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Naomi Osaka y su homenaje a Allen Iverson en el US Open

Naomi Osaka convierte el túnel del US Open en su propio Met Gala… con Allen Iverson como musa inesperada.

La japonesa, cuatro veces campeona de Grand Slam, volvió a demostrar que su entrada a pista es ya un espectáculo paralelo al partido. Esta vez, en el Arthur Ashe Stadium, llevó el concepto un paso más allá: no solo vistió diferente, se presentó directamente en modo cosplay.

Camino a su debut en primera ronda, Osaka apareció con una sudadera de manga corta con capucha, mangas de compresión rojas y negras en los brazos y una falda larga hasta los pies. Nada de la clásica estética ligera de tenis. Cuando se quitó la capucha, terminó de completar el impacto: cinta negra en la cabeza y el pelo trenzado en cornrows.

El guiño no era casual. Era un homenaje directo a Allen Iverson, leyenda de la NBA y miembro del Hall of Fame.

“Es, supongo, mi tributo a Iverson. Me gusta mucho”, explicó Osaka tras su victoria en primera ronda. “Nike dijo baloncesto, así que dije: ‘Vale, quieres baloncesto, te daré baloncesto’”.

La marca ha apostado por un hilo conductor de baloncesto para algunos de sus deportistas en este US Open en Nueva York, una elección que encaja con el contexto: los New York Knicks conquistaron en junio su primer título de la NBA desde 1973. Dentro de ese marco, por ejemplo, la número 1 del mundo Aryna Sabalenka saltó a la pista con un vestido naranja, un claro guiño a uno de los colores emblemáticos de los Knicks.

Hasta ahí, todo encaja. Osaka, sin embargo, decidió romper la lógica del relato corporativo.

Su tributo a Iverson no tiene conexión directa ni con Nueva York ni con Nike. El base jamás jugó en una franquicia neoyorquina. Nacido en Virginia y formado en Georgetown, en Washington D. C., construyó la mayor parte de su carrera en los Philadelphia 76ers, un rival histórico de los Knicks.

Y hay otro matiz que hace el homenaje aún más peculiar: Iverson no fue una figura de Nike. Tras ser elegido número 1 del Draft de 1996 por los 76ers, firmó con Reebok, alianza de la que salió una de las líneas de zapatillas más icónicas de la historia del baloncesto. El once veces All-Star llegó incluso a cerrar un acuerdo vitalicio con la marca.

Nike propone Nueva York y Knicks. Osaka responde con Philadelphia y Reebok en espíritu. Un choque de universos que, sin embargo, encaja a la perfección con la tenista: una jugadora que siempre ha preferido marcar su propio camino antes que seguir el guion establecido.