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O'Neill y la elección de Tounekti tras la derrota en Ibrox

La derrota en un derbi siempre deja cicatrices. Una por cada gol. Y en Ibrox fueron tres. Pero, para muchos en el entorno del Celtic, el golpe más doloroso no estuvo solo en el marcador, sino en la hoja de alineación de Martin O'Neill.

El técnico tendrá que lidiar con las críticas por su planteamiento en la caída 3-0 ante Rangers en los cuartos de final de la League Cup. No lo dice cualquiera: lo apunta Cillian Sheridan, exdelantero del club, que no se mordió la lengua al analizar lo ocurrido.

“Demasiados jugadores no aparecieron en Ibrox”, sentenció Sheridan en el Scottish Football Podcast de la BBC.

Tounekti de inicio, Hassan al banquillo

Sheridan se declaró “sorprendido” al ver a Tounekti en el once inicial por delante de Haissem Hassan, fichaje veraniego llamado a aportar desequilibrio y gol. El francés no saltó al césped hasta el descanso, con el equipo ya contra las cuerdas y la eliminatoria prácticamente escapándose.

Para el exatacante, el escenario pedía otra cosa. Él imaginaba un tridente ofensivo muy distinto: Hassan, Kasper Hogh y Camilo Duran. Más colmillo, más amenaza, más presencia en campo rival desde el primer minuto.

Si había dudas sobre el estado físico de Hassan, Sheridan lo tiene claro: había que empezar con él.

“Si había preocupaciones sobre la condición de Hassan, lo arrancas y le das 60 minutos”, razonó.

En su cabeza, el guion era evidente: el cambio al descanso estaba escrito desde el momento en que se anunció el equipo.

Y así fue. El ajuste llegó tarde, con Rangers ya instalado en una zona de confort que un derbi jamás debería permitir.

Un once bajo sospecha y un banquillo discutido

La crítica no se detiene en un solo nombre. Sheridan apunta a algo más amplio: la sensación de que, ante el gran rival, “demasiados jugadores no se presentaron”. En un partido de este calibre, esa frase pesa como una losa.

O'Neill, advierte, no saldrá ileso del análisis. “Seguramente recibirá un poco de crítica, probablemente por sus elecciones y por uno o dos cambios que hizo”, señaló.

En clubes como Celtic y Rangers, el contexto agranda cada tropiezo. Un mal resultado no es solo una mancha en la estadística: se convierte en diagnóstico, en alarma, en debate nacional.

“En cuanto llega un mal resultado, se magnifica y la temporada parece estar en crisis”, recordó Sheridan.

El 3-0 en Ibrox encaja perfectamente en ese molde. No es una derrota cualquiera. Es una que abre interrogantes sobre jerarquías, roles y valentía en las decisiones.

Europa como examen inmediato

El calendario no concede tregua ni tiempo para lamerse las heridas. El jueves llega el estreno en la Europa League, en casa, ante Ferencvaros. Apenas tres días antes de volver a medirse a Rangers, esta vez en la Scottish Premiership.

Sheridan no duda de que habrá consecuencias. Espera cambios. “Puedo imaginar que el personal cambie el jueves”, dijo, convencido de que O'Neill moverá piezas tras el golpe en el derbi.

La cita europea se convierte así en algo más que un debut continental: es un laboratorio urgente, un ensayo general con presión real. Cada elección de O'Neill será leída a través del prisma de Ibrox y con la sombra del próximo clásico asomando en el horizonte.

El técnico del Celtic sabe que en este tipo de banquillos no existe el margen para encadenar dudas. La próxima alineación no solo responderá a un plan de partido. Responderá a una pregunta mucho más incómoda: quién está realmente preparado para aparecer cuando el escudo pesa el doble.