Roberto De Zerbi y el desafío ante Newcastle
Roberto De Zerbi encara a Newcastle con la vista puesta también en el mercado
Tottenham Hotspur vive a dos velocidades. Sobre el césped, la mente en el duelo del sábado por la noche ante Newcastle United. En los despachos, el reloj marca una cuenta atrás feroz hacia el cierre del mercado. Y Roberto De Zerbi lo sabe.
El técnico italiano no escondió el escenario ante la prensa en Hotspur Way: tras más de 300 millones de libras invertidos este verano y casi 150 recuperados en ventas, el puzzle aún no está completo. Ni por arriba ni por abajo.
“Puede ser posible, salidas”, admitió, dibujando de un plumazo el clima de incertidumbre que rodea a los últimos días de ventana. El mensaje fue claro: si alguien se va, otro tendrá que llegar. “En el mercado de fichajes está todo loco, y tenemos que ser capaces de encontrar jugadores si algunos salen para hacer entrar a otro jugador”.
La frase resume el caos de agosto. De Zerbi insistió en esa idea, casi con resignación: “No lo sé. Ahora es diferente. El mercado de fichajes está loco. No se puede entender”. Y ahí dejó otra pista: pese a la fuerte inversión, todavía ve un hueco. “No esperaba una ventana como la que hemos hecho. Creo que podemos hacer un jugador más en una posición específica”.
Mientras él diseña el plan para frenar a Newcastle, Johan Lange exprime cada minuto. El director deportivo tiene hasta las 23.00 horas del martes para cerrar las carpetas abiertas. No son pocas.
Sintonía en los despachos
En medio del ruido, el club intenta transmitir calma y unidad. De Zerbi reveló que el jueves por la noche se sentó a cenar con los propietarios, con Johan Lange y con Vinai Venkatesham. No fue una velada social sin más.
“Fuimos a cenar con los dueños, Johan y Vinai, y hablamos de esto”, explicó. “Todos estamos en la misma página y hay una conexión muy buena”. El mensaje baja desde arriba: proyecto compartido, decisiones consensuadas, sin fracturas internas pese a la vorágine del mercado.
Maddison, dolor pero sin drama
Entre tanto movimiento, una buena noticia para el vestuario: James Maddison. El mediapunta, que sufrió una fractura en el hombro durante el 3-0 ante Brentford en el Gtech Community Stadium en la primera jornada de la Premier League, no arrastra una lesión tan grave como se temió en un primer momento.
“James Maddison no tiene un problema grande”, aclaró De Zerbi. “Solo dolor en el hombro izquierdo. Está trabajando, pero no sé si estará disponible para mañana”. El matiz es importante: el club respira aliviado, aunque el técnico no se atreve a garantizar su presencia ante Newcastle. La decisión se tomará al límite.
Kudus se acerca, Sarr en el aire
Las novedades no acaban ahí. De Zerbi dejó caer que Mohammed Kudus podría entrar ya en los planes de convocatoria, un refuerzo de peso para un equipo que busca elevar un punto más su amenaza ofensiva.
En el otro lado del tablero aparece Pape Matar Sarr. El centrocampista está bien físicamente, pero su futuro inmediato no está sellado. “Pape está bien. Tenemos que ver en los últimos días del mercado qué puede pasar con él”, apuntó el entrenador, sin cerrar ninguna puerta.
La línea de trabajo con la plantilla ha sido directa, casi cruda. “He sido muy claro con todos los jugadores”, subrayó. Para De Zerbi, la transparencia es la única forma de evitar sorpresas de última hora: “Si hablas con claridad, no puedes esperar sorpresas. Los jugadores que querían irse, se han ido”.
Queda, eso sí, un pequeño grupo en vilo. “Puede que tengamos algunos jugadores que quieran irse y están esperando; nosotros estamos esperando una oferta”. Hasta que suene el teléfono, todos siguen dentro. Pero todos saben a qué atenerse.
En ese contexto, el técnico marca la línea emocional del proyecto: “Tienes que sentirte orgulloso de estar aquí. Es un proyecto emocional el que estamos construyendo con jugadores nuevos”. No es solo una plantilla renovada. Es una identidad que se intenta forjar a toda velocidad, entre sesiones de entrenamiento, cenas con los dueños y un mercado que no da tregua.
Newcastle llega ya. El mercado se cierra el martes. Entre el césped y los fichajes, Tottenham camina por la cuerda floja de finales de agosto. La cuestión es clara: ¿quién seguirá sobre ella cuando se apague la última luz del deadline day?




