Sabalenka avanza a la final del US Open tras vencer a Pegula
Aryna Sabalenka no afloja. Ni con el público en contra, ni con el número uno mundial a punto de cambiar de manos, ni con una rival que conoce bien su juego. La bielorrusa volvió a imponer su potencia y su carácter en Flushing Meadows para desarmar a Jessica Pegula y meterse de nuevo en la final del US Open: 7-5, 6-2, en una noche que refuerza su dominio sobre pista dura.
Son ya 20 victorias consecutivas en Nueva York. Y una sensación clara: cuando el torneo entra en la semana decisiva, Sabalenka sube un peldaño que muy pocas pueden seguir.
Del enfado al control total
El inicio no fue plácido. Sabalenka arrancó tensa, con errores no forzados que encendieron su frustración y dieron aire a Pegula, muy firme desde el fondo y precisa en los primeros intercambios. La estadounidense, a sus 32 años y todavía sin un grande en su palmarés, olió la oportunidad de por fin cambiar la historia ante una rival que la ha castigado una y otra vez en este escenario.
Pero la presión no tardó en volverse en su contra.
Juego a juego, Sabalenka empezó a ajustar los golpes, a encontrar ángulos, a imponer su peso de bola. Cuando el marcador llegó a 6-5 en el primer set, apareció la versión implacable de la cuatro veces campeona de Grand Slam: aceleró, atacó cada segundo servicio de Pegula y cerró la manga con autoridad. Ahí cambió el partido.
Un segundo set sin piedad
Con el primer set en el bolsillo, Sabalenka se soltó. El brazo, antes rígido, empezó a fluir. El saque ganó metros, la derecha entró como un martillo y Pegula se quedó sin respuestas.
La estadounidense veía pasar ganadores por todos lados. Sabalenka terminó el duelo con 29 golpes ganadores por solo 12 de Pegula, una estadística que refleja la diferencia de jerarquía cuando la bielorrusa encuentra su mejor nivel. El 6-2 del segundo parcial fue casi un trámite: un torbellino de agresividad controlada ante una Pegula desbordada, sin tiempo para pensar ni ajustar.
Otra vez, en casa y ante su público, la número cuatro del mundo se quedó a las puertas. Otra vez, ante la misma jugadora.
Dominio histórico en pista dura
Con este triunfo, Sabalenka rompe el récord de la era Open de más finales consecutivas de Grand Slam en pista dura. Desde el Australian Open 2023 ha alcanzado todas las finales sobre su superficie favorita. Una racha que la coloca en un territorio reservado a las grandes dominadoras del circuito.
En Nueva York, su secuencia impresiona aún más: cuatro finales seguidas del US Open, con la única mancha de la derrota de 2023 ante Coco Gauff. Desde entonces, no ha vuelto a perder en Flushing Meadows.
Su temporada, sin embargo, no había sido un paseo. Después de arrasar en el llamado “Sunshine Double” con títulos en Indian Wells y Miami en marzo, encadenó una caída en cuartos de final en Roland Garros y una sorprendente eliminación en octavos de Wimbledon. Ese bache abrió dudas sobre su estado de forma de cara al último grande del año.
En el cemento de Nueva York, las ha despejado todas: camino a la final solo ha cedido un set.
El número uno se va, el título aún no
El lunes perderá el número uno del ranking, que pasará a manos de Elena Rybakina. Pero en la pista, Sabalenka sigue compitiendo como si fuera la dueña del circuito. La victoria ante Pegula mantiene viva su opción de cerrar el año con un título de Grand Slam y de firmar una de las rachas más imponentes de los últimos tiempos en el US Open.
“Estaba desesperada por ganar, lo quería muchísimo”, confesó después del partido, ya más relajada tras el vendaval. “No tengo quejas, estoy súper feliz de haber sacado este nivel de tenis”.
No es solo una cuestión de ambición. Sabalenka persigue historia: quiere convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en conquistar tres US Open consecutivos en individuales. En la era Open, solo la propia Williams y Chris Evert han logrado esa secuencia. El listón no puede ser más alto.
Rybakina o Gauff, el último obstáculo
En la final del sábado la espera un reto mayúsculo, sea cual sea el nombre al otro lado de la red. Podrá encontrarse con Elena Rybakina, campeona del Australian Open y futura número uno del mundo, o revivir el duelo con Coco Gauff, la misma que la frenó en la final de 2023 y que sueña con repetir fiesta ante su público.
Sabalenka llega lanzada, con confianza y con una estadística que asusta. Pero en Nueva York, en una final, el pasado no gana puntos. Y ahí está la gran pregunta: ¿convertirá esta racha en una dinastía, o alguien logrará detener a la jugadora que ha hecho del US Open su territorio favorito?




