Sabalenka avanza en un thriller y busca historia en el US Open
NUEVA YORK — Aryna Sabalenka salió viva de un partido límite, mantuvo el Nº 1 del mundo al menos por un día más y se colocó a dos victorias de un histórico triplete en el US Open. Lo hizo a su manera: al borde del abismo, gritando, fallando… y pegando más fuerte que nadie cuando el estadio Arthur Ashe ardía.
Derrotó a la campeona de Wimbledon, Linda Noskova, por 7-6(1), 3-6, 7-6(7) en un cuarto de final que rozó el caos competitivo durante 2 horas y 22 minutos. El desenlace, acorde al drama: un segundo saque convertido en ace en pleno ‘match point’. Noskova, sexta cabeza de serie, ni siquiera pudo reaccionar.
Un arranque demoledor… y un derrape emocional
Sabalenka, cuatro veces campeona de Grand Slam, salió lanzada. Servicio afilado, puntos cortos, autoridad. En un suspiro estaba 3-0 arriba en el primer set, muy lejos de las dudas que arrastró en su triunfo de cuarta ronda ante Taylor Townsend, donde su saque se le atragantó más de la cuenta.
Parecía tener el parcial bajo control cuando sirvió con 5-3. Entonces apareció su otra cara. Doble falta, un grito desgarrador al cielo neoyorquino, tensión en el gesto… y el juego se le escapó. Noskova olió la sangre y encadenó tres juegos seguidos para igualar el marcador y forzar un ‘tie-break’ que parecía improbable minutos antes.
La respuesta de la Nº 1 fue furiosa. En el desempate, Sabalenka arrasó: 7-1, golpes profundos, mando total. Set en el bolsillo, pero el equilibrio emocional seguía pendiendo de un hilo.
Noskova sube el nivel y fuerza el tercer set
El segundo parcial cambió el guion. El golpe de derecha de Sabalenka empezó a descontrolarse, la pelota se le escapaba por centímetros, y Noskova, en su primer cuarto de final del US Open, se afianzó en la línea de fondo.
La checa ajustó el saque con una precisión quirúrgica. Encadenó puntos gratis, abrió ángulos y encontró una y otra vez la línea. Sabalenka ya no mandaba; corría. Noskova aprovechó su cuarta oportunidad para cerrar el set con uno de sus 18 aces, tan limpio que Sabalenka ni se movió. El partido se iba al tercero y el ambiente en el Arthur Ashe se encendía.
El abismo, el grito y la remontada
El set definitivo fue una montaña rusa. En el quinto juego, Sabalenka volvió a desbordarse. Error no forzado, ruptura en contra y otra vez en cuclillas, gritando contra sí misma. Noskova tomó el control y se colocó 4-2. Parecía su momento.
Ahí apareció la campeona. Sabalenka subió metros en pista, restó más agresiva y empezó a pegar sin red de seguridad. Tres juegos consecutivos, un giro brusco de inercia y la presión cambiaba de lado. Noskova, que había manejado con frialdad los tramos anteriores, comenzó a sentir el peso del escenario.
El desenlace se decidió, como pedía la noche, en otro ‘tie-break’. Tenso, largo, con margen mínimo para el error. Sabalenka rozó la derrota, pero se aferró al partido con la misma agresividad con la que golpea la pelota. Y cuando llegó el punto definitivo, se permitió un lujo reservado a las grandes: un segundo servicio convertido en ace para cerrar el duelo. Noskova se quedó clavada. El estadio explotó.
“Pensé que el partido se había acabado”
Al terminar, Sabalenka no escondió lo que había pasado por su cabeza en los momentos más oscuros.
«Qué batalla, qué jugadora tan increíble es», dijo en pista. «Estoy sin palabras porque me estuve llevando al límite en este partido, especialmente en el tercer set. Honestamente pensé que el partido estaba terminado. Creo que eso me ayudó a soltarme y a ir a por mis golpes. Estoy súper feliz por esta victoria. Fue un partido duro, una batalla dura».
El Nº 1, en manos de Rybakina
El triunfo mantiene a Sabalenka en la carrera por un histórico “three-peat” en Nueva York, pero su trono como Nº 1 del mundo ya no depende solo de ella. Desde octubre de 2024 reina en la cima del ranking, y ahora su continuidad está ligada a lo que haga Elena Rybakina en su propio duelo de cuartos de final ante Qinwen Zheng.
El escenario es simple y cruel: si Rybakina gana, será la nueva Nº 1, sin importar lo que ocurra en el resto del torneo. Zheng, que llega después de remontar desventajas de 0-5 en sets en sus dos últimos partidos, promete no regalar nada.
Sabalenka ya hizo su parte: sobrevivir a una noche que pudo haberla derribado. El siguiente golpe, en la pista y en la clasificación, ya no depende solo de su raqueta.




