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Naomi Osaka avanza a la tercera ronda del US Open

Naomi Osaka volvió a sentirse en casa en el Arthur Ashe Stadium. No fue un paseo, ni mucho menos, pero la japonesa encontró respuestas cuando el partido se le torcía y cerró su pase a la tercera ronda del US Open con un trabajado 6-2, 5-7, 6-1 ante Katerina Siniakova.

Durante casi media hora, el duelo pareció un trámite. Osaka, dos veces campeona en Flushing Meadows y dueña de cuatro títulos de Grand Slam, mandaba con autoridad, golpeando limpio, sin dudas, como si aún viviera en aquella versión dominante que la convirtió en referencia del circuito. El 6-2 inicial cayó en 30 minutos, con apenas cuatro errores no forzados y la sensación de que la tarde sería corta.

La puesta en escena acompañaba. Plata y blanco bajo una chaqueta larga del mismo tono, visera blanca, un contraste total con el negro y las trenzas recogidas bajo la cinta con las que había homenajeado a Allen Iverson en su estreno nocturno. Imagen de estrella, tenis de campeona. Todo encajaba.

Hasta que dejó de hacerlo.

Con 4-2 arriba en el segundo set, Osaka tenía el partido encarrilado. Pero un juego interminable con su servicio abrió la puerta a Siniakova. La checa, número 1 del mundo en dobles, menos temible en individuales pero curtida en mil batallas, se agarró al encuentro. Le bastó ese resquicio. Osaka perdió el saque, perdió ritmo y perdió claridad: de cuatro errores no forzados en la primera manga pasó a 20 en la segunda. El nivel se desplomó. El marcador también.

Siniakova se llevó el set por 7-5 y el ambiente en la pista cambió. De exhibición a combate. Osaka necesitaba frenar la caída. Lo hizo a tiempo.

El parón estratégico llegó en forma de pausa en el vestuario. A la vuelta, otra jugadora. Más serena, más directa, menos castigadora consigo misma. Lo explicó después con honestidad: sentía que tenía que luchar, que había sido demasiado dura con ella en esa segunda manga y que el descanso le sirvió para reagruparse y volver con la idea de no dejarse nada dentro.

La reacción fue inmediata. Break para 2-0 en el tercer set, puño cerrado, mirada fija. El punto que definió el giro de guion llegó en un peloteo de 19 golpes, rematado en la red con una volea limpia, casi quirúrgica. No lo celebró con euforia desatada. Fue más un suspiro de alivio que un grito de alegría. Sabía que ahí se había roto definitivamente la resistencia de Siniakova.

Desde ese momento, la checa apenas pudo sostenerse. Osaka aceleró, recuperó la profundidad de sus golpes, ajustó el margen de error y firmó un contundente 6-1 final. Victoria en tres sets, con altibajos marcados, pero con una señal clara: cuando el partido se complica, su instinto competitivo sigue intacto.

Mientras Osaka sufría y respondía, el resto de la jornada en Nueva York se movía a otro ritmo.

Iga Swiatek, campeona del US Open en 2022, apenas dejó resquicios a Nadia Podoroska: 6-3, 6-2, un triunfo sin sobresaltos que confirmó la solidez habitual de la número 1 del cuadro femenino. Menos ruido, mismo mensaje: está lista para la segunda semana.

Alex Eala, cabeza de serie número 17 procedente de Filipinas, tuvo que armarse de paciencia. Su partido se retrasó por el maratón previo entre Felix Auger-Aliassime, tercer favorito, y Karen Khachanov, que se estiró hasta el cuarto set y alargó la espera en la pista.

La noche quedaba reservada para otra de las grandes protagonistas del torneo: Coco Gauff. La campeona en Flushing Meadows en 2023 se mide a Paula Badosa en un duelo con aroma a gran cita. Después saltará a la pista Alexander Zverev, número 1 del cuadro masculino, que busca un partido más tranquilo ante Quentin Halys tras necesitar cinco sets para superar a Lorenzo Sonego el martes y esquivar por muy poco un dato incómodo: convertirse en el primer número 1 en caer en la primera ronda de un grande masculino desde 2003.

Badosa, por su parte, llega con carga extra en las piernas. Tuvo que terminar su debut el miércoles, después de que la lluvia interrumpiera su estreno el martes y condicionara el calendario durante varios días. Este jueves, por fin, el sol volvió a imponerse sobre Nueva York y permitió que la jornada fluyera.

Entre rayos de sol y sombras pasajeras, el día dejó una certeza: Naomi Osaka aún no muestra su mejor versión de forma constante, pero cuando el partido se enreda y el escenario aprieta, su tenis y su carácter siguen encontrando la manera de imponerse. La pregunta ahora es cuánto puede crecer su nivel a medida que el torneo se adentra en territorio de campeonas.