Park Ji-hyun se une a Project B, la nueva liga de baloncesto femenino
El baloncesto femenino tiene una nueva frontera y Park Ji-hyun ha decidido cruzarla. La estrella surcoreana de Los Angeles Sparks, una de las figuras emergentes más interesantes de la WNBA, se ha comprometido con Project B, la ambiciosa liga internacional que arrancará en 2027. El anuncio, acompañado de la confirmación de un campus de entrenamiento en Seúl, marca un movimiento que va mucho más allá de una simple firma.
Seúl, epicentro de un proyecto que quiere cambiar las reglas
Project B celebrará su primer gran campus del 6 al 12 de enero de 2027 en el Park Hyatt Seoul, en pleno distrito de Gangnam. No será una simple concentración: jugadores, entrenadores y representantes de la nueva liga se reunirán allí para empezar a dar forma, en la pista y en los despachos, a un torneo que aspira a reconfigurar el calendario y la economía del baloncesto profesional.
Detrás de la idea aparecen Jeff Prentice y Grady Burnett, exejecutivo de Google y Facebook. Su plan es claro: dos ligas separadas, femenina y masculina, cada una con seis equipos de 11 jugadoras o jugadores. Un formato compacto, pensado para viajar, para televisarse bien, para entrar en mercados donde el baloncesto ya late y donde todavía puede crecer mucho más.
Un calendario hecho a medida de las estrellas WNBA
La primera temporada de Project B está programada de enero a abril de 2027. No es un detalle menor. Ese tramo del año esquiva de forma milimétrica el calendario de la WNBA, que va de mayo a octubre. El mensaje es evidente: no se trata de competir con la liga estadounidense, sino de ofrecer a sus jugadoras una segunda gran plataforma, con mejores condiciones y un escaparate global.
Los torneos de Project B se disputarán en Asia, Europa y América Latina. Valencia y Tokio ya están confirmadas como sedes. Dos plazas con tradición, afición y mercado, que dan una pista del tipo de escenario que busca la nueva competición: ciudades con cultura deportiva, pero también con proyección internacional y capacidad de negocio.
Más dinero y participación en la propiedad
La apuesta económica es tan agresiva como simbólica. Project B ha anunciado que planea pagar a las jugadoras más que la WNBA y, además, ofrecerles una participación accionarial en la propia liga. No solo salario: también propiedad. Un giro importante en un contexto en el que muchas estrellas se ven obligadas a encadenar temporadas en distintas ligas para maximizar sus ingresos.
El proyecto ya ha seducido a nombres de peso. Junto a Park Ji-hyun se han comprometido Nneka Ogwumike, también de Los Angeles Sparks, y Alyssa Thomas, figura de Phoenix Mercury. Cuando referentes consolidadas del baloncesto estadounidense se alinean con una liga que aún no ha jugado un solo partido, el mensaje al mercado es nítido: esto va en serio.
Park Ji-hyun, de pionera en Corea a pieza clave del nuevo mapa
Para Park, el movimiento encaja con una carrera construida a base de abrir puertas. Fue la tercera jugadora surcoreana en llegar a la WNBA, pero su historial de “primera vez” viene de lejos. Número uno del draft de la Women’s Korean Basketball League, Novata del Año en la temporada 2018–2019 y pieza fundamental en los tres títulos de liga conquistados por Asan Woori Bank, la exterior surcoreana se ha acostumbrado a liderar proyectos ganadores.
Su recorrido internacional también habla de una jugadora sin miedo a cambiar de contexto: Australia, Nueva Zelanda, España… Park ya sabe lo que es adaptarse a distintos estilos, idiomas y exigencias competitivas. Project B añade una nueva capa: una liga naciente, con estructura global y la promesa de situar a las jugadoras en el centro del negocio.
Que una figura asiática con proyección WNBA se convierta en uno de los rostros de este proyecto no es casual. Es una declaración de intenciones hacia un mercado clave y, al mismo tiempo, una oportunidad para que Park se consolide como referencia no solo en Corea del Sur, sino en el mapa mundial del baloncesto femenino.
La pregunta ya no es si Project B logrará arrancar. La cuestión es hasta qué punto firmas como la de Park Ji-hyun pueden acelerar un cambio profundo en cómo, dónde y por cuánto juegan las mejores del mundo.




