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Sabalenka avanza a cuartos de final en Nueva York

Aryna Sabalenka ya no solo defiende un título. Defiende una era. La bielorrusa, bicampeona vigente, volvió a imponer su ley en el US Open y se metió en sus cuartos de final consecutivos número seis, igualando una marca que solo Serena Williams había firmado en Flushing Meadows en la última década.

Lo hizo a su manera: a golpes, a gritos interiores y contra un estadio que, en su mayoría, quería otra historia.

Triunfó la suya.

Sabalenka superó a la estadounidense Taylor Townsend por 6-4 y 6-3 en un duelo mucho más incómodo de lo que sugiere el marcador. Diez quiebres de servicio, cambios constantes de inercia y un segundo set en el que llegó a ir 3-1 abajo antes de encadenar cinco juegos seguidos para cerrar la noche en 75 minutos.

Con esta victoria, suma 18 triunfos consecutivos en el US Open y mantiene intacta una racha de tres años sin perder en Nueva York, respaldada por sus títulos de 2024 y 2025. A sus 28 años, se convierte en la primera jugadora que alcanza seis cuartos de final seguidos en estas pistas desde Serena Williams en 2016. La estadounidense también fue la última en ganar tres ediciones seguidas del torneo. Sabalenka está a tres pasos de alcanzarla.

Un inicio caótico, una campeona implacable

El arranque fue un pequeño terremoto: cinco quiebres consecutivos, devoluciones agresivas a ambos lados de la red y ninguna capaz de proteger su saque. En medio del caos, Sabalenka fue la primera en ajustar la mira.

Townsend, especialista en dobles y siempre creativa, entró en la Arthur Ashe con un llamativo atuendo negro con plumas largas y un plan claro: incomodar, cortar el ritmo, subir a la red y arrastrar a Sabalenka a un tipo de partido que no siempre le resulta cómodo. Lo consiguió por tramos. La obligó a sacar para cerrar el primer set dos veces. Le arrebató la iniciativa al inicio del segundo.

Con 3-1 para la estadounidense y el público totalmente volcado con ella, el partido olía a giro argumental.

Entonces apareció la versión campeona.

Sabalenka, consciente de que necesita el título para conservar el número uno del mundo, respondió con un quiebre en blanco que cambió el tono del encuentro. Desde ahí, apretó el puño, ajustó el margen de error y no volvió a soltar el control: solo perdió cinco puntos en los últimos cinco juegos. Un sprint final demoledor que silenció a más de uno en la grada y cortó de raíz el sueño de Townsend.

Fortaleza mental en territorio hostil

No siempre se ha visto a Sabalenka tan serena en escenarios adversos. En el pasado, partidos con público en contra y rivales imprevisibles le costaron nervios, raquetas y resultados. Esta vez, no.

“Solo intentaba mantenerme concentrada en mí misma, no solo punto a punto, sino bola a bola”, explicó después. Sabía que el segundo set era “un momento clave”. Y lo jugó como tal.

La campeona reconoció el desafío que planteó Townsend, a la que definió como una jugadora “increíble”, valiente, agresiva en la red, con gran resto y movilidad. No fue cortesía vacía: durante buena parte del duelo, la estadounidense logró romper el patrón habitual de Sabalenka, obligándola a pensar cada golpe y a sostener la calma.

También tuvo palabras para la grada, que, pese a inclinarse mayoritariamente por la local, no cruzó la línea: agradeció el respeto y esos momentos en los que también la animaron. No era un detalle menor. En un torneo donde se siente en casa —no falla a las semifinales desde 2020—, Sabalenka sabe que este año no hay margen: tras caer en octavos en Wimbledon, evitar una temporada sin grandes desde 2022 pasa, sí o sí, por esta pista dura.

Noskova sobrevive a un maratón emocional

En el horizonte ya espera Linda Noskova, campeona de Wimbledon y sexta cabeza de serie, que llegó al cruce con Sabalenka tras un auténtico drama ante Marta Kostyuk: 7-5, 5-7 y 6-4 en dos horas y media de montaña rusa.

La checa necesitó seis puntos de partido para cerrar un encuentro que tuvo en la mano mucho antes. Sirvió para ganar en el segundo set, dispuso de dos bolas de partido con 5-3, pero Kostyuk se rebeló, remontó y forzó un tercero que se jugó a tirones de confianza.

En la manga definitiva, intercambiaron quiebres y, de nuevo, Noskova se colocó 5-3 arriba. Volvió a dejar escapar oportunidades: dos puntos de partido más, errores en momentos clave, deuce, un punto de quiebre en contra que salvó con temple… y, por fin, la sexta bola decisiva, la buena. Cuando cayó el último golpe, la checa se desplomó en cuclillas, agotada más por la tensión que por el desgaste físico.

“Estoy más que aliviada, este partido fue durísimo, emocionalmente incluso más que físicamente”, admitió. Sabía que “podía haber terminado de las dos maneras” y que, tras tantas opciones perdidas en el segundo set, el gran reto fue “reiniciar” la cabeza.

Lo consiguió. Ahora le espera Sabalenka en unos cuartos de final cargados de historia reciente: de un lado, la jugadora que domina Nueva York desde hace tres años; del otro, la campeona de Wimbledon que acaba de sobrevivir a su examen más duro del torneo.

Solo una seguirá persiguiendo su propia versión de la grandeza en estas noches de Flushing Meadows.