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El rompecabezas del Manchester United: dudas y falta de lateral izquierdo

En Carrington hablan de “reconstrucción”, pero el mercado de Manchester United huele más a improvisación que a plan maestro. El club ha invertido fuerte en el centro del campo con la llegada de Carlos Baleba desde Brighton por 70 millones de libras, operación que muchos dentro de la entidad consideraban el punto final del rediseño del mediocampo. Sin embargo, la sensación de cierre duró poco.

El nombre de Louis Page, centrocampista de 18 años de Leicester City, sigue rondando los despachos. United ha dejado la puerta entreabierta para volver a la carga por él, quizá en enero, quizá el próximo verano. Mientras tanto, Leicester lo protege: fue titular en el 0-0 ante MK Dons el pasado fin de semana y esta noche viaja con el equipo para medirse a Plymouth Argyle a las 19.45. No quieren perder a una de sus joyas.

Un lateral que nunca llega

En un verano en el que Chelsea vende como nadie, Arsenal se refuerza con Bruno Guimaraes, Liverpool apuesta por Bradley Barcola desde PSG y hasta Spurs ha gastado más, la afición de United mira el mercado con una mezcla de envidia y frustración. El equipo necesita competencia real para Luke Shaw, que entra en su decimotercera temporada en el club y encara el último año de contrato.

Alejandro Balde, de Barcelona, ha sido una opción recurrente en la mesa, pero nunca un objetivo claro y unánime. El interés en Jorge Salinas, del Racing Santander, fue rebajado desde dentro del club. También se sondeó la situación de Ian Maatsen en Aston Villa. Nada cristalizó.

Mientras tanto, uno de los pocos laterales izquierdos de la casa, Harry Amass, de 19 años, ya está con la maleta medio hecha. No jugó en la victoria 4-1 del Sub-21 ante Leicester el lunes y las conversaciones con Burnley, de Championship, avanzan hacia una venta definitiva. Le queda solo un año de contrato y United ha decidido hacer caja antes de perderlo gratis. Amass, está claro, no forma parte del futuro que dibujan en Old Trafford.

El retraso en la toma de decisiones ha salido caro. Durante semanas, en el club dudaron si reforzar la banda izquierda con un extremo o con un lateral. Cuando asumieron a finales de julio que Marcus Rashford no saldría, se centraron en un lateral y el favorito pasó a ser Lewis Hall, de Newcastle. Pero Newcastle, que ya ha ingresado más de 200 millones por Bruno Guimaraes, Sandro Tonali y Anthony Gordon, no tiene intención de vender a Hall, y menos a United, con quien no negocia una venta desde Andy Cole en 1995.

Myles Lewis-Skelly estuvo en el mercado, pero su precio, por encima de los 50 millones, y la maraña de intermediarios espantaron a United. Si hoy ocurre algo en el carril izquierdo, será más en la línea de Patrick Dorgu —fichado en el invierno de 2025 desde Lecce como apuesta de datos— que un golpe de efecto. Un perfil joven, relativamente discreto, que permita incluso liberar a Luke Shaw el próximo año para ir entonces a por un lateral de élite.

Mientras tanto, la operación Lewis Hall sigue flotando sobre el día de cierre. Desde Inglaterra se insiste en que una oferta de 75 millones podría hacer pensar a Newcastle, pero en United saben que lo más probable es que todo acabe en ruido y nada. Michael Carrick lo quiso todo el verano. Quizá demasiado tarde.

Gore se va, la academia se mueve

El movimiento no solo está en el primer equipo. Dan Gore, mediocentro de 21 años, se marcha cedido a Luton con una obligación de compra condicionada. No será el único canterano en cambiar de aires: en el club ya daban por hecho que varios “académicos” iban a salir en cascada.

La lista de aquel amistoso del Sub-21 en Altrincham, el mes pasado, ha adquirido un significado especial. Toby Collyer, capitán esa noche con 22 años, ya fue vendido. Habeeb Ogunneye, Louis Jackson, Jacob Devaney, el propio Gore, Jayce Fitzgerald y Ethan Wheatley han salido cedidos o traspasados. Fue la versión suave de Carrick de un “bomb squad”: un aviso silencioso de quién no entra en los planes.

En esa misma dinámica cae Chido Obi. Hace un año, su ausencia de la lista para la fase eliminatoria de la Europa League sorprendió a muchos, sobre todo porque ponía bajo los focos el rendimiento de Rasmus Hojlund y Joshua Zirkzee, fichados por un total de 108,5 millones. Obi era, por contraste, uno de los talentos mejor valorados de la casa.

Hoy, muchos que siguen el día a día del club dan por hecho que su etapa en United está prácticamente acabada. Solo tiene 18 años, pero viene de un año perdido: su última aparición con el primer equipo fue en mayo de 2025, apenas contó en pretemporada con Carrick y su lenguaje corporal en el Sub-21 dejó dudas. Su juego lejos del área tampoco convenció. Que se quedara fuera del Sub-21 el lunes no fue casualidad. Fue un mensaje.

Zirkzee, entre la grada y la incertidumbre

Joshua Zirkzee vive en un limbo incómodo. United está tranquilo con la posibilidad de que se quede; lo ven útil como jugador de plantilla, buen tipo y querido en el vestuario. El club ya ha pasado por algo parecido: hace tres años estaba dispuesto a vender a Scott McTominay y Harry Maguire. Rechazó una oferta de West Ham por McTominay, aceptó 30 millones por Maguire, pero el fichaje se cayó por un problema salarial. Ambos terminaron siendo claves en la temporada 2023/24 y firmaron actuaciones que, combinadas, ayudaron a salvar el puesto de Erik ten Hag con aquella remontada de octubre de 2023 ante Brentford.

Replicar esa historia con Zirkzee parece mucho más complicado. Solo ha sido titular una vez con Carrick y ha sido suplente sin minutos en los dos partidos de esta temporada. El mercado tampoco le sonríe: Juventus se va a llevar a Nick Woltemade desde Newcastle, uno de los posibles destinos del neerlandés, y Fiorentina tiene a Beto como prioridad. Las salidas se le cierran.

En United no descartan traer un sustituto si surge una oportunidad real de mejorar la delantera, pero nadie promete movimientos de última hora. Durante casi todo el verano, la línea oficial fue que un delantero no estaba en el radar. También se dijo algo parecido de Carlos Baleba al inicio de la ventana y terminó posando con la camiseta. Si alguien irrumpe en Carrington en coche a última hora, no sorprendería del todo.

Amad, valor alto y futuro incierto

El caso de Amad tiene matices distintos. Aston Villa apareció como pretendiente de forma inesperada y la respuesta fue igual de rápida: por ahora, nada. El equipo de Unai Emery ya tiene sus atacantes y United no se muere de ganas por vender.

Sin embargo, dentro del club se abre paso una idea clara: Shea Lacey podría adelantarse a Amad en la rotación. Con Bryan Mbeumo ya asentado como primera opción, cualquier oferta jugosa por un jugador que no apunta a tener muchos minutos será escuchada. El problema es el precio. United valora a Amad alto y no está dispuesto a regalarlo.

Una defensa a examen

Mientras el club duda en las bandas, la zaga al completo entra en un curso de evaluación. En United asumen que el próximo año habrá una reforma profunda en defensa, similar a la que se ha llevado a cabo en el mediocampo este verano. El plan contempla hasta tres fichajes defensivos en 2025.

Este verano, el foco nunca estuvo en la retaguardia. Solo se preguntó por Lewis Hall cuando quedó claro que Marcus Rashford no se movería. Aun así, el mensaje para los actuales defensas es nítido: nadie tiene el puesto asegurado.

Harry Maguire, Matthijs de Ligt y Lisandro Martínez deberán justificar su continuidad en los próximos nueve meses. Leny Yoro, de 20 años, y Ayden Heaven, de 19, se consideran apuestas de futuro, no soluciones inmediatas. En el lateral derecho, Diogo Dalot y Noussair Mazraoui compiten casi por la misma silla: ambos acaban contrato en 2028, con opción a un año más, y de cara al verano de 2027 uno de los dos podría salir para financiar un lateral derecho de nivel superior.

Fichajes que nunca fueron

El verano deja también un rastro de oportunidades perdidas. United sondeó a Aurelien Tchouameni, Lewis Hall, Manu Kone, Ederson y el propio Alejandro Balde. Ninguno llegó. Y la lista podría ser más larga, pero entonces el relato se acercaría más a la especulación que a la realidad contrastada.

Lo cierto es que, a horas del cierre, el club sigue sin resolver el agujero en el lateral izquierdo, sin definir el futuro inmediato de Zirkzee y con varios talentos de la academia haciendo las maletas. Mientras, se menciona a United en la pelea con Arsenal y Liverpool por un atacante valorado por Bournemouth cerca de los 100 millones, y el nombre de Kroupi se mezcla en los rumores de última hora.

Todo gira alrededor de una pregunta sencilla y brutal: ¿ha dejado United demasiado tarde los movimientos clave de este mercado? La respuesta no llegará en un comunicado ni en una rueda de prensa. Se verá en el césped, en la banda izquierda vacía, en los minutos que no tenga Zirkzee, en el destino de Amad y en la lista de salidas de la cantera.

Y, sobre todo, en lo que ocurra cuando el reloj marque la medianoche y el teléfono deje de sonar en Old Trafford.