Ohio State se enfrenta a Memphis en un partido crucial
La noche del 6 de septiembre en el Jesse Owens Memorial Stadium no será un simple cierre de calendario. Para Ohio State, el duelo ante Memphis (7 p.m., transmisión por B1G+) es el último examen antes de sumergirse en el exigente calendario de conferencia. Llega en el momento justo, con las Buckeyes en racha y con una clasificación que las coloca entre las potencias del país.
El acceso y el estacionamiento serán gratuitos, un detalle que encaja con el ambiente universitario de Columbus: gradas llenas, banda sonora constante y un equipo local que se ha ganado el derecho a ilusionar.
Un arranque de temporada que impone respeto
Ohio State aterriza en este partido con un registro de 3-0-1 y la sensación de estar creciendo semana a semana. Su última exhibición fue un contundente 4-0 en casa ante Princeton, un marcador que no solo refleja pegada, sino también una estructura sólida en todas las líneas.
Ese encuentro dejó varios nombres propios. Mia Stevens firmó su primer gol universitario, culminando una asistencia precisa de Callie Tumilty, un tanto que habla tanto de talento como de confianza. Amanda Schlueter se adueñó del protagonismo con un doblete: abrió el marcador en el primer minuto y lo cerró desde el punto de penalti en el último. De área a área, de inicio a final. Un partido redondo.
Entre medias, Jadin Bonham se encargó de tejer juego y cifras. Dos asistencias, una en el primer gol de Schlueter y otra en el tanto de Elle Britt, confirmaron su peso en la creación ofensiva de las Buckeyes.
Detrás, la seguridad tuvo nombre propio: Peighton Northrup. La guardameta sumó el tercer partido sin encajar goles de su carrera, con dos intervenciones clave, respaldada por una defensa que solo permitió dos remates a puerta de Princeton. Un muro colectivo. No es casualidad que Northrup haya sido nombrada recientemente B1G Goalkeeper of the Week.
Un ranking que obliga a dar un paso al frente
La recompensa a este inicio de curso se ve también en los números. Ohio State aparece esta semana como número 8 en el ranking de entrenadores, su mejor posición desde octubre de 2024. No es un dato menor: habla de continuidad, de proyecto y de una camiseta que ya suma 47 triunfos ante rivales del Top 25.
Ese contexto convierte el duelo ante Memphis en algo más que un amistoso de lujo. Es el último partido no conferencial, el último laboratorio antes de que cada punto pese el doble. Y el rival no llega como invitado de piedra.
Memphis, un viejo recuerdo y un reto actual
Memphis se presenta en Columbus con un balance de 2-2-1 y un detalle que la define: es el único representante de la American Conference en el Top 25 del IWSOC Coaches’ Poll. Un equipo incómodo, competitivo, acostumbrado a pelear desde la segunda línea del foco mediático.
Será apenas el segundo enfrentamiento histórico entre ambos programas. El primero, en 2023, cayó del lado de las Tigers. Ese antecedente flota en el ambiente. No hay margen para la relajación, menos aún con un rival que ya sabe lo que es ganar este duelo.
Ohio State, por su parte, llega con un registro de 2-1-1 ante equipos que actualmente pertenecen a la American Conference. Un dato que refuerza la idea de que no se trata de un territorio desconocido, pero sí de un examen exigente.
Un último ensayo con aroma a gran noche
Todo se condensa en 90 minutos: un equipo local en su mejor racha reciente, una portera premiada, una delantera afinada y una clasificación que exige estar a la altura del número que luce al lado del nombre. Al frente, unas Tigers que ya saben lo que es aguar la fiesta y que representan a toda una conferencia en el Top 25.
Para Ohio State, no es solo el cierre del tramo no conferencial. Es la oportunidad de enviar un mensaje claro antes de que empiece lo serio: ¿está este grupo preparado para sostener el peso de un Top 10 durante toda la temporada? La respuesta empezará a escribirse en Columbus, bajo los focos del Jesse Owens Memorial Stadium.




