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Resumen de la segunda ronda del US Open 2023

En una jornada que olió a cemento caliente y a nervios de segunda ronda en Flushing Meadows, el foco se repartió entre veteranas campeonas, aspirantes al título y adolescentes sin miedo al escenario. El resultado: una ristra de partidos que explican por qué el US Open nunca es un simple trámite.

Osaka sufre, pero manda

Naomi Osaka, dos veces campeona en Nueva York, volvió a demostrar que su tenis ya no fluye con la facilidad de antaño, pero que su instinto competitivo sigue intacto. Venció a Katerina Siniakova por 6-2, 5-7 y 6-1 en Arthur Ashe, un marcador que esconde un tramo central lleno de dudas.

La japonesa arrancó como lo que es: una especialista brutal en pista dura. Se adelantó 6-2, 4-2, dominando desde el fondo, acelerando con el drive y castigando cada segundo saque de la checa. Parecía una tarde corta.

Entonces el partido se torció. Problemas con el lanzamiento de bola, segundos saques blandos, errores de revés. Siniakova, que venía a tirones, se agarró al encuentro, enlazó cuatro juegos seguidos y se llevó el segundo set 7-5, rompiendo una dinámica que Osaka creía bajo control.

El susto la despertó. Tras pasar por el vestuario, regresó con las ideas más claras y una dirección simple: mandar. Rompió de inicio, se puso 3-0 y, esta vez, no aflojó la mano. El 6-1 final del tercer set tuvo algo de ajuste de cuentas con sí misma: tenis más limpio, puntos bien construidos y un servicio mucho más fiable cuando tocaba cerrar. Le espera Elise Mertens en la tercera ronda, un examen serio para medir si esta versión de Osaka puede aspirar a algo más que a sobrevivir semana a semana.

Swiatek, en modo rodillo silencioso

En Grandstand, Iga Swiatek ofreció el contraste perfecto: cero drama, máxima eficacia. La polaca, campeona en 2022, despachó a Nadia Podoroska por 6-3 y 6-2, sin ceder el saque y dejando la sensación de que su tenis vuelve a sonar a años grandes.

Arrancó con tres juegos en blanco al servicio, se hizo con el primer set 6-3 y, cuando olió debilidad al otro lado de la red, apretó. Rompió al inicio del segundo parcial, sumó un doble break para 4-1 y ya no levantó el pie. Cerró 6-2, con golpes planos, agresivos, y una confianza que este año le había faltado a menudo.

Los números son fríos, pero el lenguaje corporal no engaña: Swiatek se mueve ligera, mira al box con seguridad y parece haber dejado atrás las dudas que la persiguieron durante buena parte de la temporada. Su siguiente rival saldrá de Harriet Dart o Marie Bouzkova, pero la sensación es clara: la número 8 del cuadro vuelve a caminar como favorita encubierta.

Anisimova sobrevive a la rebelión de Tagger

En el mismo escenario, Amanda Anisimova tuvo que trabajar bastante más de lo previsto para imponerse a Lilli Tagger, debutante de 18 años en el US Open, por 6-3, 3-6 y 6-1.

La estadounidense, finalista el año pasado, se llevó el primer set con autoridad, 6-3, apoyada en un saque sólido y en su derecha pesada. Pero Tagger no viajó a Nueva York para hacer de figurante. La austríaca subió líneas, arriesgó con el resto, rompió en el inicio del segundo set y mantuvo la ventaja con una madurez impropia de su edad. El 6-3 la metió de lleno en el partido y encendió las alarmas en el box de Anisimova.

El tercer set fue otra historia. Anisimova ajustó el resto, se plantó más dentro de pista y empezó a castigar el segundo servicio de Tagger. Tras un juego eterno al inicio del parcial, con hasta seis bolas de break, terminó por romper para 3-0 y ahí se quebró el encuentro. El 6-1 final no refleja lo mucho que tuvo que apretar la estadounidense, pero sí deja una conclusión: ha sido exigida pronto y, si quiere volver a la final, tendrá que sostener ese nivel cuando lleguen rivales de mayor peso.

En tercera ronda le espera Anastasia Potapova o Leolia Jeanjean, con Mirra Andreeva proyectándose en un posible duelo de octavos que ya huele a choque generacional.

Keys firma una escapada de película

Si hubo un partido que resumió la locura del día, ese fue el de Madison Keys. La campeona del Australian Open y finalista aquí en 2017 remontó un encuentro que parecía perdido ante Anna Bondar: 5-7, 6-4 y 7-6(5), salvando cinco puntos de partido en el camino.

Bondar se llevó el primer set 7-5 y llegó a servir dos veces para cerrar el duelo en la tercera manga. Con 5-2 y saque, tuvo el billete en la mano, pero se le encogió el brazo: dobles faltas, errores de fondo, dudas en los momentos clave. Keys, que venía jugando a ráfagas, encontró entonces su derecha de siempre, esa que rompe pelotas y partidos. Recuperó un break, luego el segundo, y se agarró al partido con una mezcla de fe y potencia.

El supertiebreak fue un intercambio de golpes sin red. Mini-break para Keys, respuesta inmediata de Bondar, igualdad total hasta el 5-5. En ese punto, la estadounidense desató dos derechas descomunales, tomó ventaja 7-5 y ya no miró atrás. Acabó imponiéndose 10-5, después de haber estado a un punto de hacer las maletas hasta en cinco ocasiones. La húngara, que tuvo el triunfo en la mano, tardará en olvidar esta tarde. Keys, en cambio, se marcha con la sensación de que su torneo quizá empezó hoy.

Su próxima rival saldrá del duelo entre Qinwen Zheng y Yulia Putintseva. Si mantiene esa agresividad sin caer en el descontrol, volverá a aparecer en las quinielas.

Khachanov castiga al número 3

En la Louis Armstrong, Felix Auger-Aliassime volvió a dejar la impresión de un jugador atrapado entre su talento y su techo competitivo. El canadiense, tercer cabeza de serie, cayó ante Karen Khachanov por 6-7(3), 6-3, 6-2 y 6-2, en un partido que se le escapó físicamente y, sobre todo, mentalmente.

Felix arrancó bien, con un 3-0 de salida que se diluyó hasta un 3-3, pero supo apretar en el desempate para llevarse el primer set. Ahí se acabó su dominio. A partir del segundo parcial, se le vio lento, incómodo, con gestos de dolor en el pie aunque sin una lesión evidente. Khachanov, sin hacer nada espectacular, se limitó a alargar los puntos, a cargar sobre el revés del canadiense y a castigar su segundo saque.

El ruso se llevó el segundo set 6-3, se adelantó 4-1 con doble break en el tercero y ya no soltó la presa. El 6-2, 6-2 final en los dos últimos parciales habla de un partido que se inclinó sin remedio. Auger-Aliassime, semifinalista el año pasado y teórico aspirante al título, vuelve a salir pronto de un grande, alimentando la sensación de que le cuesta encontrar ese “último escalón” que diferencia a los candidatos reales de los eternos proyectos.

Khachanov, ex semifinalista también en Nueva York, se cita ahora con Benjamin Bonzi o Ignacio Buse, con la confianza de quien ha derribado a un cabeza de serie alto sin necesidad de jugar al límite.

Bouzkova arrasa y mira a Swiatek

En la pista 11, Marie Bouzkova impuso su solidez ante Harriet Dart con un claro 6-2 y 6-2. La británica, que había llegado a esta ronda desde la fase previa, nunca encontró la manera de incomodar a la checa, muy firme al servicio y precisa en los intercambios largos.

Bouzkova dominó desde el inicio, se llevó el primer set 6-2 y calcó el marcador en el segundo, cerrando el encuentro con autoridad. Su premio es mayúsculo: enfrentarse a Iga Swiatek en tercera ronda, un cruce que pondrá a prueba hasta dónde llega su tenis cuando al otro lado de la red aparece una campeona de Grand Slam en plena reconstrucción de su reinado.

Fritz acelera, el día hierve

Mientras todo eso sucedía, Taylor Fritz apenas dio opción a Mattia Bellucci en Arthur Ashe, Iva Jovic se medía a Fran Jones en la pista 17 y el torneo iba llenando su cuadro de nombres grandes y pequeñas historias. Mirra Andreeva avanzó, Alexandra Eala seguía arrastrando masas y el orden de juego dejaba claro que el cemento neoyorquino no va a conceder respiros.

Entre Osaka buscando ritmo, Swiatek afinando su maquinaria, Anisimova sobreviviendo a una adolescente sin complejos y Keys resucitando desde el abismo, la pregunta es inevitable: ¿quién va a imponer su ley en este caos controlado de Flushing Meadows?