Remontada épica de RC Lens en Praga
RC Lens se negó a morir en Praga. Se negó en el 89’, en el 91’ y en el 93’. Y al final, encontró a su héroe: Ruben Aguilar, autor del 3-2 definitivo ante Slavia Prague en el Fortuna Arena, en una de esas noches europeas que se quedan pegadas a la memoria del club.
El equipo de Dino Toppmöller parecía condenado a una derrota cruel. Con Slavia en inferioridad numérica, Sturm puso el 2-1 en el minuto 89 y el estadio checo estalló convencido de que el golpe era definitivo. Diez contra once, ventaja en el marcador y el reloj como aliado. Todo apuntaba a un castigo durísimo para los franceses.
Pero Lens se agarró al partido con uñas y dientes.
Thauvin abre la puerta al milagro
Cuando el tiempo ya se consumía, apareció Florian Thauvin. Minuto 91. Frialdad de veterano, instinto de campeón. El francés firmó el 2-2 y cambió por completo la atmósfera del encuentro. De la resignación a la fe en un instante. Slavia, que ya se veía con los tres puntos, empezó a temblar.
El empate no era solo un gol. Era un mensaje: Lens no se iba a conformar.
Y entonces llegó Aguilar.
El disparo que rompe una racha de 26 años
Minuto 93. Balón para Ruben Aguilar en la frontal, decisión instantánea, disparo tenso, ajustado al palo. El balón besó el interior del poste y se coló. Silencio helado en las gradas locales, explosión de locura en el sector visitante. 3-2. Remontada consumada en apenas cuatro minutos.
Con ese gol, Lens firmó su primera victoria a domicilio en la UEFA Champions League desde 1998. Veintiséis años después, el club norteño volvió a gritar bien alto en Europa lejos de casa. No fue una victoria cualquiera. Fue una declaración de carácter.
“Solo en este club se viven emociones así”
Aguilar, todavía con la adrenalina a flor de piel, lo resumió ante los micrófonos de Canal+ con la claridad de quien entiende dónde está y qué representa este escudo. Subrayó el vínculo emocional del vestuario, esa idea de sufrir juntos como base de todo lo que construyen.
Para él, defender estos colores tiene un precio: entregarse por completo. Lo dejó claro: cuando se viste el logo de Lens, hay que dar el 100 por cien. No hay término medio. El lateral habló de orgullo, de la responsabilidad con la gente de Lens y de la singularidad del club, de esas emociones que, según él, solo se viven allí. Y remató con una confesión sincera: nadie habría podido escribir un guion así.
En una noche así, el peso de las palabras coincide con el de los hechos.
Dos viejos conocidos, un mismo sueño
La historia tenía otro hilo emocional: su sociedad con Florian Thauvin. No es una conexión improvisada. Se conocen de tiempo atrás, han compartido entrenamientos en etapas anteriores y su relación va más allá del césped.
Por eso, para Aguilar, ver a los dos marcando en la Champions League la misma noche tuvo un sabor especial. Habló de su “amigo Flo”, del premio al mejor jugador del partido que se llevó el atacante y de la alegría genuina por el éxito de su compañero. Entre líneas, se percibe algo que no se entrena: complicidad.
El defensor no se quedó solo en los nombres propios. Señaló al grupo entero, incluidos los suplentes, como parte de la misma obra. Todos unidos en cada giro del encuentro, todos empujando en la misma dirección mientras el partido se descontrolaba. Sufrir juntos, disfrutar juntos, ser recompensados juntos. Esa es la idea que repite el vestuario.
De la euforia europea al reto doméstico
La victoria en Praga no solo deja tres puntos y un recuerdo imborrable. Deja también una inercia poderosa. Una sensación de equipo que no se rinde, que encuentra respuestas en el descuento y que se alimenta de la épica para reforzar su identidad.
Ahora, el desafío es otro. Sin tiempo para recrearse demasiado en la gesta, el equipo de Toppmöller regresa a la Ligue 1. El domingo, RC Lens recibe a Le Mans FC con la obligación de transformar esta noche de Champions en combustible para el campeonato doméstico.
Si el carácter mostrado en Praga se traslada al día a día de la liga, esa remontada no será solo una anécdota europea. Puede convertirse en el punto de inflexión de toda una temporada.




