Moses Itauma y su derrota ante Hrgovic: una lección de boxeo
La noche en que Moses Itauma descubrió lo que es un 12 asaltos de verdad no terminó con un cinturón. Terminó con un TKO en el noveno, las piernas vacías, el tanque seco y un viaje directo al hospital. Y desde entonces, una pregunta flota en el ambiente del boxeo británico: ¿se preparó realmente para la guerra que le esperaba ante Filip Hrgovic?
Un favorito que se quedó sin aire
Itauma llegaba como favorito abrumador. Había aplastado a todos sus rivales antes del sexto asalto, había generado ruido, expectativa, comparaciones con leyendas. Ante Hrgovic, durante ocho rounds, pareció confirmar cada palabra de la propaganda: mandó en la pelea, boxeó con autoridad, dio la impresión de tener todo bajo control.
Hasta que el cuerpo dijo basta.
En el noveno asalto se vio la otra cara del profesionalismo. El joven de 21 años, que aspiraba a convertirse en el segundo campeón mundial del peso pesado más joven de la historia por detrás de Mike Tyson, se quedó sin gasolina. Hrgovic, veterano, paciente, con oficio, olió la sangre y cerró la noche por TKO. El talento de Itauma no desapareció; simplemente no le alcanzó para sostenerlo durante 12 asaltos.
El detalle que encendió las alarmas
Días después, un dato dejó helados a muchos en el circuito: Itauma había reconocido antes del combate que nunca había hecho 12 asaltos de sparring. Delicious Orie, que conoce bien el rigor del alto nivel, no escondió su sorpresa.
«Fue cuestión de experiencia. Si yo entro a un ring sabiendo que tengo 12 asaltos por delante, hago 15 en el gimnasio. Para mí, ir a una pelea de 12 sin haber hecho 12 en sparring es una locura», explicó en Sky Sports.
Orie vio claro el patrón. Itauma boxeó «perfectamente», dijo, pero la caída no fue súbita, sino gradual. El ritmo se le fue escapando de las manos. El croata, con más recorrido, supo esperar. «Hrgovic ganó esa noche por experiencia», resumió.
El análisis de Orie fue más allá del resultado. «Reventó el motor. Esto me recordó a los nuevos boxeadores de esta era que se toman tan en serio la preparación física. Tienes que descubrir quién eres de verdad antes de subirte al ring. No puedes aprender sobre la marcha en el boxeo profesional».
El diagnóstico fue contundente: «Creo que debería haber vencido a Hrgovic. No estuve en sus campamentos, pero todos lo hemos oído: no hizo suficiente sparring, así de simple. Que puedas levantar mucho peso o correr rápido no significa que puedas sostener un combate de 12 asaltos. Es una bestia completamente diferente».
Kent, ambición y una lección cara
Desde el mismo condado de Kent surge otra voz que conoce bien la dureza del circuito: Sam Noakes, aspirante al título mundial en el peso ligero. Él también ve en la inexperiencia la clave de la primera derrota de Itauma, una noche que terminó con el joven trasladado al hospital como medida de precaución.
«Creo que fue más Itauma derrotándose a sí mismo», apuntó Noakes. «Con todo el éxito que estaba teniendo, creo que salió quizá demasiado rápido desde el principio. No estaba fuera de su nivel en absoluto. Fue más que se cansó y, obviamente, Hrgovic lo aprovechó».
Noakes coincide en el punto crítico: la falta de un 12 asaltos real antes de un reto mundialista. «Si hubiera hecho un 12 asaltos antes, quizá le habría ayudado. Es fácil decirlo ahora, pero estaba noqueando a rivales de muy buen nivel. Ese era el siguiente paso para él. Simplemente se quedó corto en una pelea de título mundial con 21 años. Por desgracia, eso es el boxeo».
¿Le apresuraron hacia el título?
La narrativa alrededor de Itauma se construyó a base de nocauts rápidos y comparaciones con Tyson. Antes de Hrgovic, había detenido a todos sus rivales dentro de seis asaltos. El ascenso parecía inevitable, casi lineal. Y ahí surge otra duda: ¿se le empujó demasiado pronto hacia una pelea de título mundial?
Para Orie, la respuesta es clara: no. «No creo que lo estuvieran apresurando. Creo que fue un buen paso adelante con Hrgovic», defendió. Admite que hubo «mucho hype» alrededor del joven pesado, pero no cree que eso definiera el combate. «No me da la impresión de que Itauma sea alguien que ame todo ese ruido. Es solo un chico normal de Kent».
En su opinión, la clave ahora pasa por la gestión de su carrera y, sobre todo, de su mente. Y ahí entra un nombre propio con peso en el boxeo británico: Frank Warren. «Frank, más que nadie, sabrá cuál es la mejor decisión. Creo que la gran incógnita es su mentalidad. En su cabeza, su mundo se ha venido abajo. Lo que haga en los próximos uno o dos años será, en mi opinión, el factor decisivo para el resto de su carrera».
Tiempo, el mayor aliado
Pese al golpe deportivo y emocional, Orie y Noakes ven en esta derrota un punto de inflexión, no un final. Y ambos coinciden en algo que no se compra ni se entrena: la edad.
«Una cosa que Itauma sí tiene es el mayor activo conocido por el hombre: tiempo», subrayó Orie. «Con 21 años, tiene mucho tiempo por delante y, dependiendo de su mentalidad, esto es solo el comienzo. Esto forma parte del camino para convertirse en campeón mundial».
La historia del peso pesado respalda esa visión. Orie recordó los tropiezos tempranos de figuras como David Haye o Wladimir Klitschko en sus veintitantos. «Lo hemos visto una y otra vez. Es el proceso estándar. La gente piensa que todo es un camino de rosas: te haces profesional, bates el récord de Mike Tyson, te haces campeón del mundo y te retiras al atardecer. El boxeo no funciona así, por desgracia, y aquí lo hemos visto».
Noakes, que también vive la dureza del circuito, se alinea con esa lectura. «La experiencia que todos decían que le faltaba, ahora la tiene. Cuando vuelva, será aún mejor. Como boxeador, la derrota es terrible. Es como el fin del mundo».
Su consejo para Itauma no deja lugar a la duda: actividad, orgullo y ambición. «Mi consejo sería que vuelva a meterse en la mezcla lo más rápido posible y que regrese a la carrera por el título mundial. No tengo ninguna duda de que el final seguirá siendo el mismo: será campeón indiscutido del peso pesado».
La noche ante Hrgovic le arrebató un récord histórico y le mostró con crudeza las exigencias del máximo nivel. Lo que no le quitó fue el tiempo, ni el talento. Ahora la pregunta ya no es si Moses Itauma puede llegar a la cima, sino qué hará con esta cicatriz en los próximos dos años.




