Naomi Broady desafía a Arthur Fery tras su derrota en el US Open
Naomi Broady, antigua número 3 británica, no necesitó muchas palabras para lanzar un desafío público a Arthur Fery. El joven británico se marchó del US Open a las primeras de cambio, derrotado con claridad por Lorenzo Musetti, pero la exjugadora ve en este tropiezo algo muy distinto a un techo.
“Arthur va a empezar a jugar contra tipos grandes ahora. Ya se ha probado en el nivel ATP 250, pero ahora la gente va a empezar a mirarle y se convierte en un juego del gato y el ratón: ver si puede mantenerse por delante”, advirtió Broady. No habló de freno, habló de impulso. “No esperaría que se estancara y los próximos meses van a ser emocionantes. Su ranking todavía puede dispararse”.
El marcador no dejó margen para la interpretación: derrota en sets corridos ante Musetti. Sin embargo, Fery salió de la pista con más quejas técnicas que lamentos existenciales. Tenía muy claro dónde había fallado.
“Sé en qué tengo que trabajar. Salgo de la pista con muchas ideas de lo que tengo que mejorar para hacerlo mejor”, explicó el británico tras el partido. El diagnóstico fue directo: el saque, su supuesto aliado, se convirtió en enemigo. “Mi saque me ha fallado mucho hoy, que no suele ser el caso, pero llevo un tiempo luchando por encontrar el ritmo con el servicio. Hoy ha sido especialmente complicado, pero jugar contra chicos de ese nivel es duro y los márgenes son pequeños”.
Un torneo bajo la lluvia
Mientras Fery analizaba su derrota, el US Open peleaba contra otro rival: el cielo de Nueva York. La lluvia convirtió el martes en una jornada de tijeretazo en la programación y dejó a varios jugadores atrapados en el limbo competitivo.
Rafael Jodar y Alex de Minaur estaban programados para enfrentarse a Yunchaokete Bu y Andrea Guerrieri, respectivamente. No llegaron ni a pisar la pista. Sus partidos formaron parte de un bloque de seis encuentros cancelados por el agua en uno de los días más cargados del torneo.
El resultado es el que temen todos los organizadores de un Grand Slam: un calendario atascado justo en el tramo más intenso de la competición. Habrá que comprimir, recolocar, apretar horarios. La buena noticia para todos, desde los jugadores hasta los recogepelotas, es que el pronóstico apunta a un giro radical: se espera sol en Nueva York hacia el final de la semana. El torneo, si el tiempo cumple, podrá recuperar su ritmo natural.
El susto de Belinda Bencic
En medio de la confusión meteorológica, el susto disciplinario lo protagonizó Belinda Bencic. La suiza, duodécima cabeza de serie, rozó un escenario temido por cualquier tenista: la descalificación.
Bencic cayó en primera ronda ante Yulia Putintseva. Un partido incómodo, espeso, que terminó torciéndose también en lo emocional. Tras perder un juego en el segundo set, la helvética, frustrada, lanzó una bola sobrante hacia la grada. Un gesto impulsivo, un segundo de rabia.
El castigo se quedó en aviso por conducta antideportiva. Nada más. Pero la línea es fina, y Bencic lo sabe. Otros jugadores, en situaciones similares, han acabado expulsados del torneo por golpear a alguien del público con una pelota perdida. Esta vez no hubo impacto, ni drama mayor. Solo una advertencia y la sensación de que la suiza salió relativamente bien parada.
Entre charcos, advertencias y derrotas tempranas, el US Open arranca a trompicones. La lluvia empieza a retirarse. Las historias, en cambio, apenas están empezando.




