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Rybakina alcanza el número uno del mundo tras remontar en Nueva York

Elena Rybakina ya tiene reservado su sitio en la cima. La kazaja se garantizó por primera vez en su carrera el número uno del ranking mundial al remontar a la campeona olímpica Zheng Qinwen en los cuartos de final del US Open, en un Arthur Ashe Stadium que la vio sufrir, enfadarse consigo misma y, al final, imponerse con autoridad: 3-6, 6-1, 6-4 en 2 horas y 14 minutos.

No fue un triunfo limpio. Fue una conquista.

De la frustración al control

Rybakina, 27 años, entró fría al partido. Acostumbrada a la sesión nocturna, se encontró con un duelo temprano, sombras sobre la pista y un inicio lleno de dudas. Zheng, agresiva desde el fondo, castigó cada bola corta y se llevó el primer set con inteligencia y paciencia.

La china, vigente campeona olímpica y número 121 del mundo tras pasar casi ocho meses fuera por una operación de codo, olió sangre en el octavo juego. Aprovechó las primeras bolas de ruptura del partido y se colocó 5-3 cuando Rybakina mandó un derechazo a la red. El noveno juego fue una batalla de 14 minutos: cinco bolas de break salvadas por Zheng, un ace, un revés ganador paralelo, un servicio ganador y varios errores de resto de la kazaja. A la cuarta bola de set, otro resto largo de derecha de Rybakina selló el 6-3.

“Fue muy duro. No empecé de la mejor manera. Estaba luchando un poco. Entramos en peloteos largos y cometí errores. Intentaba ser más agresiva porque sentía que no estaba empujando lo suficiente”, admitió después.

Hasta ese momento, el dato era demoledor: 0-6 en sus partidos del US Open cuando perdía el primer set. El pasado pesaba. Pero esta vez no se dejó atrapar.

El despertar de una número uno

La reacción fue inmediata. Rybakina abrió el segundo set con dos aces consecutivos. Un mensaje. Luego rompió el servicio de Zheng con un derechazo ganador para ponerse 2-0 y, cuando la china dispuso de una bola de break, la kazaja respondió de nuevo con la derecha para sostener el 4-1.

Su tenis cambió de tono. Subió la velocidad de la bola, se metió dentro de la pista, dominó con el saque. Otro derechazo ganador le dio el break para el 5-1 y, sin titubeos, cerró el set para forzar el tercero. La inercia ya era suya.

Entre punto y punto, la lucha era también interna. “Fue un partido difícil… No empecé bien, estaba demasiado negativa”, reconoció. “Ha sido un partido temprano. En mi cabeza me estaba quejando de la sombra… Me alegro de haber apartado todos esos pensamientos negativos. Solo me repetía: ‘Sigue luchando’”.

Esa voz interior la sostuvo cuando el partido se apretó en el set definitivo.

Un tercer set de detalles

En la manga decisiva, ninguna quiso ceder. Zheng, que llegaba desde la fase previa y acumulaba ya siete victorias en Nueva York, salvó una bola de break en el quinto juego. Rybakina hizo lo propio en el octavo. 4-4, tensión máxima, y la sensación de que un solo error podía decidirlo todo.

El desenlace llegó de la forma más cruel para la china: una doble falta en el noveno juego le entregó el break a Rybakina. La kazaja no perdonó. Sirvió para partido y cerró sin mirar atrás.

Con esta victoria, Rybakina eleva a 5-1 su balance particular frente a Zheng, con tres triunfos en este 2024, y demuestra que el problema en el pie que condicionó su preparación para el torneo ya es historia.

Zheng, por su parte, se queda a un paso de sus primeras semifinales en el US Open, pero se marcha con premio: tras partir de la previa como número 121 del mundo, su recorrido hasta cuartos le asegura entrar en el top-60 la próxima semana. “Tuve muchas oportunidades en el tercer set, pero no las aproveché. Es una pena perder este partido, pero obviamente puedo sacar cosas positivas de este US Open”, reflexionó. Y añadió sobre su plan de juego: “Quizá con su segundo saque podría haber sido más agresiva a veces y cometer un poco menos de errores al resto. Hoy han sido solo unos pocos puntos los que han marcado la diferencia”.

Una cima histórica para Kazajistán

El triunfo tiene un peso que va mucho más allá de unas semifinales de Grand Slam. Rybakina se convertirá en la primera jugadora kazaja en alcanzar el número uno del mundo y la trigésima mujer en la historia en ocupar la cima del ranking WTA. Desplaza a Aryna Sabalenka y, de paso, deja sin opciones de asalto al liderato a Coco Gauff y Jessica Pegula, las otras dos candidatas junto a ella en este US Open.

“Es solo un número ahora mismo”, dijo, fiel a su carácter sobrio. “Por supuesto, estoy en semifinales. Es un logro increíble, pero durante el partido siento que solo necesito centrarme en mi juego. Es algo de lo que vas a estar muy orgullosa cuando termines el año. No importa cuánto tiempo te quedes ahí, es un logro y me siento muy orgullosa”.

Rybakina, campeona de Wimbledon en 2022 y del Abierto de Australia este año, persigue ahora su tercer título de Grand Slam. Y lo hará ya como número uno virtual del mundo.

Su siguiente obstáculo llegará el jueves, en semifinales, ante la ganadora del duelo entre Coco Gauff, cuarta del ranking y doble campeona de Grand Slam, y Mirra Andreeva, la rusa de 19 años que ya reina en Roland Garros y figura como número cinco del mundo. En la otra semifinal se cruzarán Sabalenka y Pegula, en un choque de potencia y consistencia con aroma de revancha para ambas.

Rybakina ha roto su maldición en Nueva York cuando arrancaba en desventaja. Ha aprendido a pelear contra la sombra, la del estadio y la de sus propios fantasmas. Ahora que mira al resto del circuito desde lo más alto, la pregunta es otra: ¿quién se atreve a bajarla de ahí?