Navone sorprende a Djokovic en el US Open
Novak Djokovic conoció algo nuevo en el US Open: la derrota en la primera ronda. A los 39 años, el serbio, dueño de 24 títulos de Grand Slam, se despidió a las primeras de cambio en Flushing Meadows, sorprendido por un implacable Mariano Navone en un duelo de casi cinco horas que acabó rozando la medianoche neoyorquina.
El argentino se impuso por 7-6(5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1 en una batalla que empezó como un pulso táctico y terminó convertida en un calvario físico para Djokovic. El marcador cuenta una remontada; las imágenes, un derrumbe.
Primer Set
El primer set marcó el tono: tenso, largo, sin concesiones. Djokovic buscó mandar con su resto, Navone se aferró a cada punto. El tie-break cayó del lado del argentino y encendió una alarma que, por entonces, aún parecía controlable para el campeón de 2023.
Reacción de Djokovic
Djokovic reaccionó con orgullo. Se llevó el segundo set 7-5, se apuntó también el tercero 6-4 y dio la sensación de tener el partido donde tantas veces lo ha tenido: bajo su control, con el rival obligado a rozar la perfección para sostenerse. Pero el cuerpo del serbio contaba otra historia.
Como ya le ocurrió en Cincinnati a comienzos de mes, la resistencia física empezó a resquebrajarse. Djokovic vomitó al menos una vez sobre la pista, mostró gestos claros de calambres en el pie izquierdo y pidió asistencia médica para la zona lumbar entre el cuarto y el quinto set. Sobre el cemento de Nueva York, su leyenda chocó con un límite muy humano.
“Yo no lo disfruté”, admitió después. “Creo que fue obvio que fue una sensación horrible en la pista para mí. Es algo que, por desgracia, he venido arrastrando prácticamente en cada partido este año: vómitos, arcadas, un problema serio ahí. Luego todo mi cuerpo empieza a colapsar, básicamente calambres y dolor. Sí, la espalda se rindió al final, y el hombro, y no pude cerrarlo”.
Desenlace del Partido
La frase “no pude cerrarlo” resume la noche. Con dos sets a uno arriba, Djokovic dejó escapar la cuerda. Navone olió sangre y se lanzó. El cuarto parcial fue un vuelco total: 6-2 para el argentino, más fresco, más suelto, castigando cada bola corta. El quinto se convirtió en un monólogo: 6-1, con el serbio prácticamente anclado, limitado, sin capacidad de reacción.
El dato subraya la magnitud del golpe: es su eliminación más temprana en un grande desde el Abierto de Australia de 2006, cuando cayó ante el estadounidense Paul Goldstein. Veinte años de diferencia. Otra época, otro jugador, otro cuerpo.
Djokovic, que levantó su último Grand Slam precisamente en el US Open 2023, sigue persiguiendo el ansiado título número 25. Esta vez, la caza terminó antes incluso de empezar a tomar forma. La pregunta ya no es solo cuándo llegará ese trofeo, sino cuánto margen le concede su físico para seguir persiguiéndolo.
Buse y Parry llegan encendidos al US Open
Mientras Djokovic se marchaba prematuramente de escena, otros aterrizan en Nueva York con el motor al máximo. Ignacio Buse y Diane Parry firmaron la semana perfecta en sus torneos de preparación y se presentan en el US Open con título bajo el brazo y confianza disparada.
Buse, de 22 años, se proclamó campeón del Winston-Salem Open y se convirtió en el ganador más joven en la historia del torneo. Derrotó a Arthur Fery por 6-3 y 6-2 en la final, un triunfo rotundo que le entrega el segundo título de nivel tour de su carrera y consolida una temporada que ya lo ha llevado hasta el número 30 del ranking, la mejor posición de su trayectoria.
El peruano no solo suma trofeos; suma autoridad. En Winston-Salem dominó con claridad, confirmó su progresión y se coloca como uno de esos nombres que nadie quiere ver en las primeras rondas de un grande.
En el circuito femenino, Diane Parry rompió por fin su techo. En Monterrey, la francesa conquistó el primer título WTA de su carrera al derrotar a Elise Mertens por 6-4, 0-6 y 6-3 en la final de un WTA 500 que puede cambiarle la vida deportiva.
Parry llegaba con un lastre incómodo: 0-5 en semifinales de torneos de nivel tour. En México, ese bloqueo se rompió. Superó a la quinta cabeza de serie, Ann Li, para meterse en su primera final y, ya allí, volvió a imponerse a Mertens por segunda vez en dos semanas para levantar el trofeo.
Su camino en Monterrey fue una demostración de consistencia ante rivales de peso: cinco victorias ante jugadoras Top 50, derrotando a Mertens, Li, Clara Tauson, Oleksandra Oliynykova y Donna Vekic. No fue un cuadro amable, fue un título trabajado a golpe de autoridad.
El botín de la semana se completó con los éxitos en dobles. En Winston-Salem, Petr Nouza y Neil Oberleitner se impusieron a Austin Krajicek y Nikola Mektic en la final masculina. En Monterrey, el título de dobles femenino fue para la pareja formada por Maya Joint y Yifan Xu, vencedoras ante Mariia Kozyreva y Maia Lumsden.
El US Open se abre, por tanto, con un contraste poderoso: una leyenda que tropieza donde nunca había caído tan pronto y dos nombres emergentes que llegan con la confianza a tope. En un cuadro que ya ha perdido a Djokovic a las primeras de cambio, cada nueva historia de ascenso cobra todavía más peso. ¿Quién aprovechará el vacío que deja el rey herido en Nueva York?




