolistas en la convocatoria. Más nombres en la hoja oficial, más jugadores dentro del vestuario, menos figuras viendo el partido desde el salón de casa.

La pelota, esta vez, no está en los pies de Arsenal ni de Aston Villa. Está en los despachos de la Premier League. Y Arteta ya ha dejado claro que no piensa bajar el volumen de su mensaje.