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El peso de la historia en el Signal Iduna Park

Cuando la música de la UEFA Champions League suena en Dortmund, las estadísticas se ponen del lado del Borussia. El arranque europeo en casa suele ser territorio BVB: cuatro victorias, dos empates y solo una derrota en sus estrenos como local en la competición.

Aquella única mancha data de otro fútbol, de otra era. El 13 de septiembre de 1995, en su primer partido de Champions, el equipo dirigido por Ottmar Hitzfeld cayó 3-1 ante la Juventus que acabaría levantando el título. Desde entonces, el público de Dortmund no ha vuelto a ver perder a los suyos en una jornada inaugural europea en casa.

La tendencia reciente es todavía más contundente. En los últimos cuatro estrenos de Champions en su estadio, el Borussia Dortmund no ha encajado ni un solo gol. Cuatro partidos, cero tantos en contra y un patrón claro: solidez atrás, eficacia justa pero suficiente arriba.

Marcadores: 1-0 frente a Ajax en 2012, un 2-0 autoritario contra Arsenal en 2014, un 0-0 áspero pero valioso ante Barcelona en 2019 y un 3-0 incontestable frente a Copenhagen en 2022.

Cada uno con su matiz, todos con el mismo mensaje: abrir la Champions en Dortmund suele ser un mal negocio para el visitante.

Villarreal, ante su muro particular

Al otro lado aparece Villarreal CF con una mochila mucho más incómoda. El club castellonense jamás ha ganado en la primera jornada de una fase de grupos de UEFA Champions League: tres empates, dos derrotas. Un registro que contrasta de forma brutal con la fiabilidad alemana.

El último precedente tampoco invita al optimismo para el conjunto español. En el arranque de la pasada temporada, el Villarreal se marchó de Londres con una derrota por 1-0 ante Tottenham Hotspur, otro estreno cuesta arriba en un torneo que no perdona despistes.

Un anfitrión que convierte su estadio en fortaleza cada vez que se alza el telón europeo. Un visitante que aún busca su primera victoria en una jornada inaugural de Champions. Las cifras no deciden partidos, pero marcan el ambiente. Y en Dortmund, el ambiente pesa.