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Musetti frena a Fery en Nueva York

La ola que había impulsado a Arthur Fery desde Wimbledon se estrelló, por fin, en el cemento de Nueva York. El británico de 24 años, nuevo número uno de su país, llegó a Flushing Meadows con el impulso de su primera final ATP en North Carolina y el recuerdo aún fresco de su histórica semifinal en Wimbledon como invitado. Esta vez, sin embargo, se topó con un muro llamado Lorenzo Musetti.

El italiano, 13º cabeza de serie, no tuvo piedad en el Grandstand Stadium: 6-3, 6-3, 7-5, un marcador tan claro como engañoso para lo que se vio por momentos sobre la pista.

Un inicio parejo, un juego de servicio fatal

Fery entró al partido sin complejos, golpe por golpe, de tú a tú con Musetti. El británico se movía con soltura, soltaba el brazo y encontraba líneas. Durante varios juegos, el duelo pareció equilibrado, casi de espejo. Hasta que llegó ese juego de servicio.

Un turno al saque descuidado, dos dobles faltas como puñales y el primer set se le escapó de las manos. Musetti no perdonó el regalo. El italiano olió la duda, apretó en la devolución y se llevó el parcial con autoridad. Fery, que había coqueteado con ser cabeza de serie en este US Open y evitar así rivales de este calibre tan pronto, pagó caro ese bache.

Oportunidades desperdiciadas y frustración

El guion invitaba a pensar en otra remontada. En Wimbledon, Fery se había ganado fama de especialista en regresar desde el abismo. En Nueva York también tuvo sus opciones.

Con 4-2 abajo en el segundo set, dispuso de cuatro bolas de break. Cuatro puertas entreabiertas para volver al partido. No entró por ninguna. Cada oportunidad perdida fue elevando la tensión hasta que, tras ver la última pelota morir en la red, levantó los brazos en un gesto de pura frustración. El tenis le dio la ocasión; Musetti le recordó la crueldad del circuito cuando no se aprovecha.

El italiano, sereno, siguió construyendo. Saque sólido, backhand limpio, decisiones claras en los puntos importantes. El 6-3 del segundo set dejó a Fery contra las cuerdas.

Un último arreón… sin gasolina

El británico se negó a marcharse en silencio. Al inicio del tercer set, por fin, llegó el primer break a su favor: un revés de Musetti, normalmente una garantía, se marchó largo. Pequeña grieta. Pequeña esperanza.

La respuesta del italiano fue inmediata. Dos bolas de break en el juego siguiente. Fery salvó la primera con un derechazo ganador, impecable. La segunda se le escapó por milímetros: un revés que besó la línea… pero por fuera. Otra vez, el detalle mínimo inclinando el partido hacia el lado de Musetti.

Ahí empezó a notarse el peaje de la semana anterior. Las muchas horas acumuladas en el Winston-Salem Open parecieron pesarle en las piernas y en la cabeza. En el tercer set ya no se veía al Fery eléctrico de Wimbledon, sino a un jugador medio paso más lento, un poco más tarde en cada apoyo, un poco más corto en cada golpe. Musetti, también ex semifinalista en Wimbledon, olió el cansancio y se encontró con otro break, casi envuelto para regalo.

Resistencia hasta el último saque

Ni así se rindió Fery. Salvó dos bolas de partido, estirando el duelo todo lo que le quedaba de energía y orgullo. Obligó a Musetti a cerrar con el servicio. El italiano no titubeó: tercer punto de partido, primer saque imparable, y el viaje de Fery en Nueva York terminó de forma brusca, casi sin transición.

Se apaga la ola, pero no la sensación. Fery se marcha del US Open con una derrota clara, sí, pero también con la confirmación de que ya pertenece a este nivel. La pregunta no es si volverá a una segunda semana de Grand Slam. La cuestión es cuánto tardará en hacerlo.